
Por: Frances Robles
Diana Sainz y su esposo, Andrea Gallina, invirtieron a lo grande hace una década, cuando Cuba empezó a permitir la iniciativa empresarial privada.
La pareja es dueña de dos hoteles boutique con restaurantes en La Habana, tres pequeños mercados y un centro de producción para vender comidas preparadas congeladas. Pero, con el combustible agotándose y los largos cortes de electricidad a diario, el 90 por ciento de las reservas de este año han sido canceladas. Dijeron que habían tenido que despedir a decenas de empleados.