En conferencia de prensa, un puñado de funcionarios federales, sin la presencia de la titular del Ejecutivo, reconocieron que Pemex, la empresa orgullo de Morena, es la responsable de una misteriosa fuga de petróleo. Casi setenta días después, los “angelitos” aceptaron lo que todo el país afirmaba.
La empresa sirvió a López Obrador para construir una atractiva narrativa de campaña. Con un aplomo y seguridad que envidiaría Stalin, convenció a muchos de que en pocos años tendríamos suficiencia energética. Sacó de algún baúl frases e ideas trasnochadas e inició su tarea con la misma lógica del capitán del Titanic. Los argumentos del tabasqueño son épicos y sublimes. Dos ejemplos: “Los aerogeneradores son feos y contaminan” o “un pozo de petróleo es igual a uno de agua, pero más hondo”.
El día que comenzó su gobierno, sin miedo al ridículo, anunció la construcción de una refinería y la reparación de las existentes. Días después, lanzó una cruzada contra el huachicol y casi se declara un segundo Cárdenas. Años antes, él y sus huestes satanizaron la extracción de gas mediante el procedimiento de fracking y prometieron de manera solemne, que, de llegar al gobierno, la gasolina costaría 10 pesos.
Al detectarse chapopote en las costas del Golfo de México, lo primero que hizo el gobierno fue recurrir al “yo no fui, fue Teté”. La exsecretaria de Energía y ahora gobernadora de Veracruz emitió, ante los cuestionamientos, una creativa respuesta: es culpa de Peña. Eso aseguró quien fue la responsable de la construcción de una refinería planeada en 8 mil millones de dólares y que terminó con un costo de 24 mil. Por el estilo fueron las declaraciones de otros funcionarios guindas y medios afines.
Fieles a su tradición, los del gobierno descalificaron a críticos y opositores. De las aclaraciones, empujones y correcciones no se salvaron los medioambientalistas, a quienes no se dudó en tachar de alarmistas. Entre los cuestionados, se encontraba una prestigiosa organización internacional que tuvo la osadía de señalar la mancha de petróleo que se extendía en el mar.
Al final de la pasada semana, el titular de Pemex, el mismo que antes minimizó una fuga en la refinería Olmeca y tuvo que ir a dar la cara cuando esta se incendió por segunda vez, reconoció dos cosas: 1. Pemex es el responsable de la tragedia ambiental en el Golfo y 2. él no sabe “ni madre” de lo que sucede en la empresa que dirige.
Así las cosas, con los de Morena y su fanatismo constructivista. Por cierto, en 2025, no obstante que Obrador aseguró que ya no había huachicol, la red se pinchó más de 10,500 ocasiones.
El cargo Ya salió el peine o, mejor dicho, el petróleo apareció primero en Noticias Quadratín Chihuahua.