La carrera por el Senado está obligando a los partidos a reajustar sus estrategias electorales antes de las elecciones generales del 29 de noviembre. El último movimiento llega de Cataluña, donde el PSC y los Comuns han pactado repartirse el terreno en tres provincias para evitar competir entre sí y aumentar sus posibilidades de conseguir representación.
El acuerdo establece que los Comuns, la formación vinculada a Ada Colau, retirarán sus candidaturas al Senado en Girona, Lleida y Tarragona. En esas circunscripciones concurrirá el PSC, que, a cambio, se compromete a designar a un senador autonómico a propuesta de los Comuns. En Barcelona, sin embargo, ambas formaciones mantendrán sus propias candidaturas.
La decisión se produce en plena reorganización de las listas para la Cámara Alta, donde las fuerzas políticas intentan evitar que la fragmentación de sus electorados favorezca a sus adversarios. La derecha ya ha cerrado un acuerdo entre el PP y Vox con el mismo objetivo general: coordinar candidaturas y concentrar el voto en las provincias donde consideran que pueden obtener mejores resultados.
Así, el Senado se convierte en uno de los principales escenarios de negociación entre partidos, con pactos que van más allá de las tradicionales alianzas de Gobierno y que pueden determinar la distribución de escaños después del 29-N.
El pacto catalán se basa en una fórmula de intercambio. Los Comuns renuncian a presentar listas propias en Girona, Lleida y Tarragona para evitar que los votos de izquierda se dividan entre dos candidaturas. A cambio, el PSC se compromete a proponer un senador autonómico designado a iniciativa de la formación de Ada Colau.
La diferencia entre las tres provincias y Barcelona es significativa. En la capital catalana, socialistas y Comuns han decidido competir por separado, mientras que en el resto del territorio han optado por una coordinación que permita aprovechar mejor los apoyos electorales.
La estrategia responde a las particularidades del Senado, donde el sistema de elección permite marcar varios candidatos y la distribución de los votos puede resultar decisiva. En circunscripciones con una competencia ajustada, presentar candidaturas separadas puede reducir las posibilidades de que partidos ideológicamente próximos consigan representación.
El acuerdo, no obstante, no supone una candidatura conjunta en toda Cataluña ni una fusión entre ambas organizaciones. Cada formación mantiene su identidad y su estrategia en Barcelona, mientras que en las otras tres provincias los Comuns aceptan apartarse de la competición directa.
Podemos denuncia un "bipartidismo 2.0"
Los acuerdos no han convencido a Podemos. Su secretaria general, Ione Belarra, ha criticado tanto la alianza entre PP y Vox como la coordinación del PSOE con Frente Amplio, a las que ha descrito como una nueva versión del bipartidismo.
"Los partidos del bipartidismo no van a ser parte de la solución", ha defendido Belarra, que reclama una izquierda dispuesta, según sus palabras, a defender derechos y ofrecer una alternativa política diferente. También ha rechazado que la solución a los problemas sociales pase por dar más protagonismo al PSOE.
La dirigente de Podemos ha reivindicado el espacio político que, en su opinión, representan Irene Montero y Gabriel Rufián, y ha subrayado que su partido mantiene acuerdos con formaciones territoriales como ERC, Compromís, Ara Més y Nueva Canarias. Podemos, por tanto, no se integra en el pacto estatal de candidaturas al Senado y concurrirá por separado en prácticamente todas las circunscripciones.
Sus críticas reflejan una división dentro de la izquierda sobre cómo afrontar las elecciones: mientras unas formaciones priorizan la concentración del voto para maximizar escaños, Podemos defiende que los acuerdos entre los partidos mayoritarios no ofrecen una alternativa suficiente.
En paralelo a las negociaciones electorales, el Gobierno mantiene su agenda de medidas sociales y prevé aprobar nuevas iniciativas en el Consejo de Ministros. El Ejecutivo cuenta con la posibilidad de que determinados decretos ley sean convalidados por la Diputación Permanente del Congreso, cuya composición puede resultar más favorable que la del pleno de la Cámara.
Con los partidos concentrados en cerrar sus candidaturas y definir sus alianzas, la campaña del 29 de noviembre empieza a girar también en torno a la capacidad de cada bloque para transformar sus apoyos en escaños. El acuerdo del PSC con los Comuns demuestra que la coordinación no se limita a la derecha: también en la izquierda hay formaciones dispuestas a renunciar a competir en determinadas provincias a cambio de mejorar sus opciones de representación.
La incógnita será si estos movimientos consiguen el efecto que persiguen en las urnas y hasta qué punto el reparto de candidaturas condicionará el equilibrio de fuerzas en el Senado durante la próxima legislatura. @mundiario