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Mundiario 26 Oct, 2026 10:31 (3 min de lectura)
Observatorio Neutral

Lo que hay detrás de Good Girls, el documental sobre un correccional polaco

Lo que hay detrás de Good Girls, el documental sobre un correccional polaco
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• Ania Winiarska estrena 'Good Girls' en el Festival Ji.hlava.
• El documental explora un correccional polaco para adolescentes.
• La realizadora superó la resistencia inicial de las internas.

La directora polaca Ania Winiarska estuvo a punto de tirar la toalla con Good Girls (título aún sin estreno confirmado en España), su nuevo documental. Tras seis meses de trabajo sintió que había llegado a un punto muerto, algo que nunca le había ocurrido. Sus películas anteriores giraban en torno a chicos y hombres, y esta vez se enfrentaba a un universo distinto: el de las adolescentes y la vergüenza que cargan, según explicó a Variety.

El documental, que se estrena en el Festival Internacional de Cine Documental de Ji.hlava, se adentra en un centro correccional polaco para chicas. Algunas internas huyen de situaciones de abuso, mientras que otras terminan allí por faltar a clase, beber o tener citas. Dentro conviven con una disciplina férrea y una vigilancia constante.

Winiarska admite que al principio la veían como una adulta más dentro de una institución muy estricta, alguien ajeno pero también parte del sistema. Necesitó dos años para poder empezar a rodar. Una vez que la aceptaron, no hubo más obstáculos: las propias chicas advertían a las recién llegadas de que la cineasta era de fiar y no iba a delatarlas.

Un sistema anclado en el pasado

La realizadora, que reside actualmente en Suecia, se sorprendió al encontrar un mundo que apenas había cambiado en décadas. Reconoce que la mayoría de los trabajadores tienen buenas intenciones, pero el modelo está desfasado: en lugar de modernizarse, enseña a las chicas a cocinar y a coser. Durante el rodaje, las clases de religión todavía eran obligatorias.

Para la directora, las ideas sobre lo que es una chica buena y una chica mala siguen muy arraigadas en países como Polonia, donde se espera que sean tranquilas y obedientes. Lamenta además que apenas se hable con los hijos de la pubertad o de la educación sexual, y confiesa que, sin el apoyo de sus padres, probablemente habría acabado en un lugar similar.

Encerradas por problemas que nadie atiende

Según Winiarska, la mayoría de sus protagonistas ni siquiera deberían estar allí. El centro está pensado para la reinserción de personas que han cometido delitos, pero muchas llegaron por faltar a clase, quedarse embarazadas o consumir drogas y alcohol. Otras, simplemente, por problemas de salud mental que sus familias no supieron o no quisieron afrontar.

La cineasta relata el caso de una joven con una depresión mal diagnosticada que pasó tres semanas en cama sin ayuda de su madre ni de su escuela. Al final llegó la policía y la esposó en pijama. El propio personal reconoce que no tiene formación psicológica, y Winiarska advierte que encerrar y castigar a alguien que no está bien mentalmente solo agrava el daño.

Las internas tienen entre 10 y 18 años, y la directora reconoce que le da miedo pensarlo, porque su hija tiene 10 años. Aun así, admite que el centro les ofrece comidas regulares, escolarización y alguien con quien hablar, cosas que muchas no tenían en casa.

El gran problema, insiste, es que la institución restringe su libertad sin prepararlas para el futuro. Salen a los 18 años con poco dinero y sin herramientas, lo que alimenta un círculo vicioso. Winiarska las describe como fuertes y divertidas, y espera que su película logre cambiar algo en la sociedad.

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