Autoridades policiales y judiciales de España siguen investigando las causas del trágico choque de dos trenes de pasajeros (un AVE y un Iryo) en el pueblo de Urda, donde 69 personas murieron y centenares resultaron lesionadas
Las muertes por el trágico accidente ferroviario ocurrido ayer en Urda (España), aumentaron este jueves a 69, tras notificarse otro fallecimiento. Mientras tanto, continúa la investigación de las causas de la colisión entre los dos trenes de alta velocidad, que llevaban en total a 544 pasajeros.
España vivió hoy el primero de sus tres días de luto oficial por la catástrofe, con concentraciones silenciosas a mediodía en memoria de las víctimas en organismos oficiales (como el Congreso o numerosos ayuntamientos) y centros de trabajo.
El rey Felipe VI visitó hoy el Hospital Universitario de Toledo, donde hay ingresados más de 20 heridos (15 de ellos críticos), tras lo que pidió "avanzar unidos y con dignidad" pese al dolor.
El accidente ocurrió a las 08:54 horas, cuando un AVE de Renfe que circulaba desde Madrid en sentido Sevilla (sur) embistió por detrás a un tren detenido de Iryo, provocando que varios vagones cayeran por un terraplén.
La exministra española de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, de 59 años, es una de las personas fallecidas en el accidente según confirmó hoy la organización empresarial CEOE, cuya fundación presidía.
¿Qué se sabe de las causas del siniestro?
Aproximadamente a las 8:30 de la mañana del miércoles, el sistema LZB de la estación de Urda (Toledo, al sur de Madrid) cayó como consecuencia de un fallo de comunicación y, automáticamente, un tramo de 63 kilómetros se quedó sin ese sistema de seguridad.
El LZB es un sistema continuo a lo largo de la vía que comunica con los maquinistas y sirve para detectar obstáculos en las vías para detener los trenes en caso necesario.
En ese momento circulaban por ese tramo seis trenes, entre ellos los dos implicados en el siniestro.
Según los audios conocidos sobre las conversaciones de esa mañana, la maquinista del Iryo avisó al Centro de Control del operador ferroviario Adif en la estación de Atocha (Madrid) de que el tren no permitía revisar el sistema LZB y seguía detenida.
El maquinista del otro tren accidentado, el de Renfe, avisó de un fallo de transmisión por "bloqueo parcial". Posteriormente, el Centro de Control le comunicó que reanudara la marcha a la velocidad normal (200 kilómetros por hora) y no a la llamada 'marcha vista'.
La 'marcha vista' le obligaría a ir a un máximo de 40 km/h, una velocidad que podría haber permitido al maquinista detener el tren ante cualquier obstáculo, según subrayan los expertos consultados por EFE.
Sin embargo, sin haberse restablecido el sistema, le indicaron que reanudara la marcha normal a pesar de que el tren Iryo estaba detenido delante suyo en la misma vía.
Desde el momento en el que se le dio la orden de reanudar la marcha hasta el impacto con la parte trasera del Iryo, a las 08:48 horas, el tren de Renfe recorrió unos 25 kilómetros en un tiempo aproximado de 17 minutos.