
Ahora resulta que la nueva dirigencia de Morena quiere sacar las castañas de los candidatos marcados por corrupción y narcotráfico con la mano del gabinete de seguridad del Estado mexicano.
Al menos eso es lo que declaró la nueva presidenta del partido guinda: que sea la estructura de seguridad del Estado la que se encargue de “palomear” las biografías de los candidatos de Morena.
Sólo así, es lo que se entiende, el partido en el poder podrá tener la garantía de que sus aspirantes a cargos de elección popular serán “candidatos querubines” que bajen del cielo con alitas volando y cargadas de bondad y honestidad.
Si este mecanismo se hubiera aplicado en el 2021 -y si mal no se recuerda, sí se solicitó-, sin duda que todos los que se encuentran en las listas de Estados Unidos acusados de narcopolíticos nunca hubieran llegado a ganar ni siquiera una elección de presidente de cooperativa escolar de primaria pública.
Rocha Moya, sin duda, no solamente no habría sido candidato, sino que las autoridades al conocer sus datos en 2021 inmediatamente le hubieran girado orden de aprehensión. Y todos los demás están en las mismas.
Si un partido no puede garantizar por sí mismo la honestidad de sus candidatos, entonces no es un partido sino una mafia de delincuencia organizada.
Y hasta el exconsejero presidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello, sale con la batea de que las autoridades electorales sí tienen facultades para quitarle el registro a un partido que estuviera articulado orgánicamente al crimen organizado. ¿Entonces? Y ahí están los casos probados en Sinaloa y el Estado de México donde se revelaron maniobras delictivas de candidatos de Morena en 2021 con el apoyo de cárteles delincuenciales para beneficiar a los nominados estatales.
Ahora veremos a los secretarios de Defensa, de Marina, de Seguridad, de Gobernación y de la Fiscalía trabajando subordinados a Morena para evitar candidatos manchados.
Zona Zero
- El expediente de la CIA sigue creciendo en México porque se tiene la impresión de que las autoridades mexicanas se encontraron ahí un punto donde ejercer presión para lograr una negociación política con Washington que ponga a resguardo a las importantes figuras de Morena -como Rocha Moya, de Sinaloa- y se evite su extradición. Pero en el juego de fuerzas es obvio que la CIA como oficina dependiente directa del presidente de EU tiene más fichas para apostar y doblar a sus adversarios.
(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.
@carlosramirezh