En la sociedad de la información en la que vivimos, gobierno, empresas y organizaciones se comunican constantemente con sus públicos; hoy dia en México la sociedad está inmersa en el vaivén de sus propias ocupaciones, tan importantes para la propia sobrevivencia que, en la trascendente búsqueda de su propio bienestar, se dan un tiempo de analizar en lo posible, los escenarios informativos que se apropian de su tiempo y con ello mantener la atención, en tan diversos temas que le son de interés en lo común.
De esta forma, el origen de la relación entre comunicación y poder se encuentra a partir de los inicios del hombre y su proceso de organización social; la participación ciudadana (como sinónimo de implicación y corresponsabilidad) es necesaria y de suma importancia para estar al pendiente del quehacer de las instituciones públicas, esencialmente como fuentes generadoras de atención al gobernado, pues son y están para dar los servicios múltiples, como lo señalan sus propias políticas públicas y que son obligatorias aprobadas para tal fin.
La trascendencia de la que distingamos entre los problemas de la administración pública derivados directamente de la actual crisis económica, social, educativa de salud, inseguridad, más lo que usted desee agregar, y en concreto de la necesidad de reducción de la problemática pública, y aquellos otros de un carácter más estructural, es tal que es imperativo ubicarnos en la realizad del aquí y ahora.
Ante ello y en todo caso hay uno que sobrevuela transversalmente y es la necesidad de revalorizar “lo público” porque la desafección y el distanciamiento de la ciudadanía de los políticos pueden dar un salto adelante irreversible que es el no interés con la política en sentido amplio. Negar la realidad sería un error.
Para ello será fundamental que todos los organismos en el sector público hagan un esfuerzo de diálogo, de respeto y valoración mutua para sumar; no tiene sentido alimentar las reticencias o desconfianzas que puedan existir entre los ciudadanos y la cosa pública, pues ello provocaría un caos de inercias permanentes.
Las leyes son y están para cumplirlas, y para hacerse cumplir, si esto es así, solo queda hacer respetar el estado de derecho, ante ello se ha valorado la determinación de aplicarlo por parejo -aunqueclaramente vemos que no es así- y ante tal panorama es donde la lupa pública, es decir la ciudadanía,externa la opinión pública, su correcta apreciación en temas donde manifiestan su aceptación, indiferencia o rechazo, según le efecto o no.
Pese a que en el país tenemos leyes muy puntuales para el ejercicio de la administración publica en sus tres niveles, nos encontramos con realidades que permite conocer el ejercicio de los gobernantes y elaborar libremente nuestra forma de pensar y actuar en relación con el gobierno. Es ahí donde la asidua observación se hace imperante y pertinente.
En conclusión, la actividad política se fundamenta en la comunicación, las acciones y obras de los gobernantes tienen que ser transmitidas a la sociedad y retroalimentarse con las respuestas que den los partidos políticos, sindicatos, estudiantes, intelectuales, y demás estructuras existentes, en cuanto a su aceptación, negación o rechazo.
En política, lograr un mensaje claro y convincente es la clave para captar y lograr consenso a la hora de llevar adelante una medida, que, por supuesto se relaciona con el ciudadano. Una comunicación ineficiente puede resultar poco feliz para buena parte de los ciudadanos; más bien que sea generando mejor la participación de éste en el proceso de trasformación de México, pues la democracia nos necesita una y otra vez para crearcomunidad y estar atentos a ver con lupa pública cada acción que nos interese para recrear la gobernanza, es lo deseable y dentro de lo posible. ¡Sea pues!
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