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Radar Inteligente
Publimetro 27 Apr, 2026 05:55

Empatía auditiva

El ruido, más allá de un simple sonido inarticulado o molestia pasajera sobre la tranquilidad, es un fenómeno sin armonía ni ritmo con la capacidad real de alterar profundamente la percepción del entorno y modificar la manera como el cerebro procesa la información cotidiana.

Esa saturación auditiva afecta la capacidad de atención, calidad del descanso y alimenta una fatiga cognitiva.

Cada año, el 29 de abril ofrece una oportunidad para reflexionar sobre este problema mediante el Día Internacional de la Concienciación sobre el Ruido. Esta fecha, establecida en 1996 por el Centro para la Audición y Comunicación, busca visibilizar un enemigo silencioso de la salud pública y la calidad de vida.

La Organización Mundial de la Salud advierte de la exposición prolongada a niveles superiores a los 70 decibelios y los daños auditivos graves e irreversibles.

En promedio, cada día, en la línea de emergencias 9-1-1 operada desde el C5 recibimos 235 reportes por ruido, concentrados principalmente sábado y domingo y entre las 23:00 y 01:00 horas.

La lucha contra la contaminación auditiva no es una batalla perdida, pero requiere de un compromiso colectivo y un cambio de hábitos fundamentales. La tranquilidad del entorno es un bien común a proteger mediante el civismo y empatía.

Acciones tan sencillas como moderar el volumen de nuestros dispositivos de audio, respetar estrictamente los horarios permitidos para realizar remodelaciones en el hogar y mantener un tono de voz adecuado en espacios compartidos pueden marcar una diferencia sustancial en la salud mental de otras personas.

Para quienes viven con misofonía —“odio al sonido” en griego—, el ruido representa una alteración neurológica donde el sistema nervioso central interpreta de forma disfuncional ciertos estímulos: alguien masticando, una respiración fuerte o el clic repetitivo de un bolígrafo pueden detonar una respuesta fisiológica intensa reflejada en ansiedad, irritación extrema, tensión muscular o incluso aumento del ritmo cardiaco.

El respeto por el espacio sonoro ajeno es, en última instancia, un gesto de respeto a la vida misma.

@guerrerochipres

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