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CódigoQro 30 Oct, 2026 03:50 (5 min de lectura)
Observatorio Neutral

Zapatillas de correr: cuándo sí y cuándo no usarlas a diario

Por AGENCIA EFE En mexico México, Querétaro
Zapatillas de correr: cuándo sí y cuándo no usarlas a diario
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• Sheinbaum supervisará obras del tren México-Querétaro y Querétaro-Irapuato el sábado 31 de octubre.
• El consejo local del INE en Querétaro sesionará hoy para evaluar la crisis institucional tras la renuncia de Taddei.

Estos modelos se han convertido en una de las tendencias del calzado cotidiano, pero que una zapatilla de ‘running’ funcione para caminar no significa que cualquier modelo deportivo sea adecuado para las dos actividades

La frontera entre zapatilla deportiva y calzado de diario se ha difuminado. British Vogue incluye entre las tendencias de 2026 las llamadas zapatillas ‘sport-to-real-life’, modelos robustos y de inspiración técnica de marcas como Asics y New Balance que sirven tanto para hacer ejercicio como en el día a día. 

Pero la moda no debería ser el único criterio. El diseño de una zapatilla responde a una determinada actividad y, aunque caminar y correr comparten parte de su mecánica, no someten al pie a las mismas exigencias.

Correr y caminar no es lo mismo

“Correr” y “andar” pueden parecer dos versiones de un mismo movimiento, pero la carga sobre el cuerpo cambia. 

• Zapatillas de ‘running’: están diseñadas para absorber impactos y acompañar un movimiento repetitivo hacia delante.

• Zapatillas para caminar: priorizan otras características, como la flexibilidad y la absorción de impactos en zonas concretas del pie.

Eso no significa que haya que tener un zapato distinto para cada momento. De hecho, Michele Dierkes, fisioterapeuta y entrenadora atlética, considera que las zapatillas de correr “pueden ser una buena opción para quienes caminan habitualmente porque proporcionan soporte y durabilidad”. 

El problema está en confundir ‘runner’ con zapatilla de correr

Aquí aparece una diferencia importante para quienes compran por estética. Una zapatilla que procede de un modelo histórico de ‘running’ no necesariamente conserva las prestaciones de una zapatilla moderna de entrenamiento.

Las zapatillas de entrenamiento diario están concebidas para acumular kilómetros a ritmos moderados y suelen incorporar amortiguación, estabilidad y una plataforma relativamente amplia. 

Son, precisamente por sus características, las que mejor pueden compartir funciones con el calzado cotidiano. Los estudios de RunRepeat, plataforma de análisis de datos especializado en el deporte, distinguen estas zapatillas de los modelos de competición y señalan que los entrenadores diarios priorizan comodidad, estabilidad y protección frente al impacto.

La diferencia resulta todavía más evidente con las zapatillas de competición. Los modelos con placa de carbono y espumas de alto rendimiento están diseñados para favorecer la eficiencia y la propulsión durante la carrera. Esa misma característica puede resultar innecesaria, e incluso poco apropiada, al caminar.

RunRepeat advierte específicamente sobre el uso para caminar de zapatillas con placa de carbono, ya que su efecto propulsor está pensado para modificar la mecánica de la carrera y favorecer el despegue hacia delante. 

Más amortiguación no significa automáticamente más salud para el pie. La elección depende de la persona, de su pisada, de la actividad y de cómo se adapte el calzado.

En este punto es necesario buscar un equilibrio entre amortiguación, estabilidad y ajuste y recordar que una zapatilla demasiado estrecha puede provocar rozaduras y molestias, mientras que una demasiado holgada puede hacer que el pie se desplace en su interior.

Los especialistas de la plataforma de deporte FootCareMD aconsejan que los dedos puedan moverse libremente y que quede aproximadamente el espacio equivalente a un pulgar entre el dedo más largo y el extremo de la zapatilla. 

El talón, además, debe quedar bien sujeto y el calzado debería resultar cómodo desde el primer momento, sin confiar en que se adapte después de varios usos. 

Una zapatilla para todo, pero no para siempre

Una persona que lleva las zapatillas para ir a trabajar, caminar por la ciudad y además correr varios días por semana acumulará muchos más kilómetros que alguien que las reserva exclusivamente para entrenar. 

Utilizar el mismo par para caminar y correr no implica por sí mismo un problema. Lo que cambia es la velocidad con la que se desgasta. La mediasuela pierde progresivamente capacidad de absorción, aunque exteriormente la zapatilla todavía parezca en buen estado.

FootCareMD sitúa como referencia general el cambio de las zapatillas después de unos 300-500 kilómetros de carrera (o aproximadamente 300 horas de ejercicio). 

Por eso, una de las recomendaciones más sencillas es rotar dos pares, algo que permite que cada zapatilla se airee y recupere su forma y capacidad de absorción entre usos. 

De la pista a la calle

La tendencia, mientras tanto, no parece tener intención de desaparecer. Las grandes zapatillas técnicas conviven con modelos más estrechos y minimalistas, pero el interés por las siluetas inspiradas en el deporte continúa. 

La clave, por tanto, no está tanto en separar “zapatillas de correr” y “zapatillas de diario” como en distinguir qué tipo de zapatilla de correr se está utilizando, para qué actividad y durante cuánto tiempo.

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