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Mundiario 31 Oct, 2026 00:31 (6 min de lectura)
Observatorio Neutral

IBM busca poner bajo control a los agentes autónomos de inteligencia artificial

Por Nelsymar Ulrich Serrano En Tecnologia Estados Unidos
IBM busca poner bajo control a los agentes autónomos de inteligencia artificial
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• IBM presenta nueva arquitectura para gobernar agentes de IA autónomos en entornos empresariales.
• Se incluye 'Agent Identity' junto a HashiCorp para verificar identidades y gestionar permisos.

La inteligencia artificial está dejando de ser una herramienta que simplemente responde preguntas para convertirse en un actor que ejecuta tareas dentro de las empresas. Los agentes autónomos pueden consultar bases de datos, utilizar aplicaciones, modificar información y realizar operaciones en nombre de sus usuarios. Esa evolución promete transformar la productividad, pero también introduce un problema que empieza a preocupar a los responsables tecnológicos: ¿quién controla a una máquina cuando tiene capacidad para actuar sobre los sistemas de una organización? IBM quiere responder a ese desafío con una nueva arquitectura de identidad, permisos y supervisión.

El 27 de octubre de 2026, durante su conferencia TechXchange, la compañía presentó nuevas capacidades destinadas a identificar y controlar agentes de inteligencia artificial en entornos empresariales. La propuesta reúne herramientas de descubrimiento, verificación de identidad, gestión de accesos y evaluación del comportamiento. El objetivo es que las organizaciones puedan conocer qué agentes están operando dentro de sus infraestructuras, quién es responsable de cada uno y qué facultades tienen para interactuar con los sistemas corporativos. La iniciativa refleja que la expansión de la IA ya no depende solamente de desarrollar modelos más capaces, sino también de construir mecanismos para gobernarlos.

Uno de los componentes centrales es Agent Identity, una solución desarrollada junto con HashiCorp que permite asignar una identidad verificable a cada agente. La idea es trasladar a estos sistemas algunos principios utilizados para controlar el acceso de empleados, aplicaciones y servicios informáticos. Cada agente debe tener un responsable, una función definida y una autorización concreta para realizar determinadas operaciones. De esta manera, una empresa puede evitar que un sistema automatizado disponga de permisos excesivos o utilice credenciales que no corresponden a la tarea que tiene asignada.

La gestión de credenciales adquiere especial importancia cuando los agentes comienzan a interactuar con bases de datos, servicios en la nube y aplicaciones empresariales. IBM plantea utilizar credenciales temporales y permisos limitados, de modo que cada sistema acceda únicamente a los recursos necesarios para completar su trabajo. Si un agente intenta consultar información o ejecutar una operación que excede sus facultades, el acceso puede ser rechazado y la sesión revocada en tiempo real. El planteamiento busca reducir el riesgo de que un error, una manipulación o una conducta inesperada termine comprometiendo información sensible.

La dimensión del problema ayuda a comprender por qué las empresas tecnológicas están empezando a desarrollar este tipo de soluciones. IBM recoge una previsión de Gartner según la cual las grandes compañías de la lista Fortune 500 podrían utilizar más de 150.000 agentes de inteligencia artificial de media para 2028. Sin embargo, solo el 13 % de las organizaciones considera que dispone de una gobernanza adecuada para administrarlos. La diferencia entre velocidad de adopción y capacidad de supervisión revela una brecha que puede convertirse en uno de los principales obstáculos para la expansión empresarial de la IA.

La identidad digital también será necesaria para las máquinas

La propuesta de IBM no se limita a identificar agentes individuales. La compañía también quiere que las empresas puedan descubrir y supervisar sistemas desarrollados en distintas plataformas, incluso cuando no pertenecen al mismo proveedor. Su herramienta watsonx Orchestrate incorpora capacidades para localizar agentes conectados a entornos como Amazon Bedrock, Microsoft Foundry y Google Gemini. Esta interoperabilidad resulta relevante porque una organización puede terminar utilizando decenas o cientos de agentes procedentes de diferentes proveedores, con funciones y niveles de acceso distintos. Sin una visión centralizada, controlar ese ecosistema puede convertirse en una tarea difícil.

Otro elemento destacado es la posibilidad de aislar agentes en entornos controlados y disponer de un mecanismo para detenerlos cuando sea necesario. IBM incorpora estas funciones en una vista previa tecnológica de watsonx Orchestrate, con la intención de impedir que un agente con un comportamiento incorrecto interfiera en otros sistemas o propague sus errores. La empresa también plantea evaluar la calidad, precisión y cumplimiento de los agentes antes de su implementación y durante su funcionamiento. El control deja así de concentrarse en el momento de la autorización inicial y pasa a convertirse en un proceso permanente.

La integración con NVIDIA añade otra dimensión a la propuesta. IBM anunció que Agent Identity y HashiCorp Vault pueden trabajar junto con OpenShell, el entorno de ejecución seguro de NVIDIA para agentes de inteligencia artificial. La combinación busca que cada sistema opere dentro de un espacio protegido, con una identidad verificable y credenciales limitadas. Esta colaboración muestra que la seguridad de los agentes empieza a convertirse en un mercado propio, donde fabricantes de modelos, proveedores de infraestructura y empresas especializadas en protección informática necesitan desarrollar soluciones compatibles.

El movimiento también responde a una transformación en la estructura de las organizaciones. Hasta ahora, las políticas de seguridad estaban diseñadas principalmente para controlar a personas, dispositivos y aplicaciones tradicionales. Con la llegada de agentes capaces de actuar de forma autónoma, las empresas necesitan incorporar una nueva categoría de identidad digital que pueda ser auditada y limitada. No alcanza con saber qué empleado inició una operación: también será necesario conocer qué agente la ejecutó, qué instrucciones recibió, qué permisos utilizó y qué consecuencias tuvo su intervención. Esa trazabilidad puede resultar decisiva cuando se produzcan errores o conflictos de responsabilidad.

La apuesta de IBM refleja una de las grandes contradicciones de la inteligencia artificial empresarial: cuanto más trabajo se delega en sistemas autónomos, más importante resulta conservar el control sobre sus decisiones. Los agentes prometen reducir tareas repetitivas, acelerar procesos y conectar herramientas que antes funcionaban de manera independiente, pero su adopción exige nuevas reglas de seguridad. El futuro de esta tecnología no dependerá únicamente de que las máquinas puedan actuar por sí solas, sino de que las organizaciones sepan quién las autoriza, qué pueden hacer y cómo detenerlas cuando sea necesario. La autonomía empresarial de la IA necesitará, paradójicamente, más control humano. @mundiario