Los familiares de las víctimas de uno de los tiroteos masivos más mortíferos de Canadá demandaron hoy a OpenAI y a su director ejecutivo, Sam Altman, ante un tribunal de Estados Unidos, argumentando que la empresa sabía, ocho meses antes del ataque, que el autor lo estaba planeando en ChatGPT, pero no avisó a la policía.
Siete demandas, presentadas ante un tribunal federal de San Francisco, acusan a los ejecutivos de OpenAI de no alertar a la policía porque ello habría puesto de manifiesto el volumen de conversaciones relacionadas con la violencia en ChatGPT y podría haber puesto en peligro el camino de la empresa hacia una oferta pública inicial (OPI) de casi 1 billón de dólares.
El tiroteo de febrero en Tumbler Ridge, en la Columbia Británica, se cobró la vida de nueve personas, muchas de ellas niños.
Un portavoz de OpenAI calificó el tiroteo de "tragedia" y dijo que la empresa tiene una política de tolerancia cero respecto al uso de sus herramientas para ayudar a cometer actos violentos.
El portavoz agregó que la empresa ha reforzado las medidas de seguridad de ChatGPT mediante mejores respuestas a las señales de angustia, mejores conexiones con los servicios de apoyo a la salud mental, una evaluación de amenazas más sólida y una detección mejorada de los reincidentes.
Los casos forman parte de una creciente oleada de demandas que acusan a las empresas de inteligencia artificial de no haber impedido interacciones con chatbots que, según los demandantes, contribuyen a la autolesión, las enfermedades mentales y la violencia.
Jay Edelson, que representa a los demandantes en Estados Unidos, dijo que tiene previsto presentar otras dos decenas de demandas en las próximas semanas contra la empresa en nombre de otras personas afectadas por el tiroteo.
Jesse van Rootselaar, cuyas interacciones con ChatGPT son el centro de las demandas, disparó a su madre y a su hermanastro en su casa antes de matar a una asistente educativa y a cinco estudiantes de entre 12 y 13 años en su antigua escuela el 10 de febrero, según la policía.
Van Rootselaar, que tenía 18 años, se suicidó después. Según una de las denuncias, los sistemas automatizados de OpenAI detectaron en junio de 2025 conversaciones en ChatGPT en las que el autor del tiroteo describía escenarios de violencia con armas de fuego.