Fueron instalados tres arcos detectores en los accesos a la zona arqueológica de Teotihuacán, en el Estado de México.
Esto como parte del reforzamiento de seguridad, tras el ataque registrado el pasado lunes en el que dos personas perdieron la vida y 13 turistas extranjeros resultaron lesionados por arma de fuego.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia, quedarían por instalar dos arcos más para cubrir todas las entradas al sitio arqueológico.
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Los detectores cuentan con sensores laterales, alarmas auditivas y un sistema digital de registro de flujo de visitantes, pero que no afecta el acceso de los turistas al recinto turístico más visitado de México.
Miden 70 centímetros de ancho por un metro con 80 centímetros de altura y están diseñados para identificar objetos metálicos en los visitantes.
Tras los hechos del pasado lunes 20 de abril, se incrementaron los operativos de vigilancia por parte de elementos de la Guardia Nacional y en el que también participa la Policía Auxiliar y guardias del INAH.
Revisión de vehículos
Los guardias nacionales también llevan a cabo la revisión de vehículos que ingresan al área para evitar el traslado de objetos peligrosos o punzocortantes.
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Sobre el estado de salud de los lesionados todavía un niño de seis años y su madre, originarios de Colombia, se encuentran recuperándose en el hospital de alta especialidad de Ixtapaluca.
En tanto, un tercer lesionado llegó este fin de semana al Centro Médico Nacional 20 de Noviembre, para continuar con su tratamiento.
Hasta el momento, las autoridades mantienen la hipótesis de que el atacante Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, actuó en solitario y que planeó durante meses su acción, en la que al final, al verse acorralado por elementos policiacos, se disparó en la cabeza.