En un movimiento sorpresivo, Emiratos Árabes Unidos se retirará de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a partir del 1 de mayo, con el argumento de priorizar su “interés nacional” y redefinir su estrategia energética en un contexto marcado por el alza de los precios internacionales debido a la guerra en Irán.
La decisión implica su salida de la alianza OPEP+, bloque ampliado que incluye a productores clave como Rusia, y que desde 2016 coordina recortes de producción para estabilizar los precios mundiales del crudo.
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De acuerdo con la agencia estatal WAM, esta medida responde a una visión económica de largo plazo, enfocada en acelerar inversiones en la producción energética nacional y adaptarse a la evolución del sector.
Emiratos, miembro del cartel desde 1967, había expresado en meses recientes diferencias sobre las cuotas de producción, pese a haber recibido concesiones dentro del grupo.
El anuncio ocurre en un momento de alta tensión en Medio Oriente, tras la escalada del conflicto entre Irán y la alianza conformada por Estados Unidos e Israel.
Los ataques y represalias han impactado directamente en la región del Golfo, incluyendo al propio Emiratos, y han puesto en riesgo rutas estratégicas como el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial.
La interrupción parcial de este corredor marítimo provocó un repunte en los precios del crudo, en un entorno donde Abu Dabi busca mayor flexibilidad para incrementar su producción una vez que las condiciones se estabilicen, sin las restricciones impuestas por la OPEP.
Implicaciones estructurales
Analistas advierten que la salida de Emiratos podría tener implicaciones estructurales para la OPEP. Expertos del sector consideran que, junto con Arabia Saudita, el país es uno de los pocos con capacidad de producción adicional significativa, clave para influir en el mercado.
Aunque en el corto plazo el impacto podría ser limitado debido a la volatilidad actual, a mediano y largo plazo se anticipa un debilitamiento del poder de los países petroleros para regular la oferta global.
Además, la decisión abre la puerta a un aumento en la producción emiratí, lo que podría generar un mercado petrolero más competitivo y con mayores fluctuaciones en los precios. Fundada en 1960, la OPEP agrupa actualmente a 12 países productores. Antes del anuncio, Emiratos Árabes Unidos figuraba como uno de los principales actores dentro de la alianza ampliada, con una producción cercana a los 3.5 millones de barriles diarios. Su salida marca un nuevo capítulo en la dinámica energética global.
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En tanto Estados Unidos analizaba ayer la última propuesta de Teherán para reabrir el Estrecho de Ormuz, prácticamente paralizado desde que empezó la guerra hace dos meses.
Las negociaciones de paz por el momento no han dado resultados, incluso los precios del petróleo volvieron a subir ayer.
El precio del barril de Brent para entrega en junio avanzó 2.80% hasta 111.26 dólares y el WTI rozó el umbral de los 100 dólares.