La expansión de los desarrollos inmobiliarios en la Ciudad de México no ha garantizado el acceso a viviendas asequibles para la población, particularmente para los jóvenes, debido al elevado costo del suelo, las presiones del mercado inmobiliario y las limitaciones de las políticas públicas, advirtió Anacláudia Rossbach, subsecretaria general de Naciones Unidas y directora ejecutiva de ONU-Hábitat.
Durante una visita a la Universidad Iberoamericana (IBERO), la funcionaria señaló que la capital mexicana enfrenta una crisis habitacional similar a la de otras grandes metrópolis, donde la construcción de edificios y departamentos no necesariamente responde a las necesidades económicas de quienes buscan comprar o rentar una vivienda.
Rossbach explicó que el encarecimiento de los terrenos, la especulación inmobiliaria y el atractivo turístico de la ciudad dificultan la disponibilidad de espacios bien ubicados para desarrollar vivienda social.
“El suelo es caro en Ciudad de México, así como es en otras grandes ciudades”, sostuvo la representante de Naciones Unidas.
La especialista advirtió que los actuales modelos de desarrollo urbano y financiamiento inmobiliario no han logrado resolver las necesidades habitacionales de amplios sectores de la población, lo que obliga a numerosas personas a buscar alternativas cada vez más alejadas de sus centros de trabajo, escuelas y servicios.
FOTO: MOISÉS PABLO/CUARTOSCURO.COM | Source : Moisés Pablo NavaConstruyen más departamentos, pero la vivienda sigue fuera del alcance
Durante la conferencia La crisis global de vivienda: caminos hacia la acción desde las juventudes, realizada ante estudiantes y docentes de Arquitectura de la IBERO, Rossbach cuestionó la idea de que incrementar la construcción de inmuebles sea suficiente para resolver el problema habitacional.
Explicó que las ciudades pueden registrar una expansión del mercado inmobiliario, una mayor disponibilidad de créditos hipotecarios y nuevos desarrollos sin que estas condiciones se traduzcan en viviendas económicamente accesibles.
La funcionaria señaló que el problema radica en la desconexión entre los precios establecidos por el mercado y la capacidad de pago de una parte importante de la población.
“El mercado no llega y las políticas no llegan”, afirmó al referirse a las limitaciones de las empresas inmobiliarias y de las políticas gubernamentales para atender la demanda habitacional.
De acuerdo con su diagnóstico, ampliar el financiamiento para la adquisición de inmuebles puede estimular la inversión y generar empleos; sin embargo, cuando estas medidas carecen de una adecuada regulación del suelo y planificación urbana, también pueden contribuir al incremento de los precios.
En este escenario, la existencia de nuevos edificios no representa necesariamente una solución para los sectores de menores ingresos, especialmente cuando los inmuebles se comercializan a precios que superan su capacidad económica.
FOTO: GOBIERNO DE LA CIUDAD DE MÉXICO/CUARTOSCURO.COM | Source : Gobierno de la Ciudad de MéxicoEspeculación inmobiliaria y alto costo del suelo presionan a la CDMX
La directora ejecutiva de ONU-Hábitat identificó el precio de los terrenos como uno de los principales obstáculos para ampliar la oferta de vivienda social en la Ciudad de México.
Explicó que las presiones inmobiliarias sobre determinadas zonas urbanas pueden incrementar el valor del suelo y dificultar la construcción de viviendas dirigidas a sectores de ingresos bajos y medios.
A esta problemática se suma la necesidad de establecer acuerdos entre autoridades, desarrolladores inmobiliarios y comunidades para garantizar que la expansión de las ciudades responda también a criterios sociales.
Rossbach consideró que las administraciones públicas cuentan con herramientas para reservar terrenos destinados a vivienda social, establecer zonas de interés social y promover desarrollos habitacionales que incorporen inmuebles para distintos niveles de ingreso.
Yo creo que hoy en día tenemos los instrumentos técnicos para ampliar la oferta de suelo a vivienda social
Anacláudia Rossbach de ONU-Hábitat
No obstante, reconoció que la implementación de estas medidas enfrenta obstáculos relacionados con los intereses económicos, la regulación territorial y la capacidad de los gobiernos para alcanzar acuerdos.
La funcionaria destacó el principio de la función social del suelo, contemplado en la Nueva Agenda Urbana de Naciones Unidas, que plantea la necesidad de considerar el interés colectivo en las decisiones sobre el aprovechamiento del territorio.
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La representante de Naciones Unidas señaló que las nuevas generaciones enfrentan dificultades crecientes para acceder a una vivienda propia o encontrar opciones de alquiler compatibles con sus ingresos.
Este fenómeno, explicó, ya no se limita a los países en desarrollo, pues también afecta a ciudades de Norteamérica, Europa y Japón.
La crisis habitacional impacta especialmente a quienes buscan independizarse, formar un hogar o establecerse cerca de sus centros laborales y educativos.
De acuerdo con Rossbach, las viviendas ubicadas en zonas periféricas pueden representar una alternativa económicamente más accesible, pero también generar problemas cuando carecen de transporte, infraestructura y servicios adecuados.
Advirtió que incluso los programas de vivienda subsidiada pueden reproducir condiciones de desigualdad urbana si concentran los desarrollos en lugares alejados de las oportunidades laborales y educativas.
Por ello, consideró necesario vincular las políticas de vivienda con una planificación territorial que garantice acceso a servicios, movilidad y oportunidades económicas.
Imagen referencial | Source : KARIN POZO/AGENCIAUNOCrisis mundial: 3,400 millones de personas sin vivienda adecuada
La problemática que enfrenta la Ciudad de México se inscribe en una crisis habitacional internacional.
Según las cifras del Reporte Mundial de Ciudades 2026: La crisis global de la vivienda. Caminos hacia la acción, citadas durante la conferencia, hasta 3,400 millones de personas en el mundo carecen de acceso a una vivienda adecuada, segura y protegida.
El documento también señala que el déficit habitacional mundial aumentó de 251 millones de unidades en 2010 a 288 millones en 2023.
Otro indicador de la presión económica que enfrentan las familias es el costo del alquiler.
De acuerdo con el informe de ONU-Hábitat, el 44% de los hogares arrendatarios a escala mundial destina más del 30% de sus ingresos al pago de renta.
Explicó que, para los hogares de menores ingresos, destinar casi una tercera parte de sus recursos al alquiler puede comprometer gastos esenciales como alimentación, educación y salud.
La funcionaria señaló que ampliar los esquemas de vivienda en renta puede ayudar a jóvenes y personas que atraviesan procesos de transición económica o familiar, aunque advirtió que tampoco constituye una solución automática.
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La directora ejecutiva de ONU-Hábitat señaló que las soluciones requieren revisar no solamente la cantidad de viviendas disponibles, sino también su ubicación, costo, acceso a servicios y vinculación con el resto de la ciudad.
Entre las medidas mencionadas se encuentran el aprovechamiento de construcciones existentes, la adaptación de inmuebles a las nuevas necesidades familiares, la ampliación de alternativas habitacionales y una mayor coordinación entre el financiamiento y la planificación urbana.
También destacó la importancia de incorporar a los jóvenes en el diseño de políticas públicas, debido a que serán quienes enfrenten las consecuencias de las decisiones actuales sobre el crecimiento de las ciudades.
“Necesitamos de los jóvenes, no podemos hacerlo solos”, enfatizó.
La funcionaria sostuvo que universidades, gobiernos, empresas y comunidades deben participar en el desarrollo de soluciones que permitan ampliar el acceso a viviendas adecuadas.
La advertencia central es que seguir construyendo departamentos no resolverá por sí solo la crisis habitacional si los precios del suelo y de las viviendas permanecen fuera del alcance de quienes necesitan un hogar.