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El Economista 27 Apr, 2026 00:10

Presidenta aprieta cuerdas en Morena hacia comicios del 27

La salida de Luisa María Alcalde de la dirigencia nacional de Morena a la Consejería Jurídica del Ejecutivo federal y de Citlalli Hernández, de la Secretaría de Mujeres a la Comisión Nacional de Elecciones y Alianzas de Morena, responde al intento de la presidenta Claudia Sheinbaum por consolidar mayor control político y electoral rumbo a los comicios intermedios de 2027, consideraron especialistas consultados por El Economista.

El politólogo, Fernando Dworak, advirtió que el relevo de la presidencia nacional del guinda también exhibe los desafíos internos del partido y la fragilidad de su alianza con el PVEM y el PT. Además, señaló que el movimiento debe entenderse como una decisión natural dentro del proceso de afirmación del nuevo gobierno, más que como una ruptura abierta con el obradorismo.

“Claudia Sheinbaum quiere tener mucho más control sobre el proceso electoral 2027, entendido también con el control sobre las candidaturas, y naturalmente Luisa María Alcalde no es alguien de su equipo cercano, es una herencia de López Obrador”, sostuvo.

Dworak explicó que, conforme avanza el sexenio, la mandataria busca colocar perfiles afines en posiciones estratégicas para fortalecer su capacidad operativa y de gobernabilidad.

“Está reclamando cada vez más espacios para su equipo y eso lo hemos estado viendo desde el inicio del sexenio”, afirmó.

Sobre si la salida de Alcalde implica una disminución del peso político del expresidente Andrés Manuel López Obrador dentro de Morena, el analista consideró que el escenario es más complejo debido a la propia naturaleza del partido.

Reglas

Indicó que Morena carece de reglas internas sólidas como las que en su momento tuvo el PRI y funciona más como una suma de liderazgos regionales y grupos de poder que encontraron cohesión bajo el liderazgo de López Obrador.

“Morena es una colección de liderazgos altamente patrimonialistas cuyo único punto de unión era la expectativa de triunfo”, afirmó.

Añadió que, sin la figura activa del exmandatario, Sheinbaum Pardo enfrenta el reto de llenar los vacíos de mando para evitar que grupos internos o aliados incrementen su presión política.

Por su parte, el académico de la UNAM, Javier Contreras Vázquez, señaló que el relevo ocurre en un momento clave para la fuerza oficialista, pues el proceso electoral formalmente arrancará en septiembre de este año, por lo que Morena aún está a tiempo de reorganizarse y redefinir su estrategia política y electoral.

Contreras rechazó que la salida de Luisa María Alcalde signifique una pérdida de influencia del expresidente Andrés Manuel López Obrador dentro de Morena. Por el contrario, sostuvo que el obradorismo sigue siendo el principal eje cohesionador del movimiento.

“Yo no creo que exista el morenismo, creo que existe el obradorismo y Morena fue creado en torno a esa figura”, afirmó.

Añadió que, aunque López Obrador se encuentra retirado de la vida pública, su liderazgo permanece como referente político y moral entre los cuadros relevantes del partido.

“No pierde presencia el obradorismo, más bien cambia de papel: ya no como mandato directo, sino como guía moral”, explicó.

Oficialismo

El académico de la UNAM indicó que uno de los factores detrás del relevo sería recomponer la relación con los aliados de la coalición oficialista, particularmente el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

Recordó que durante la gestión de Alcalde se reportaron tensiones con liderazgos de ambos partidos, lo que habría complicado la coordinación interna.

“Es un movimiento conciliatorio. Se busca mantener la alianza para conservar la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y, eventualmente, la mayoría calificada para impulsar reformas”, sostuvo.

¿Ruptura?

Por su parte, Fernando Dworak añadió que en el corto plazo, no ve una ruptura interna en Morena, pues los distintos grupos entienden que salir del partido tendría un alto costo político.

“Mientras todos los grupos sepan que hay acomodo para todo mundo, va a haber pugnas, pero no rupturas”, expuso.

No obstante, señaló que el verdadero riesgo para el bloque gobernante está en la relación con sus aliados electorales, particularmente el Partido Verde y el Partido del Trabajo, que ya han mostrado capacidad para presionar al gobierno federal.

Mencionó sobre la posible llegada de Ariadna Montiel, actual secretaria de Bienestar, que es una figura con experiencia territorial y manejo de estructuras sociales.

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