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Mundiario 03 Nov, 2026 14:26 (7 min de lectura)
Riesgo / Alerta

Puente dimite tras la tragedia ferroviaria de Urda, ante los reclamos de los socios y oposición a Sánchez

Por Andrés Tudares En Mundo España, Toledo
Puente dimite tras la tragedia ferroviaria de Urda, ante los reclamos de los socios y oposición a Sánchez
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• Óscar Puente dimite tras la tragedia de Urda con 69 muertos.
• Segundo accidente grave en menos de un año en alta velocidad española.
• Se exige investigación independiente sobre fallos del sistema LZB y Adif.

Óscar Puente ha presentado su dimisión como ministro de Transportes y ha renunciado a encabezar la candidatura del PSOE por Valladolid en las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. El anuncio, inesperado hasta para buena parte de los diputados socialistas, se ha producido este martes al término de su comparecencia ante la Diputación Permanente del Congreso, convocada para dar explicaciones sobre el accidente ferroviario de Urda (Toledo), que dejó 69 muertos y más de 200 heridos. “Un ministro de Transportes de un país como España no puede continuar en su cargo tras dos accidentes en menos de un año”, ha justificado.

La decisión supone un vuelco en la posición que el propio ministro y el Gobierno de Pedro Sánchez habían mantenido durante toda la jornada. Horas antes, fuentes del Ejecutivo habían descartado tanto su dimisión como su cese y habían confirmado que seguiría al frente del departamento y como cabeza de lista socialista por Valladolid. Sin embargo, después de más de cuatro horas de explicaciones y de una creciente presión política por parte de los socios del PSOE, Puente ha optado por abandonar ambas responsabilidades.

El desenlace llega tras varios días en los que su continuidad se había convertido en uno de los principales focos de tensión para Sánchez. El PP, Vox y Junts habían exigido su salida, pero la reclamación también había llegado desde el espacio parlamentario que sostiene al Gobierno. Sumar, Compromís, PNV, Podemos y ERC habían reclamado responsabilidades políticas, mientras que la tragedia de Urda había abierto una fractura sobre la confianza en la gestión ferroviaria y la respuesta del Ejecutivo.

Puente ha explicado que tomó la decisión sobre su futuro “en los primeros minutos” posteriores al accidente, aunque ha esperado hasta el final de su intervención parlamentaria para hacerla pública. “La decisión sobre mi futuro la tomé los primeros minutos tras la tragedia. Un ministro de Transportes de un país como España no puede continuar en su cargo tras dos accidentes en menos de un año”, ha afirmado de manera sorpresiva tras una bronca comparecencia en las Cortes.

“La culpa no puede morir sola”, dice Puente

El hasta ahora titular de Transportes ha presentado su marcha como una cuestión de responsabilidad política, dignidad y empatía con las víctimas. “La culpa no puede morir soltera”, ha añadido, antes de insistir en que no pretendía convertir su salida en un tema personal porque “el drama es el de las víctimas”. También ha defendido que su decisión responde a la exigencia de ejemplaridad que, a su juicio, debe acompañar al ejercicio de las responsabilidades públicas.

 

Óscar Puente: "Desde el mismo momento del accidente, el Gobierno, todo el equipo del Ministerio y yo en particular estamos volcados en el mismo" ⭕En DIRECTO en #Canal24horas https://t.co/rGIk7TCBwl

— RTVE Noticias (@rtvenoticias) November 3, 2026

En su despedida ha tenido palabras de agradecimiento para su familia, sus colaboradores y los militantes socialistas. Ha recordado la vinculación de varias generaciones de su familia con el PSOE y ha asegurado que su “ego” nunca ha estado por encima del partido. Su último mensaje político ha estado dirigido a Sánchez, porque ha animado a los progresistas a respaldar al presidente del Gobierno en la recta final hacia las elecciones.

La dimisión de Puente ocurre nueve días después de la tragedia, pero también coincide con una nueva batería de sondeos que sitúa al PP en cabeza antes de la campaña con una amplia ventaja, mientras Ferraz lucharía por no bajar de la barrera psicológica de los 100 diputados.  El sondeo de Sigma Dos para El Mundo, realizado íntegramente después del accidente, coloca al PP en el 31,1 % de los votos y entre 133 y 139 diputados. El PSOE cae al 24,6 % y se mueve entre 97 y 103 escaños, mientras Vox alcanza el 19,3 % y una horquilla de entre 63 y 69 asientos.

Un golpe para Sánchez a menos de un mes de las elecciones

La dimisión abre un nuevo frente para el presidente del Gobierno en el momento más delicado de la precampaña. Sánchez pierde a uno de sus ministros con mayor exposición pública, azote de la oposición y deberá afrontar el relevo en Transportes mientras siguen abiertas las investigaciones sobre el accidente y se extiende el debate sobre la seguridad de la red ferroviaria o las infraestructuras del Estado después de ocho años de mandato socialista.

La renuncia también supone un cambio de escenario para los socios parlamentarios del Ejecutivo. La exigencia de responsabilidades había dejado de proceder exclusivamente de la oposición y se había instalado entre las formaciones que han permitido a Sánchez mantenerse en La Moncloa. La salida de Puente responde así a una presión política que había ido aumentando desde el siniestro y que amenazaba con convertir su continuidad en un activo tóxico para el PSOE antes del 29-N.

La reacción en el Congreso ha reflejado la sorpresa del anuncio. Los diputados socialistas han despedido al ministro en pie y entre aplausos. También se ha acercado a él el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, que le ha estrechado la mano y le ha dado un abrazo, susurrándole algo al oído mientras se tapaba la boca. En las filas del PP y Vox, por el contrario, han imperado los gestos serios. Desde Compromís, el diputado Alberto Ibáñez ha celebrado la decisión y ha recordado que su formación había reclamado la dimisión por considerar que era lo que correspondía “por decencia política” y ha puesto en valor su talante para salir del Ejecutivo. Al mismo tiempo, ha pedido que la atención siga centrada en las víctimas y en la necesidad de reflexionar sobre el modelo ferroviario.

Dos accidentes mortales y una crisis de confianza en el ferrocarril

La salida de Puente se produce después de dos grandes tragedias ferroviarias en apenas nueve meses. El accidente de Adamuz (Córdoba), en enero, dejó 46 fallecidos. El de Urda, ocurrido el 28 de octubre en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, elevó a 115 el balance mortal de ambos siniestros.

En Toledo, un tren AVE alcanzó por detrás a un convoy de Iryo que permanecía detenido después de una incidencia en el sistema de señalización LZB. La investigación deberá determinar por qué se autorizó la reanudación de la circulación, qué información tenía el centro de control de Adif y si se aplicaron correctamente los protocolos previstos para una situación de funcionamiento degradado. Las responsabilidades técnicas y operativas siguen bajo investigación y la dimisión del ministro no las resuelve.

La crisis ha puesto bajo escrutinio la coordinación entre Adif y Renfe, el funcionamiento de los centros de control, el mantenimiento de las infraestructuras y la modernización de los sistemas de seguridad. También ha reabierto el debate sobre las plantillas, los recursos disponibles y la organización de la gestión ferroviaria. @mundiario

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