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Mundiario 27 Oct, 2026 07:13 (3 min de lectura)
Soberania / Oportunidad

Venezuela y el derecho a volver

Por Ismael Cala En Mundo Venezuela
Venezuela y el derecho a volver
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• Regreso de María Corina Machado tras diez meses en el exilio.
• Reaviva la esperanza democrática y los reencuentros familiares.
• La democracia requiere instituciones fuertes más allá del liderazgo individual.

¿Cuánto puede significar el regreso de una persona para un país que lleva tantos años esperando reencontrarse consigo mismo?

María Corina Machado ha regresado a Venezuela después de casi diez meses fuera de su tierra. Su reaparición, acompañada por miles de ciudadanos, nos deja imágenes cargadas de emoción y una pregunta que trasciende cualquier nombre político: ¿está Venezuela más cerca de construir una democracia en la que todos puedan participar?

Para millones de venezolanos, la palabra regreso tiene un significado especialmente profundo. Son demasiadas las familias separadas por la migración, los abrazos postergados, los cumpleaños celebrados a través de una pantalla y los hogares que conservan una habitación esperando a alguien.

Por eso, volver nunca es solamente cruzar una frontera.

El retorno de una figura política puede representar esperanza para sus seguidores, pero la verdadera transformación de una nación exige mucho más que liderazgos individuales.

La democracia necesita instituciones independientes, libertad de expresión, garantías electorales y respeto por quienes piensan diferente. Necesita que nadie tenga que esconderse por sus ideas y que ninguna familia viva con miedo a expresar sus convicciones.

Sobre todo, necesita comprender que el poder no pertenece eternamente a ninguna persona ni a ningún partido.

Venezuela atraviesa un momento decisivo, lleno de posibilidades, pero también de enormes desafíos. Las heridas acumuladas durante tantos años no desaparecerán con un anuncio ni con una fotografía multitudinaria. Harán falta diálogo, justicia, reconciliación y la voluntad de construir acuerdos incluso entre quienes mantienen profundas diferencias.

He aprendido que sanar no significa olvidar lo ocurrido. Significa encontrar una manera de avanzar sin permitir que el dolor siga determinando nuestro futuro.

Ojalá este regreso sea también una oportunidad para recuperar algo que ninguna sociedad debería perder: la confianza en que sus ciudadanos pueden decidir libremente su destino.

Porque la democracia no se mide únicamente por la posibilidad de celebrar elecciones, sino por la capacidad de garantizar derechos, respetar resultados y permitir que las diferencias convivan sin convertirse en persecución.

Y quizá el día más importante para Venezuela no será aquel en que regrese una figura política, sino aquel en que cualquier venezolano pueda volver a su hogar, expresar sus ideas y construir su futuro sin miedo.

Dios es amor, hágase el milagro. @mundiario

 

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