Con una carrera en ascenso, el animador y escultor queretano Luis Martínez busca dar el salto a la industria cinematográfica y seguir creando criaturas que conquisten al espectador a través de sus expresiones
Entre vampiros, seres mitológicos, criaturas fantásticas y su reinterpretación de íconos del terror, Luis Martínez Bravo comparte su pasión por el mundo del horror, la cual surgió desde pequeño gracias a la fascinación de su madre por las películas del género, pasatiempo que aún sigue disfrutando con ella y con su hermana, y que ha plasmado en impresionantes esculturas de plastilina y arcilla.
Con una formación en animación en efectos especiales, egresado de la Universidad Politécnica de Santa Rosa, el joven creativo descubrió su amor por la escultura en un cine cuando terminaba su turno y vio a una persona esculpiendo un monstruo.
Hoy, con una carrera en ascenso dentro del arte y con la visión de saltar a la industria cinematográfica, el artista plástico sueña con llevar sus creaciones a Monsterpalooza, la convención más grande de monstruos y criaturas mágicas.
¿Cómo empezó tu gusto por la escultura?
Comenzó cuando tenía unos 20 años; yo estaba trabajando en un cine en la parte de proyección y, una vez que iba saliendo de mi turno, me topé con uno de mis compañeros que estaba modelando un monstruo; ahí algo me atrapó.
¿Todas tus piezas se enfocan en el terror?
Hago de todo, pero mis piezas principales sí abordan el tema del terror, sobre todo la mitología, la mitología griega y la cultura prehispánica.
¿Por qué elegir estos géneros como inspiración?
Siempre me han gustado las películas de terror y, en la carrera de animación, un maestro nos dio una clase sobre criaturas fantásticas y me encantó; vino a reforzar los gustos que traía desde mi infancia. Él nos describió el terror, estas criaturas, los monstruos en general de una forma que me hizo darme cuenta de que tenía que seguir este camino. Creo que la fascinación por el terror no es más que el reflejo de los miedos de las personas; entonces materializarlos es una forma de expresar mis miedos y, si lo puedo compartir con la gente, es maravilloso”.
¿Cómo es tu proceso creativo?
Me pongo a pensar en que el terror no solo es tener miedo, sino es encontrar la parte bonita de este y cómo expresarlo; primero, pienso en qué quiero mostrar, que casi siempre es algo con lo cual yo me sienta tranquilo, me sienta a gusto, me sienta satisfecho, al hacerlo y al mostrarlo. Después voy a los libros a investigar sobre el concepto o la mitología que quiero abordar: quién es la criatura, qué hace, sus referencias. El proceso creativo no nada más es imaginar para crear, también es respaldar con información académica para tener bases sólidas.
¿Tienes piezas que hayan surgido completamente de tu mente?
Sí, cuando estaba cursando la carrera nos pidieron un guion y de ahí surgió una criatura que se llama Nemosula, que es la guardiana del tiempo, porque me encanta el tema del tiempo; yo quería meterle a esta criatura algo mágico, pero que pudiera verse real. El tiempo es un concepto muy explotado y quise explorarlo desde mi perspectiva, darle mi cara, mi reinterpretación. Esta criatura me llevó mucho tiempo y trabajo; es una criatura imponente que pude exponer en un espacio en la Casa del Faldón.
¿Cuánto tiempo te lleva hacer una pieza?
Un modelado de algún personaje de terror de 32 centímetros, que son escalas uno a uno con respecto a las marionetas originales de las películas, me lleva alrededor de una semana, semana y media; piezas más grandes, hasta dos meses. También cuando son miniaturas, te lleva más tiempo porque tienes que usar una lupa para poder dar los detalles.
¿Cuál es tu pieza más pequeña?
La más pequeña es una pieza de cinco centímetros que hice hace como un año y es el rostro de mi escritor favorito: Howard Phillips Lovecraft, “El padre del horror cósmico”.
¿Y la más grande?
La pieza más grande está en desarrollo, es un rostro de alrededor de 45 centímetros, que ya poniendo cuerpo sería una criatura como de dos metros y medio, 2 metros 50 centímetros.
¿Qué significa la escultura para ti?
Es mi vida y no me veo haciendo otra cosa, aunque la abandoné por cerca de siete, ocho años hasta que me replanteé si quería seguir en mi trabajo o dar el salto de fe y dedicarme a lo que realmente amo.
¿Qué soñabas con ser de pequeño?
Me imaginaba inventando cosas, construir naves; yo quería estudiar informática para ser Iron Man y hacer mi propio traje. Yo creo que de alguna manera todo eso que me imaginaba me lleva a esto.
¿Cuál es tu personaje preferido de terror?
Si hablamos de cine, me encanta y siempre me ha maravillado el Hombre Lobo, pero el de la película de 1939; si hablamos de literatura, mi personaje favorito es un antropólogo, de H. P. Lovecraft, que se llama Charles Dexter Ward.
¿Cuál es tu sueño?
Seguirme desarrollando, pero de manera clásica; la IA es una herramienta, pero creo que no va a suplantar la creatividad, el sentimiento, el error humano, y con esto tradicional quiero dar el salto al cine, combinando lo digital y la escultura plástica. Me encantaría visitar Los Ángeles, ir a Hollywood y estar en Monsterpalooza, una convención en la que escultores y diseñadores muestran su trabajo sobre monstruos y criaturas.
¿Hay algún personaje que tengas ganas de hacer o material que te gustaría explorar?
Una de las criaturas de Lovecraft que se llama Dagón; en cuestión de material, quiero explorar el gel de silicón, que se usa actualmente para prótesis de nariz, de oreja; es un material que simula la piel humana y ese es mi próximo reto.