Este 25 de octubre se cumplen 38 días de que miles de personas tomaron las calles de Francia para demandar mejores condiciones para los estudiantes de liceo, así como protestar contra el alto costo de la vida.
Fue el 17 de septiembre cuando jóvenes y sus familias comenzaron movilizaciones estudiantiles para evidenciar la falta de profesores y recursos educativos. No obstante, algunos grupos de personas pasaron de la protesta pacífica a las confrontaciones directas con la policía, y a saquear negocios.
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Para este fin de semana, el penúltimo de octubre, cientos de miles de personas nuevamente salieron a las calles de Francia para protestar contra el encarecimiento de la vida en el país.
Sin embargo, el ambiente tenso resurgió ante la prohibición del presidente Emmanuel Macron de que se llevaran a cabo algunas protestas, por lo que se registraron esporádicos choques entre manifestantes y la policía francesa.
Esta fue la segunda gran jornada de movilización en sólo una semana, en la cual nuevamente se reclamaron medidas que compensen la caída del poder adquisitivo y mejores condiciones para los estudiantes de liceo.
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Bajo presión para evitar disturbios y saqueos, como los que conmocionaron al país la semana pasada y dieron la vuelta al mundo, el gobierno de Macron prometió que sería "intransigente": impuso toques de queda nocturnos desde el lunes en algunos barrios, prohibió algunas manifestaciones y movilizó 70,000 agentes.
Pero el hartazgo de los franceses fue mayor y por ello la manifestación en París terminó con enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. En medio de la multitud, manifestantes agitaban una gran bandera de Francia y coreaban "todo el mundo odia a la policía", mientras un helicóptero sobrevolaba la zona.
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En otras ciudades como Lyon, Lille y Nantes, los agentes dispararon gases lacrimógenos contra manifestantes por protestar en zonas no autorizadas. En Toulouse, un manifestante de 20 años resultó herido de gravedad en la mano, según las autoridades.
"Los desfiles transcurrieron sin problemas", aunque policías y gendarmes enfrentaron en ocasiones "militantes de la extrema izquierda radical, de la ultrazquierda", aseguró el ministro del Interior, Laurent Nuñez, que anunció un primer balance de casi 1,000 detenidos.
- "Ya no pueden más" -
Entre 410,000 y casi 800,000 personas -según las autoridades y el sindicato CGT, respectivamente- participaron en las marchas, en su mayoría pacíficas. En París, fueron entre 110,000 y 250,000, pese a que la prefectura de policía cambió el recorrido a última hora.
Entre ellas estaba Léa Berthelot, una actriz de 26 años, que vestida con un gorro rojo y un traje blanco como Marianne -símbolo de la República francesa- entró en la manifestación a hombros, cantando el himno de la Marsellesa y ondeando la bandera tricolor nacional.
"En este momento estamos sufriendo un grave ataque contra nuestra libertad, ya sea nuestra libertad de manifestar. Se hace todo lo posible para disuadirnos de hacerlo, se nos priva de los lugares importantes, simbólicos de París", explicó a AFP.
Fleury Drieu, un profesor jubilado, acudió a manifestar con su hija de 15 años y subrayó el "ejemplo" que dan los jóvenes, mayoritarios en las marchas, aunque se dijo preocupado por el ambiente en el país.
"A un momento dado, hay que escuchar lo que la gente tiene que decir. Ya no pueden más", aseguró.
El aumento del combustible por la guerra en Oriente Medio recrudeció la preocupación por el poder adquisitivo. Los estudiantes, por su parte, denuncian condiciones de estudio en liceos, donde las aulas están deterioradas o los profesores no son reemplazados.
- Macron debe "ceder" -
El líder de izquierda radical Jean-Luc Mélenchon, a quien los sondeos dan en el balotaje de la presidencial de 2027, llamó a Macron a "ceder" ante las reivindicaciones, porque, "después, no le quedará más que la puerta de salida".
Unas 11,000 personas también se manifestaron en Orleans contra el partido ultraderechista Agrupación Nacional (RN) de la gran favorita de la presidencial: Marine Le Pen.
El gobierno debe anunciar medidas para los estudiantes de liceo el lunes, pero su margen de acción es limitado ya que busca a su vez adoptar un fuerte ajuste fiscal en 2027 para sanear las endeudadas arcas públicas y tranquilizar a los mercados.
Después de las protestas de la semana pasada, que sacaron a las calles a entre 550,000 y 800,000 personas, y las de este sábado, los chalecos amarillos, que sacudieron el primer mandato de Macron en 2018 y 2019, anunciaron una nueva movilización dentro de siete días contra una "deriva autoritaria".
Las principales centrales sindicales convocaron también una huelga general el 5 de noviembre.
Muchos de los desórdenes de la semana pasada se produjeron durante manifestaciones no autorizadas, que intentaron también acercarse a lugares estratégicos. Blindados protegieron este sábado el Palacio del Elíseo, sede de la presidencia.
En París, los museos más importantes como el Louvre y Orsay cerraron sus puertas, y muchos comercios, incluso en zonas alejadas de las protestas, cerraron o protegieron sus vitrinas con tablones de madera.
El comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Michael O'Flaherty, instó a los países europeos sacudidos por protestas este sábado, como Francia, España, Italia y Albania, a respetar el derecho a manifestarse y a dar prioridad a la "desescalada".
Con información de AFP y Paul Constantino
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