Con flores, veladoras y música, miles de personas visitaron a sus seres queridos este domingo 1 de noviembre (Día de Todos los Santos) en el Panteón Municipal Cimatario
En el Día de Todos los Santos, familias visitaron a sus seres queridos en el Panteón Municipal Cimatario, a quienes llevaron flores, veladoras, globos, comida, bebida y música.
En los pasillos del panteón, se apreció la limpieza de los sepulcros, en los que también se colocó, en su mayoría, la típica flor de cempasúchil, que se vendió al exterior del camposanto desde 40 pesos el ramo.
Fue constante escuchar música en el panteón, algunas familias dedicaron canciones desde la reproducción en sus celulares, no obstante, también grupos norteños ofrecieron sus servicios. Las canciones más escuchadas fueron “Amor eterno” y “Un puño de tierra”.
El retrato de la señora Carmelita y del señor Filiberto fue colocado para adornar su sepulcro por parte de sus hijas, hijo, nietos y su nuera Amelia, quien expresó que el recuerdo de ambos se mantiene vivo.
“Vengo a visitar a mis suegros. Excelentes personas, yo las siento como que no se han ido, las siento muy cerca todavía, no las siento lejos. Yo me puedo considerar como una persona muy agraciada, porque me recibieron muy bien, siempre me sentí pues casi como mis segundos papás”, enfatizó.
Narró que su suegra perdió la vida hace tres años y, su suegro, hace 18 años. No obstante, recalcó que cada semana sus cuñadas acuden a limpiar y regar las flores de la sepultura de sus padres.
“No olviden a sus seres queridos, así como sabemos que hay otra vida y que todos vamos para allá. Más que nada es eso, no olvidarlos jamás”, enfatizó.
Más adelante, por la pila de agua, Raquel visitó a su mamá Juana y su hermano Daniel. Les llevó tequila y café, unas de las bebidas favoritas de ambos, así como dulce de calabaza.
Este año, en lugar de flores, refirió que decidió adornar los sepulcros de sus familiares con globos de colores.
“Este año quise que se viera más alegre, por eso puse globos. Me acompañan mis hijos y mi esposo. Es para mí importante venir porque no me olvido de sus palabras y sus consejos. Veo algunas tumbas con flores secas, polvo, tierra, que ya ni se leen los nombres. Eso no le va a pasar a mi hermano y a mi mamá”, señaló.