El viernes pasado se comentaron ampliamente en los medios los datos que arrojó la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) correspondientes al primer trimestre del año, que mostraron que el mercado laboral experimentó un deterioro estructural reflejado en el aumento de la tasa de desocupación anual, el repunte de la informalidad y el incremento de las condiciones críticas de ocupación.
Ayer, en la mañanera, para vender la idea de que todo va bien, los titulares del IMSS y de la STPS presentaron sus datos. El del IMSS reportó 22,724,680 puestos afiliados al 31 de marzo, un máximo histórico. El secretario del Trabajo destacó que hay 60.2 millones de personas ocupadas. Y que la tasa de desocupación se mantiene en "niveles mínimos históricos". Para rematar, en una diapositiva comparó a México con los países de la OCDE: con 2.4% de desempleo, solo Japón tiene una tasa menor. Su mensaje ignoró que la tasa de desocupación subió de 2.2% en marzo de 2025 a 2.4% en marzo de este año, lo que equivale a 136,287 personas desocupadas adicionales en esos 12 meses. Además, comparar ese indicador con el de países que tienen seguro de desempleo es inválido. Donde existe ese seguro, el trabajador sin empleo se declara desocupado y espera un mejor empleo mientras cobra; en México, quien no trabaja no cobra y la informalidad absorbe lo que el mercado formal rechaza.
Y la informalidad aumentó. Pasó de 54.3% a 54.8%, afectando ya a 33 millones de personas. La tasa de condiciones críticas de ocupación (quienes trabajan menos horas de las que quisieran o perciben ingresos insuficientes) subió de 38.4% a 39.6%. La subocupación (quienes tienen empleo pero necesitan trabajar más horas) aumentó. La participación económica (la proporción de la población en edad de trabajar que efectivamente trabaja o busca empleo) cayó de 59.3% a 58.6%, mientras que la población no económicamente activa creció en 1.7 millones de personas. No son datos secundarios: son el retrato de un mercado laboral que se achica y se precariza.
Los sectores que perdieron empleo son los que sostienen una economía moderna: manufactura (149,000), transportes y comunicaciones (238 mil), servicios sociales (171,000), gobierno (125,000) y construcción (76,000). Los que ganaron son agricultura, servicios diversos y comercio: sectores de baja productividad, con escasa protección laboral y salarios mínimos.
Los datos del ingreso son los más contundentes. El IMSS señala un salario base de cotización de 663 pesos diarios para el trabajador formal promedio. La ENOE revela que el 46.6% de los ocupados, 28 millones de personas, gana hasta un salario mínimo, es decir, no más de 315 pesos diarios. El 30.7% gana entre uno y dos salarios mínimos: entre 315 y 630 pesos diarios. En conjunto, el 77.3% de los trabajadores mexicanos vive con menos de 630 pesos al día. Solo 498 mil personas, el 0.8% del total, perciben más de cinco salarios mínimos, más de mil 575 pesos diarios.
El viernes, el Inegi difundió los datos reales del mercado laboral del primer trimestre de 2026. Un mercado que no crece, se informaliza y en el que el 77.3% de los trabajadores vive con menos de dos salarios mínimos. La diferencia entre esa realidad y la que ayer se presentó no es estadística. Es de fondo.
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