La comparecencia de Óscar Puente en el Congreso ha vuelto a situar la seguridad ferroviaria en el centro del debate político tras el accidente de Urda, en el que murieron 69 personas y cerca de 200 resultaron heridas. El ministro de Transportes ha defendido el estado de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla y ha rechazado que se trate de una infraestructura desatendida. Sin embargo, sus explicaciones no han frenado las exigencias de dimisión de varios grupos parlamentarios ni el malestar entre los trabajadores de Adif.
"No es una infraestructura ni abandonada ni olvidada", ha sostenido Puente ante la Diputación Permanente.
El ministro ha recordado que el Gobierno puso en marcha un programa de renovación valorado en 780 millones de euros. Según ha explicado, las actuaciones contemplan reparaciones estructurales, mejoras en túneles y drenajes, estabilización de taludes, impermeabilización de estructuras y trabajos en los accesos y cerramientos.
La cronología del accidente vuelve a poner el foco en Adif
Durante su intervención, Puente ha reconstruido de nuevo los minutos previos al siniestro. Según su relato, el centro de control autorizó a las 8.36 horas la salida del AVE 2080 de Renfe en condiciones de marcha normal, pese a que el sistema de seguridad LZB había dejado de funcionar en un tramo ferroviario y había un tren de Iryo detenido más adelante.
El ministro ha explicado que el AVE recorrió aproximadamente 25 kilómetros a más de 160 kilómetros por hora antes de alcanzar al convoy de Iryo a las 8.53. La incidencia del LZB había provocado la detención de siete trenes en un tramo de unos 63 kilómetros entre Mora y Malagón, en la provincia de Toledo.
La situación del Iryo había sido comunicada al centro de control en dos ocasiones, a las 8.41 y a las 8.48. Según la reconstrucción expuesta por Puente, la maquinista recibió instrucciones para reiniciar el sistema y reanudar la marcha en condiciones normales.
Tras el impacto, la propia conductora volvió a contactar con Adif a las 9.01 para informar de lo ocurrido y solicitar el corte de tensión. Temía que el tren hubiera invadido la vía contraria.
La explicación de estos movimientos vuelve a colocar bajo escrutinio las decisiones adoptadas desde el centro de control y el cumplimiento de los protocolos cuando falla un sistema de protección ferroviaria.
El PP exige la dimisión de Puente y los trabajadores de Adif preparan una huelga
La defensa del estado de la infraestructura no ha convencido a la oposición. La portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, ha reprochado al ministro que su obligación no sea limitarse a explicar lo ocurrido después de un accidente mortal, sino trabajar para impedir que suceda.
"Su responsabilidad no es explicar accidentes mortales, es evitarlos", ha afirmado.
Muñoz también ha acusado a Puente de no mostrar empatía con el dolor de las familias afectadas. El PP, Vox, PNV y Junts han reclamado su dimisión, una exigencia que trasladarán durante la comparecencia parlamentaria.
La presión política coincide con el creciente malestar dentro de Adif. El comité de empresa ha acordado convocar una huelga para el próximo 17 de noviembre por la seguridad ferroviaria, aunque el paro todavía no está formalmente convocado.
En su intervención, Puente ha defendido su disposición a dar explicaciones y ha reconocido que comparecer ante la Diputación Permanente después de la disolución de las Cortes es una situación poco habitual. Ha insistido en que su compromiso con la transparencia está por encima de cualquier otra consideración. @mundiario