Felipe VI ha condensado el mensaje que quiere trasladar el Estado ante la tragedia ferroviaria de Urda. El Rey ha reclamado que las investigaciones determinen “cómo y por qué ha sucedido esta catástrofe” y que, a partir de sus conclusiones, se adopten las medidas necesarias para impedir que una tragedia semejante vuelva a repetirse.
Felipe VI y la Reina Letizia se han desplazado este jueves al Hospital Universitario de Toledo para visitar a algunos de los heridos y trasladar su apoyo a sus familias, acompañados de la ministra de Educación y exalcaldesa de la ciudad, Milagros Tolón. El accidente, ocurrido el miércoles en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, se ha cobrado ya al menos 69 vidas, después de que un AVE de Renfe alcanzara por detrás a un tren de Iryo que permanecía detenido en las inmediaciones de la estación de Urda.
“Tendrán que estudiarse medidas que hay que adoptar para que esto no vuelva a suceder”, ha insistido el monarca ante la entrada de Urgencias, después de permanecer algo más de una hora en el hospital. Sus palabras llegan cuando la investigación técnica apenas ha comenzado y cuando la autoridad encargada de esclarecer el accidente mantiene abiertas todas las hipótesis sobre las causas y los factores que pudieron intervenir en el choque.
El Rey ha subrayado además la dimensión de una tragedia que vuelve a golpear a la alta velocidad española menos de un año después del accidente de Adamuz, en Córdoba, donde murieron 46 personas. “Como sociedad volvemos a sufrir un durísimo golpe”, ha señalado Felipe VI, que ha expresado su reconocimiento a los servicios de emergencia, a los profesionales sanitarios, a los equipos de rescate y a quienes continúan trabajando en el lugar del siniestro.
“Un durísimo golpe” para España
“Hay que seguir avanzando aun con ese dolor, sin olvidar nunca la herida que nos dejan estas personas que han perdido la vida, que les faltan a sus familias, que les faltan a todo el país”, ha afirmado. El monarca ha pedido así combinar la respuesta inmediata de los afectados ante el drama humano con la obligación de esclarecer las circunstancias del accidente.
Los Reyes han expresado su apoyo y cariño, y los de todo el país, a las personas afectadas por el trágico accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo). Además han puesto en valor la labor y el compromiso de los profesionales que han intervenido y continúan trabajando en la emergencia. ➡️https://t.co/Nx3SIHtI19
— Casa de S.M. el Rey (@CasaReal) October 29, 2026
La investigación técnica dispone ya de los primeros datos. La Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes (AITAT) estima que el AVE circulaba entre 160 y 200 kilómetros por hora cuando impactó contra el Iryo, aunque la velocidad exacta deberá determinarse a partir de los registros de las cajas negras.
Los investigadores han comenzado además a analizar el sistema de señalización, el enclavamiento ferroviario, las comunicaciones entre el centro de control y los maquinistas y las circunstancias en las que ambos trenes circulaban en una situación degradada tras la avería del sistema LZB.
La propia autoridad investigadora ha advertido de que todavía no es posible establecer una explicación definitiva. Todas las hipótesis permanecen abiertas y cualquier conclusión sobre posibles errores humanos, técnicos o de procedimiento deberá sustentarse en los datos que se están recopilando.
Felipe VI, ante las familias de las víctimas
La visita de los Reyes no se ha limitado al hospital. Felipe VI y Letizia también han acudido a la Casa Sacerdotal de Toledo, donde permanecen familiares de pasajeros que viajaban en los trenes siniestrados y que esperan información sobre sus seres queridos. El encuentro se ha celebrado a puerta cerrada, con la posibilidad de que los familiares pudieran trasladar personalmente a los Reyes sus mensajes y preocupaciones.
La Zarzuela había reducido al mínimo la agenda de los monarcas desde las primeras horas del accidente y finalmente canceló los actos previstos hasta la próxima semana, incluida su participación en los compromisos previos a la Cumbre Iberoamericana en Madrid, que se llevará a cabo la semana que viene con los presidentes de prácticamente toda América Latina, el primer ministro de Portugal y su homólogo de Andorra. La decisión se produjo después de que el Gobierno decretara tres días de luto oficial.
Felipe VI ya había interrumpido su agenda el miércoles para pronunciarse sobre el accidente desde la base militar de Bétera, en Valencia, cuando todavía se desconocía la magnitud real del siniestro. Entonces trasladó su pésame a las familias y su apoyo a los servicios de emergencia. Al día siguiente, con el balance de víctimas ya confirmado, su mensaje ha virado en torno al duelo, la exigencia de conocer qué ocurrió y la necesidad de extraer consecuencias.
Urda se convierte así en la segunda gran tragedia ferroviaria de alta velocidad en menos de diez meses. La comparación con Adamuz resulta inevitable por la proximidad temporal y por la magnitud del siniestro, mientras que el número provisional de víctimas sitúa el accidente de Toledo como el segundo más mortífero ocurrido en España desde el de Angrois, en 2013, que dejó 80 fallecidos. @mundiario