Max Verstappen volvió a demostrar que su capacidad para competir bajo presión sigue intacta. El neerlandés conquistó el Gran Premio de México después de una carrera accidentada, marcada por los incidentes, las sanciones, una bandera roja y dos intervenciones del coche de seguridad. Lewis Hamilton terminó segundo y Kimi Antonelli completó el podio en una jornada que tuvo dos grandes protagonistas: el piloto de Red Bull, por su victoria, y el joven italiano de Mercedes, que convirtió ese tercer puesto en el resultado definitivo para proclamarse campeón del mundo de Fórmula 1.
La salida anticipó una carrera mucho más complicada de lo previsto. Charles Leclerc reaccionó con rapidez y consiguió colocarse en cabeza, mientras Hamilton perdía la primera posición desde la pole. El enfrentamiento entre los dos Ferrari terminó con un contacto que quedó bajo investigación de los comisarios. Verstappen aprovechó el desconcierto para avanzar posiciones y situarse segundo, por delante de Hamilton. Antonelli, que partía desde la zona delantera, optó por evitar complicaciones en los primeros metros y se mantuvo en la pelea por el podio.
Leclerc consiguió abrir una diferencia respecto a Verstappen, aunque la ventaja tenía una condición: debía compensar los cinco segundos de penalización que recibió por el incidente con Hamilton. El neerlandés mantuvo un ritmo competitivo y esperó su oportunidad, mientras el británico buscaba recuperar terreno. George Russell también recibió una sanción de diez segundos por otro incidente, lo que complicó todavía más la estrategia de Mercedes. En medio de ese escenario, Antonelli rodaba con inteligencia, sin exponerse a una batalla que podía comprometer el objetivo principal de su jornada.
La carrera también se convirtió pronto en una pesadilla para Aston Martin. Fernando Alonso tuvo que abandonar en las primeras vueltas, después de que el equipo detectara presiones anormales en la unidad de potencia. Lance Stroll tampoco pudo continuar y dejó a la escudería sin representación en pista. El doble abandono confirmó un domingo especialmente duro para el equipo británico, que volvió a sufrir problemas de fiabilidad cuando necesitaba aprovechar cada oportunidad para sumar puntos. Carlos Sainz, por su parte, quedó relegado a la zona trasera y tuvo que afrontar una carrera de recuperación con Williams.
El primer gran cambio estratégico llegó con las paradas en boxes. Verstappen y Leclerc entraron para cambiar neumáticos, mientras Hamilton prolongó su primer relevo y llegó a colocarse momentáneamente al frente. Antonelli también estiró su parada más que sus principales rivales, una decisión que le permitió rodar durante varias vueltas con pista libre. Mercedes buscaba proteger su posición en el campeonato y evitar cualquier riesgo innecesario. La carrera avanzaba con pocas oportunidades de adelantamiento, pero la situación estaba lejos de quedar resuelta.
Una bandera roja cambia el destino de la carrera
El momento más delicado llegó en la vuelta 45, cuando Valtteri Bottas perdió el control de su monoplaza y terminó contra las protecciones. El accidente obligó a desplegar el coche de seguridad y, posteriormente, a mostrar la bandera roja para reparar las barreras. El piloto finlandés pudo salir del vehículo por sus propios medios, aunque el impacto provocó una interrupción que alteró los planes de los equipos. La carrera tuvo que reorganizarse y los pilotos regresaron a la parrilla para una nueva salida, con neumáticos diferentes y un escenario competitivo prácticamente renovado.
La reanudación devolvió a Verstappen el control de la prueba. Hamilton consiguió colocarse segundo y comenzó a presionar al neerlandés, mientras Antonelli se mantenía cuarto antes de protagonizar una de las maniobras más destacadas de la tarde. En la vuelta 48, el italiano encontró el espacio para superar a Leclerc y hacerse con la tercera posición. Fue un adelantamiento decisivo tanto para su carrera como para el campeonato. El Ferrari perdió terreno y quedó expuesto a la presión de Lando Norris, mientras el piloto de Mercedes consolidaba una posición que ya le permitía acariciar el título.
Lindblad and Piastri collide in dramatic fashion! 😮💥 This incident brought out the Safety Car in Mexico ⚠️ #F1 #MexicoGP https://t.co/iVhCoGTgYC
— Formula 1 (@F1) November 1, 2026
Hamilton no renunció a la victoria. El británico comenzó a recortar diferencias con Verstappen y encadenó varias vueltas rápidas, hasta situarse a menos de un segundo del líder. La presión fue constante y obligó al neerlandés a defenderse con precisión. Incluso apareció una investigación por una posible salida anticipada de Verstappen, aunque los comisarios decidieron no imponer ninguna sanción. El piloto de Red Bull mantuvo la concentración y consiguió evitar que Hamilton encontrara una oportunidad clara de adelantamiento. La batalla entre ambos devolvió emoción a una carrera que había pasado por diferentes fases de incertidumbre.
Cuando parecía que los tres primeros podían llegar sin más sobresaltos, un nuevo accidente alteró el desenlace. Oscar Piastri protagonizó un incidente con Arvid Lindblad que terminó con el piloto de Racing Bulls contra las protecciones. El coche de seguridad volvió a salir a pista y redujo las diferencias entre los primeros. Verstappen tuvo que gestionar otra reanudación con Hamilton muy cerca, mientras Antonelli conservaba la tercera plaza. Carlos Sainz, que había conseguido avanzar algunos puestos, terminó cayendo hasta la decimoquinta posición en las últimas vueltas, lejos de la zona de puntos.
Las últimas vueltas fueron un ejercicio de resistencia para Verstappen. Hamilton se mantuvo a distancia de ataque, pero el neerlandés defendió el liderato hasta cruzar la línea de meta en primera posición. El británico terminó segundo y Antonelli completó el podio, con Leclerc cuarto y Norris quinto. La victoria de Red Bull confirmó la capacidad de Verstappen para aprovechar una carrera complicada y convertir los momentos de incertidumbre en una oportunidad. Para Mercedes, el resultado tuvo un valor doble: el tercer puesto del italiano aseguró matemáticamente el campeonato y convirtió la celebración del equipo en el cierre de una jornada histórica.
México dejó una imagen poderosa para la Fórmula 1: Verstappen todavía puede imponerse en carreras de máxima exigencia, Hamilton conserva la ambición para pelear por victorias y Antonelli ya ha alcanzado la cima del campeonato con apenas 20 años. La prueba mexicana no fue una exhibición de dominio absoluto, sino una carrera de supervivencia, estrategia y decisiones bajo presión. El neerlandés se llevó el triunfo; el italiano, una corona que cambia su trayectoria y abre una nueva etapa en la categoría. @mundiario