Hay planes que empiezan con una reservación y otros con un simple “¿dónde nos vemos?”. Un desayuno que se alarga, el café que termina convertido en sobremesa o una cena que pide una última copa. Porque, a veces, importa tanto lo que está sobre la mesa como el espacio y las personas que la rodean.
En el sur de la Ciudad de México acaba de aparecer un nuevo escenario para esos encuentros. Se llama DOMO Perisur y propone descubrir el Centro Comercial desde otra perspectiva: una en la que gastronomía, arquitectura y atmósfera conviven para hacer de quedarse parte del plan.
Ubicado en el segundo piso de Perisur, este nuevo encuentro gastronómico reúne diez conceptos con identidades distintas dentro de un mismo espacio, pensado no solo alrededor de los sabores, sino también de esos momentos que suceden entre una mesa, una conversación y la siguiente parada.
Un lugar diseñado alrededor del encuentro
Antes de descubrir qué hay en cada mesa, vale la pena mirar alrededor. Porque una de las claves de DOMO Perisur está precisamente en aquello que sucede antes de probar el primer bocado.
La gastronomía convive aquí con una arquitectura abierta, vegetación y luz para crear una atmósfera en la que permanecer también forma parte de la experiencia. El espacio fue concebido para favorecer el encuentro y ofrecer una manera distinta de recorrer y disfrutar Perisur.
La arquitectura, vegetación e iluminación de DOMO Perisur acompañan la experiencia gastronómica y crean espacios que invitan a permanecer | Source : Foto: CortesíaLa intención es que el ambiente tenga tanto peso como aquello que ocurre en las mesas. Arquitectura, iluminación, texturas y vegetación acompañan desde un desayuno hasta una cena, pero también todos esos pequeños rituales que existen alrededor de la comida: ponerse al día con alguien, hacer una pausa, celebrar, compartir una copa o permitir que una sobremesa dure un poco más de lo planeado.
Ese detalle importa porque DOMO Perisur no fue planteado únicamente como una incorporación a la oferta gastronómica de Perisur. Su concepto parte de crear un punto de encuentro, un destino dentro del propio Centro Comercial capaz de ofrecer nuevas maneras de disfrutarlo y extender la visita. Y ahí aparece una idea que atraviesa todo el proyecto: quedarse también puede ser parte del plan.
No es necesario llegar con una ruta perfectamente trazada. La experiencia permite caminar, mirar alrededor y descubrir. Primero puede llamar la atención el espacio; después, una mesa; más adelante, algo que probar. La arquitectura deja de funcionar simplemente como contenedor de los restaurantes para convertirse en parte de la experiencia gastronómica.
Es una diferencia sutil, pero ayuda a entender por qué DOMO Perisur habla de una “nueva perspectiva”: no se trata solamente de preguntarse qué comer, sino también dónde queremos encontrarnos y cómo queremos pasar ese tiempo.
De la mañana a la noche, DOMO Perisur cambia contigo
La respuesta a “¿qué hacemos hoy?” rara vez es la misma a las nueve de la mañana que a las nueve de la noche. Una de las claves para entender DOMO Perisur está precisamente en esa posibilidad de vivirlo de distintas maneras dependiendo de la hora.
El día puede comenzar alrededor de un café o un desayuno. Más tarde llega la comida y, con ella, esa sobremesa capaz de borrar discretamente la siguiente actividad de la agenda. Por la tarde, el ritmo cambia otra vez; y cuando llega la noche, aparecen la cena y propuestas que permiten extender el encuentro unas horas más.
El espacio fue concebido justamente para acompañar esos diferentes momentos del día. DOMO Perisur reúne diez conceptos gastronómicos con identidades propias: Vera, Ladurée, Barlow Piano Bar, Kumoto, Ludlow, Bucra Coffee, Ultramarinos de Fran, Nicos, Loma Linda y Joe & The Juice.
Desde una comida planeada hasta una sobremesa que se alarga, el espacio busca que cada visita pueda tomar su propio ritmo | Source : Foto: CortesíaLa variedad de nombres también permite que cada visita tenga un punto de partida diferente. No necesariamente se llega buscando vivir DOMO Perisur de principio a fin. Puede ser una parada breve para tomar algo, una comida planeada desde días antes o un encuentro que comienza sin saber exactamente a qué hora terminará.
Ahí está parte de la propuesta: no reducir la experiencia a sentarse, comer y marcharse.
Los restaurantes funcionan como distintas puertas de entrada a un mismo lugar y permiten que la gastronomía marque el ritmo de la visita. Un día DOMO Perisur puede significar desayuno; otro, un coffee break; y otro más, cena con amigos o alguien especial. Porque, aunque los sabores sean el punto de partida, el concepto coloca en el centro algo bastante cotidiano: comemos también para encontrarnos.
Esa diversidad es la que permite que las diez propuestas convivan sin que DOMO Perisur dependa de una sola de ellas. Cada concepto conserva su identidad, pero juntos construyen una experiencia que puede transformarse con cada visita.
Así se vive DOMO Perisur
Hay cosas que puedes entender desde una descripción y otras que solo terminan de cobrar sentido cuando las recorres. Durante la inauguración de DOMO Perisur, Publimetro pudo adentrarse en el espacio y descubrir que esa idea de “punto de encuentro” no se queda únicamente en el concepto.
La experiencia comenzó por la tarde, cuando medios e invitados se reunieron para la ceremonia encabezada por Luz María Zetina, acompañada por algunos de los principales impulsores del proyecto y chefs de los restaurantes. Después llegó el momento de cambiar el escenario por las mesas: la dinámica permitió recorrer diferentes propuestas y probar algunos de los sabores que conviven dentro de DOMO Perisur.
Caminar entre ellas es parte de la experiencia. Los pasillos rodeados de plantas, árboles, flores y luces conectan restaurantes que conservan personalidades muy diferentes entre sí. También encuentras lugares para sentarte, detenerte o simplemente continuar el recorrido con una copa en la mano. Esa continuidad hace que, aunque cada puerta conduzca a un ambiente distinto, nunca tengas la sensación de haber salido de DOMO Perisur.
En nuestro recorrido, la primera parada fue Nicos. Su espacio combina altura, madera y esculturas de cantera para crear una atmósfera que se siente fresca y sofisticada, pero también cálida. La experiencia comenzó con una margarita de granada, preparada con tequila, jugo de granada, limón y licor Alma Finca, acompañada por guacamole preparado al momento con totopos.
Después llegaron sabores que miran hacia la cocina tradicional mexicana, entre ellos un ceviche verde con limón, aceite de oliva, hierbas frescas, aceitunas, chile habanero y aguacate. Los platillos, las piezas de cerámica y los detalles arquitectónicos terminan dialogando entre sí para construir una experiencia donde la tradición está presente sin convertir el espacio en una postal folclórica.
Nicos forma parte de las diez propuestas de DOMO Perisur con una cocina que retoma sabores de la tradición mexicana | Source : Foto: Edgar CruzLa siguiente parada cambió por completo el escenario. En Ludlow, la propuesta toma influencias neoyorquinas con algunos guiños parisinos y las lleva a un ambiente más minimalista, donde una pared cubierta de vinos se convierte en uno de los elementos protagonistas.
Cada restaurante conserva una identidad propia, sumando distintos ambientes al recorrido gastronómico de DOMO Perisur | Source : Foto: CortesíaAhí, el recorrido pasó por una crema de tortilla, un corte de carne acompañado de puré de papa y vegetales, hasta llegar a un postre de chocolate. Pero justo cuando parecía que la experiencia había terminado, apareció una última sorpresa.
Detrás de una puerta que recuerda a la entrada de un barco se esconde un espacio mucho más íntimo y oscuro: Barlow Piano Bar. La iluminación baja revela poco a poco una barra, salas lounge, un piano y un telón que inmediatamente cambia el ánimo del lugar. De pronto, la experiencia que había comenzado alrededor de una mesa termina con una Margarita en un escenario que parece pertenecer a otra parte de la noche.
Ese contraste también ayuda a entender algo que quizá durante el día no resulta tan evidente: DOMO Perisur puede cambiar contigo conforme avanzan las horas. El lugar al que puedes llegar por la mañana para desayunar o tomar café adquiere otro ritmo por la tarde y la noche, cuando aparecen las copas, las cenas y espacios pensados para extender el encuentro.
Incluso las propuestas que no alcanzamos a probar durante el recorrido sumaban pequeñas pistas de esos universos particulares. En Bucra Coffee, por ejemplo, los tonos azules, las fuentes y los elementos arquitectónicos construyen una atmósfera propia; mientras que otras propuestas juegan con detalles relacionados con su identidad gastronómica.
Cada restaurante tiene algo propio que contar, pero es el recorrido entre todos ellos el que termina construyendo DOMO Perisur. Más que llevarte únicamente de una mesa a otra, te invita a mirar, probar, caminar y quedarte un rato más.
Perisur, una historia que sigue cambiando después de 46 años
Hay otra forma de mirar la llegada de DOMO Perisur: alejándose un poco de las mesas y observando el lugar donde nació.
Perisur abrió sus puertas en 1980 y durante 46 años ha formado parte de la vida comercial y social de la Ciudad de México. En ese tiempo no solo ha cambiado el propio Centro Comercial; también lo ha hecho la relación que las personas tienen con espacios como este.
Durante décadas, visitar un Centro Comercial estuvo relacionado principalmente con una acción concreta: comprar algo. Hoy esa experiencia puede abarcar mucho más. Nos encontramos ahí, comemos, convivimos, buscamos entretenimiento o simplemente hacemos una pausa dentro del ritmo de la ciudad.
DOMO Perisur suma un nuevo punto de encuentro a la historia de Perisur, que comenzó en 1980 | Source : Foto: CortesíaPerisur ha acompañado esa transformación ampliando su oferta comercial, gastronómica, de entretenimiento y servicios, mientras mantiene la experiencia de sus visitantes como uno de sus ejes. Con DOMO Perisur, esa evolución adquiere una expresión propia alrededor de la gastronomía.
La visión detrás del proyecto busca precisamente que retail, gastronomía, entretenimiento, arquitectura y experiencias convivan y generen nuevas razones para visitar Perisur.