La cadena de intermediación en la comercialización del jitomate está generando distorsiones en los precios al consumidor final, al grado de que el producto puede multiplicar su valor más de tres veces desde el campo hasta el punto de venta, de acuerdo con datos del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).
Un estudio de la firma reveló que, mientras el productor recibe en promedio entre 14.50 y 17 pesos por kilogramo, el consumidor termina pagando entre 43.24 y 55.50 pesos, lo que implica que el precio final es hasta 3.26 veces superior.
Este diferencial se amplía conforme el producto avanza por los distintos eslabones de comercialización, particularmente en los niveles de mayoreo y medio mayoreo en la Ciudad de México.
En el primer tramo, del productor al mayoreo, el incremento ronda entre 15.2 y 17.2 por ciento; sin embargo, es en las etapas posteriores donde se observan los mayores saltos.
Del mayoreo al medio mayoreo, el precio se eleva hasta 37.3 por ciento, mientras que en el último tramo, hasta el consumidor, el aumento adicional puede alcanzar 28.3 por ciento.
¿Por qué subió el precio del jitomate?
El repunte de la inflación en México en el último año provocó un aumento de 200 por ciento en el costo de los jitomates.
Un comparativo de precios al mayoreo en la Central de Abastos de la Ciudad de México, entre la primera semana de abril de 2025 y el mismo periodo, pero de este año, mostró que el precio del jitomate saladet aumentó hasta 190 por ciento.
En Sinaloa, el precio por kilogramo pasó de 10.32 a 30 pesos, mientras que en Puebla se elevó de 21.33 a 37.50 pesos, un alza cercana al 76 por ciento. En paralelo, el costo del jitomate bola también aumentó, con un incremento anual de 22.5 por ciento, al ubicarse en 50 pesos por kilo.