La reacción ciudadana ante el comportamiento errático del Gobierno del Estado, relacionado con las actividades ilegales de cuatro agentes extranjeros en territorio de Chihuahua, ha venido creciendo al paso de los días, no sólo por el riesgo que representa para la estabilidad de México la injerencia de otro país en nuestra política interna, sino, sobre todo, por la cadena de mentiras y desaciertos con los que las autoridades estatales han tratado de encubrir estos hechos.
Durante las últimas semanas, las respuestas y argumentos de los representantes del Gobierno del Estado para justificar su conducta, en verdad, tienen asombrada a la comunidad chihuahuense; nadie las encuentra coherentes y menos verosímiles.
La cadena de falsedades y ocurrencias empezó con las declaraciones contradictorias del fiscal, quien dio versiones distintas sobre el papel de los agentes en el operativo supuestamente dirigido a desmantelar un narcolaboratorio.
Primero habló de su labor como capacitadores y luego de pasajeros afortunados de un “raid” para abreviarles su trayecto rumbo al aeropuerto; pero nunca fue capaz de identificarlos plenamente y se fue dejándonos muchas dudas y ninguna certeza.
Tampoco la gobernadora María Eugenia Campos ha sido fiel a su obligación de actuar con honradez y honestidad. Su actitud ha sido completamente elusiva. Se comprometió a entrevistarse e informar al Senado, pero incumplió; no conforme, alegó que las personas senadoras carecían de autoridad moral. Pero fue más lejos, negándose a responder a las llamadas de la presidenta de México, Dra. Claudia Sheinbaum Pardo.
La gobernadora Campos tuvo la ocurrencia de integrar una fiscalía especializada, pero, a menos de 24 horas, la fiscal emergente ya había enterrado la verdad, asegurando que sobre los agentes extranjeros sólo hubiera podido dar cuenta Pedro Ramón Oseguera Cervantes, director general de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), quien desafortunadamente había fallecido.
Lo peor para sus seguidores es que, en los últimos días, parece habérsele agotado la paciencia y, ahora, ni a los medios afines responde, alegando que está obligada a callar mientras transcurren las investigaciones; sin embargo, sí aparece como vocera, interesada en transferir la atención del público hacia las acusaciones que afectan al gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha Moya.
Ante este caudal de mentiras para evadir la responsabilidad de varios delitos tan relevantes que amenazan la soberanía y seguridad de nuestro país, un número creciente de partidos políticos, grupos sociales y organizaciones ciudadanas de nuestra comunidad demanda conocer la verdad y plena justicia para castigar a los responsables de los delitos cometidos, que han puesto en serio peligro la estabilidad de nuestro país.
Hay enojo e inconformidad ante la frivolidad de la gobernadora y ello ha provocado expresiones de protesta en varios foros y regiones del estado.
Personalmente, como senador de la República y presidente de la Comisión de Asuntos de la Frontera Norte, presenté un punto de acuerdo para que la gobernadora Campos informara al Senado de la verdad de los hechos; este instrumento fue avalado por la bancada de Morena y aprobado en el pleno, pero María Eugenia Campos no acudió a la reunión de trabajo convocada por el Senado.
Con valentía y respeto, pero sobre todo preocupación, en sus conferencias cotidianas nuestra presidenta ha dimensionado el peligro que representa la violación a nuestra soberanía, esperando una respuesta que tampoco ha llegado.
Ante las evasivas y el silencio del Gobierno del Estado, el pasado 6 de mayo un grupo de chihuahuenses, integrado por más de 400 ciudadanos, sumamente alarmados por la situación política que hoy vivimos en Chihuahua, firmamos y difundimos un manifiesto en el que convocamos a todo el pueblo de Chihuahua a integrar un Frente Estatal en Defensa de la Soberanía Nacional (FEDSN).
Entre los fundadores del frente nos contamos dirigentes de Morena, luchadoras y luchadores de la izquierda chihuahuense; líderes de organizaciones sociales; profesores y maestras normalistas de todas las regiones de Chihuahua; investigadores, profesores universitarios y de los tecnológicos; así como reconocidos empresarios, artistas y creadores culturales, quienes, al observar la emotiva respuesta ciudadana, convocamos a la primera marcha que se realizó el pasado 4 de mayo a lo largo de las principales calles de nuestra ciudad capital, concluyendo frente al Palacio de Gobierno con un mitin en el cual se demandó que el Congreso del Estado iniciara un juicio político a la gobernadora María Eugenia Campos.
Las movilizaciones han continuado y el miércoles 13 de este mes militantes de Morena, agrupados desde hace años en una corriente denominada División del Norte, y miembros del FEDSN tomamos pacíficamente el Pueblito Mexicano, sede de la representación del Gobierno del Estado en nuestro municipio, para demandar que la diputación del estado inicie el proceso para otorgar licencia a la gobernadora, por las conocidas violaciones tanto a nuestra Carta Magna como a la Constitución Política de Chihuahua.
El pueblo de Chihuahua no merece el trato tan indiferente y falaz que la gobernadora está dando a esta franca injerencia en los asuntos que sólo las autoridades mexicanas deben atender.
En la historia reciente de Chihuahua no hay antecedentes de que la persona titular del Poder Ejecutivo estatal se haya resistido a su obligación de atender fielmente el artículo 82 de la Constitución, que en su primera fracción le obliga a: “… cumplir las leyes federales”, así como “velar por la conservación del orden, tranquilidad y seguridad del Estado”.
Nada de esto ha ocurrido ni parece importar; por eso la dirigencia nacional de Morena, encabezada por nuestra compañera Ariadna Montiel, convocó, en su visita del pasado martes, a ciudadanas y ciudadanos de esta tierra a participar en la marcha que se celebró ayer, sábado 16 de mayo, por las principales arterias de nuestra capital, demandando que la gobernadora pida licencia a su encargo, para que las autoridades competentes realicen una investigación independiente que esclarezca los hechos del trágico domingo 19 de abril.
Por mi parte, yo me sumaré a esta invitación tan oportuna y necesaria de nuestra dirigente nacional; por ello he invitado a la comunidad juarense para que nos acompañe.
A pesar del corto tiempo para organizarnos, ya tenemos confirmada la presencia de la División del Norte, del Frente Estatal en Defensa de la Soberanía Nacional y de compañeras y compañeros convencidos de que debemos combatir unidos los intentos de violentar nuestra soberanía, pero también de la necesidad de organizarnos para desalentar cualquier injerencia extranjera.
Sólo nos queda recordar que en la Cuarta Transformación trabajaremos sin descanso para garantizar nuestra independencia, soberanía y libertad.
Finalmente, habremos de exclamar: ¡La patria no se vende, la patria se defiende!