
Rubén Rocha y Sinaloa no son un evento aislado respecto al resto de los estados gobernados por Morena. Con excepción de Yucatán y Baja California Sur, existe una relación sistémica entre poder político y poder criminal que nutre el ascenso y permanencia de gobernadores, presidentes municipales y diputados, tanto federales como locales.
Hace días, la Fiscalía General de la República (FGR) “aseguró que el Cártel de Sinaloa financió campañas en al menos ocho municipios de Morelos en 2024 para infiltrar ayuntamientos y obtener protección institucional para cometer extorsión, homicidio, secuestro y narcomenudeo” (El Universal: 20-05-2026).