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El Diario 02 Nov, 2026 18:47 (4 min de lectura)
Riesgo / Alerta

Juárez: entre la desgracia y el revanchismo político

Por Óscar David Hidalgo En mexico México, Chihuahua
Juárez: entre la desgracia y el revanchismo político
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• Tormentas históricas en Ciudad Juárez desde 1973 según JMAS.
• Daños severos a patrimonio y colapso vial parcial.
Clase política capitaliza la desgracia con espectáculo publicitario.

En días pasados, Ciudad Juárez fue azotada por intensas tormentas las cuales alcanzaron niveles excepcionales. De acuerdo con información difundida por la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS), con base a datos del Servicio Meteorológico Nacional, una acumulación de agua de esta magnitud no se había registrado en nuestra frontera desde 1973.

Este fenómeno meteorológico dejó un saldo de cuantiosos daños a las familias juarenses cuyas pérdidas fueron desde vehículos varados y aparatos electrodomésticos inservibles, hasta la profunda afectación de su patrimonio debido a las severas inundaciones y a la fuerza de las corrientes que arrastraron todo a su paso. Asimismo, la infraestructura vial colapsó parcialmente, fracturando la movilidad de los juarenses y trastocando la vida diaria de miles de ciudadanos.

Ante dicha desgracia, la respuesta social e institucional no se hizo esperar. Pudimos observar, en primera línea, a los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, desplegando una verdadera labor de proximidad, rescatando y resguardando a personas en situación de riesgo. A ellos se sumaron los cuerpos de bomberos y protección civil, respaldados de manera ejemplar por la solidaridad y asertividad de los propios juarenses, quienes demostraron una vez más, la enorme capacidad solidaria que históricamente ha caracterizado a esta frontera.

Sin embargo, aun frente a una emergencia de esta naturaleza, la confrontación política volvió a hacerse presente. Es lamentable constatar cómo la clase política insiste en hacer leña del árbol caído, y lejos de tender la mano y unirse a las tareas de rescate y limpieza, decidieron capitalizar la desgracia ajena para montar un espectáculo publicitario basado en la confrontación partidista.

Resulta por demás indignante que una legisladora que se ufana en contar con valores y principios, haya tenido el descaro de utilizar la tragedia de las familias juarenses para lanzar afrentas directas y avivar el revanchismo político. Su verdadera obligación no es el golpeteo electoral, sino una ardua y constante gestión de recursos orientada a lograr una inversión histórica que dote, por fin, a Ciudad Juárez del sistema de drenaje pluvial que urge desde hace décadas.

Más deplorable resulta aún que su estrategia mediática se haya focalizado únicamente en ciertos fraccionamientos de su conveniencia, ignorando por completo a las zonas periféricas y vulnerables, donde hubo familias que lo perdieron absolutamente todo y carecen de los recursos mínimos para levantar de nuevo su patrimonio. Podrá recurrir al absurdo argumento de que esas colonias no corresponden a su distrito electoral y que ella solo responde a su demarcación; no obstante, la alta política y gestión legislativa exigen una visión integral, la representación popular exige diagnósticos serios, análisis de riesgos y capacidad de gestión que le permita incidir con decisiones de auténtico impacto social.

La deuda histórica que el gobierno federal y estatal arrastran con Ciudad Juárez, no podrá saldarse a base de descalificaciones mutuas, es indispensable consolidar una coordinación real entre los tres niveles de gobierno, empero, para que esto se logre, tendríamos que ser testigos de una utopía: erradicar los colores partidistas en la mesa de trabajo, pues, mientras los azules busquen como golpear a los guindas y estos respondan con contraataques viscerales enfrascados en discusiones estériles, lo único que se daña de forma irreparable es la dignidad de quienes habitamos esta indomable tierra de oportunidades.

Hoy me atrevo a exigir a quienes ejercen responsabilidades públicas que dejen de comportarse únicamente como actores de partido y asuman plenamente su condición de servidores de la sociedad, pero servidores de verdad, pues el servicio público no se sostiene con discursos vacíos, ni con señalamientos al aire, sino con trabajo diario, constancia, preparación y una profunda vocación de responsabilidad social.

Más que declaraciones cruzadas después de cada contingencia, Juárez requiere de una agenda de prevención y actualización permanente de sus instrumentos de gestión de riesgos, así como una infraestructura pluvial suficiente y un esquema de inversión en el que los tres niveles de gobierno asuman compromisos medibles, así, la siguiente tormenta no nos tendrá discutiendo quien tiene la culpa, sino evaluando cuánto hemos avanzado para reducir esta condición de vulnerabilidad.

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