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AM 01 May, 2026 06:00

El peso del expertise 

Columna de Jorge A. Meléndez Ruiz

“El papel del general Caine previo a la guerra reflejó una tensión clásica entre asesoramiento militar y la toma de decisiones. Tan persistente era el presidente del Estado Mayor en no adoptar una postura -repitiendo que no era su función decirle al Presidente qué hacer, sino presentar opciones junto con riesgos potenciales y posibles consecuencias- que para algunos parecía argumentar simultáneamente todos los lados de un mismo asunto”.

Parte de un fascinante reportaje del New York Times (NYT) sobre cómo Trump tomó la decisión de autorizar la guerra contra Irán.

Un proceso donde Netanyahu (Israel) prendió la mecha del Sr. Naranja con una presentación detallada de los inminentes peligros y la presunta gran oportunidad de ahora sí vencer de una vez por todas a Irán.

Al día siguiente, expertos advirtieron: “tenemos otros datos”.

“John Ratcliffe, director de la CIA, utilizó dos palabras para describir los escenarios de cambio de régimen iraní de Netanyahu: ‘una farsa’. Marco Rubio intervino: ‘en otras palabras, es bullshit'”, explica el NYT.

Dan Caine jugó un rol clave en los siguientes días. A fin de cuentas, es el “Chairman of the Joints Chiefs of Staff”. Traducido al español: es el mero mero de las fuerzas armadas estadounidenses.

Y no sólo eso, también es muy cercano a Trump, que lo sacó del retiro para nombrarlo a su puesto, algo totalmente inusual.

O sea, su opinión pesa mucho.

¿Y qué hizo Caine?

No tomar partido, sólo presentar opciones.

“El general Caine difería en casi todos los aspectos del presidente anterior del Estado Mayor, el general Mark A. Milley, quien había discutido enérgicamente con el señor Trump durante su primera administración y que concebía su papel como el de impedir que el Presidente tomara decisiones peligrosas o imprudentes”, concluye el reportaje.

El NYT deja claro que el enfoque de Caine claramente no funcionó: “Trump escuchaba sólo lo que quería oír y tenía la costumbre de confundir el asesoramiento táctico con orientación estratégica”.

A final de cuentas, el Presidente decidió rapidito y en apenas dos semanas autorizó la operación “Furia Épica”. El resto es historia, pero todo indica que efectivamente Bibi le tomó el pelo a Donald.

¿Quién podía haber impedido esto?

Quizá nadie (Trump es Trump), pero si alguien podía intentarlo, eran los expertos y particularmente Caine.

En este espacio hemos hablado mucho sobre la importancia de los expertos. El enfoque casi siempre ha sido sobre cómo un buen líder debe reforzar sus áreas débiles con personas que sepan más que él o ella. Debe escucharlos y ajustar sus acciones en consecuencia.

Y, sin embargo, falta también analizar el punto del experto.

Porque de poco sirve su presencia si en los momentos clave, en las decisiones más importantes, se limita a presentar opciones.

Eso lo puede hacer cualquier analista, pero te propongo que un experto carga con una vara más alta, por lo que debe:

1. Educar y explicar con detalle lo que no se sabe.

2. Advertir sobre peligros y aspectos relevantes.

3. Explicar mejores prácticas, cosas a hacer y cosas a evitar.

4. Proponer alternativas y cursos de acción.

Falta el quinto deber, quizá el más importante: evitar que se cometan errores graves y sobre todo en asuntos críticos.

Cierro con un comentario sobre la decisión final, que siempre la tomará el jefe, así son las jerarquías.

Un experto que ya cumplió a cabalidad su función y no está de acuerdo con lo decidido tiene dos opciones. La primera es comprometerse, tal como lo hizo JD Vance en la guerra.

Explica el NYT: “el señor Vance, cuyo desacuerdo con la operación era bien conocido, se dirigió al Presidente: ‘usted sabe que creo que esta es una mala idea, pero si quiere ejecutarla, lo apoyaré'”.

Comprometerse, una opción válida.

Queda la segunda opción, cuando el camino es tan malo o el error tan grave el experto también puede renunciar.

Puede optar por no sacrificar sapiencia por conveniencia.

El que calla, otorga. Y el que calla ante la pentontez, termina habilitándola.

Posdata. Por lo pronto, Sheinbaum se enrolla en la bandera nacional para defender a Rocha. Sorry Presidenta, tiempo de realpolitik: tendrá que elegir entre pelearse con Trump o pelearse con el entramado que le dejó su padrino de Macuspana. Ojalá elija lo que conviene para el crecimiento económico y para el estado de derecho en México. No dispondrá de mucho tiempo para decidir. Tic, toc, tic, toc, tic, toc…

En pocas palabras…

“Si el señor Trump ordenaba la operación, las fuerzas armadas la ejecutarían”.

Dan Caine, según reportaje del NYT.

@jorgemelendez

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