Las estadísticas más recientes confirman que la economía y la inversión volvieron a disminuir en el primer trimestre del año. La inversión fija bruta en el país, en enero, tuvo un comportamiento de -1.1%, con respecto al mes inmediato anterior y de 2 2% en relación con el mismo mes, pero del año anterior. Con esto lleva 17 meses de disminución y se sitúa en alrededor del 10% por debajo del nivel que tenía a mediados de 2023.
Hay que enfatizar que cerca del 10% del total de la inversión total es realizada por el sector público y el restante por el sector privado, de aquí la importancia de este. En enero, la inversión privada tuvo una tasa de -4.5%, lo cual hace probable que la economía total seguirá con actividad débil en los siguientes meses, muy por debajo de los pronósticos oficiales.
La inversión es muy relevante para el crecimiento de cualquier economía, así como también para las empresas, ya que es la que permite incrementos en la producción futura. Se produce en el presente no para consumir más, sino para poder incrementar los volúmenes futuros de producción, lo que consecuentemente eleva el ingreso de las empresas, de las personas y del mismo gobierno. En consecuencia, menor inversión impactará en menores ingresos del sector público, lo que resultará en un mayor déficit fiscal del previsto.
Es frecuente el error de pensar que el crecimiento resulta de mayor consumo, por lo que los gobiernos tienden a apoyar los programas sociales al otorgar mayores ingresos a las personas. Lo anterior solo es cierto si los mayores ingresos se canalizan a una mayor inversión, en caso contrario su impacto será en una mayor inflación. Las economías que tienen mayor crecimiento y productividad estuvieron precedidas, en todos los casos, por aumentos de la inversión.
Por otro lado, las empresas en general se están adaptando a los mayores costos laborales, es decir a los salarios mínimos mas elevados, que impactan en toda la cadena salarial y a la reducción en las jornadas de trabajo. Por lo mismo, es frecuente una reducción en los puestos de trabajo, sobre todo en el personal menos capacitado y de contratación más reciente. Esto también sucede en otros países en los cuales las empresas se están adaptando al uso de la inteligencia artificial.
Otro elemento que las empresas están tomando en cuenta son los mayores costos para enfrentar la inseguridad y la delincuencia. El resultado de todos estos elementos en conjunto y otros más, es una reducción en el empleo en los últimos doce meses de 230 mil personas, según las estadísticas de ENOE elaboradas por el INEGI. En contrapartida, hay un pequeño incremento en el empleo informal. Este número es preocupante, porque la población en edad de trabajar crece más de un millón de personas cada año, las cuales no tienen trabajos formales. Además, se tienen ya varios meses en los cuales se han reducido el número de empresas registradas en el IMSS, lo que agrava el problema de la economía informal.
Otro tema preocupante en la economía es la tasa de inflación durante la primera quincena de abril, medida con el Índice de Precios al Consumidor, que fue de 4.53% y el Índice No Subyacente con un incremento de 5.4%, con clara tendencia creciente. Debido al apoyo del gobierno en el precio de gasolina y el diésel el incremento no fue mayor, pero esto tiene un importante impacto en las finanzas públicas.
Como consecuencia, las tasas de interés de mediano y largo plazo ya no responden a la reducción en la tasa de interés de referencia del Banco de México, con el riesgo de que se incrementen en los siguientes meses. Esto agravaría el estancamiento económico y el déficit fiscal.
Es conveniente un cambio en la estrategia económica, que permita recuperar el crecimiento de la economía, para mejorar las finanzas públicas, reducir las presiones inflacionarias y propiciar la creación de nuevas fuentes de trabajo.