El proyecto del presidente Donald Trump para construir un arco triunfal en Washington enfrenta nuevas protestas. Bajo el lema “Veteranos sobre vanidad”, activistas y organizaciones civiles se manifestaron frente al Cementerio Nacional de Arlington para expresar su rechazo a una obra que consideran innecesaria y que, aseguran, podría afectar un espacio dedicado a la memoria de los militares estadounidenses caídos.
Las movilizaciones se desarrollaron en las inmediaciones de Memorial Circle, a pocos metros del cementerio. Entre los principales cuestionamientos figuran el uso de recursos públicos, el simbolismo del monumento y la falta de autorización del Congreso para financiar su construcción.
Turistas y representantes de organizaciones como Third Act y Hands Off también participaron en las protestas. Matt Gold, visitante de Arizona, consideró que el proyecto no debería ser una prioridad frente a otras necesidades de la población y cuestionó el uso del dinero de los contribuyentes.
Por su parte, Larry Larsen, activista de Third Act, sostuvo que la iniciativa representa una falta de respeto al Cementerio Nacional de Arlington, donde descansan cientos de miles de militares estadounidenses. También acusó al presidente de buscar dejar una marca personal en la capital mediante nuevos monumentos.
Beth Folley, integrante de la misma organización, cuestionó el gasto que implicaría la construcción y afirmó que el proyecto sería motivo de burla si no representara, a su juicio, un riesgo y una falta de respeto para la población estadounidense.
Demócratas cuestionan la legalidad del arco de Trump
Las críticas también llegaron al Congreso. Legisladores demócratas han puesto en duda la legalidad de la iniciativa y sostienen que el Poder Ejecutivo no puede avanzar con la obra sin autorización ni asignación de recursos por parte del Legislativo.
El senador por Oregón, Jeff Merkley, afirmó que construir el arco sin la aprobación del Congreso supondría una violación de la separación de poderes establecida en la Constitución estadounidense. El legislador también planteó que los recursos previstos para el monumento podrían destinarse a áreas como salud, vivienda y educación.
En paralelo, el activista Forrest Robinette, de Hands Off The Arts, criticó lo que describió como una obsesión de Trump por dejar su nombre en distintos espacios de Washington. Como ejemplo, mencionó los intentos del presidente de asociar su nombre al Kennedy Center y advirtió que los manifestantes buscarán impedir que el proyecto avance.
Durante las protestas, la senadora demócrata Tammy Duckworth también expresó su rechazo a la iniciativa. Los manifestantes advirtieron que, si comienzan los trabajos, podrían recurrir a acciones de resistencia civil, incluso sentarse en sillas mecedoras para intentar impedir el paso de la maquinaria.
La consigna “Veteranos sobre vanidad” resume el argumento central de quienes se oponen al arco: consideran que la memoria de los militares caídos y el carácter histórico del entorno de Arlington deben prevalecer sobre la construcción de un monumento asociado a la presidencia de Trump.