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El Diario 31 May, 2026 00:32

Un mezquino llegó a empeorar las cosas

La aparición de la mano de Javier Corral Jurado en la embestida federal contra la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, terminó por hundir la casi nula credibilidad de la Cuarta Transformación en los procesos judiciales abiertos contra la mandataria.
Así como lo dijo Corral en una entrevista con Carmen Aristegui así es. Dibujó en palabras su autorretrato. No ha cambiado ni cambiará. Su naturaleza es individualista en absoluto, intrínsecamente egoísta.
Respondió que solo mete las manos por él mismo cuando le preguntaron si metería las manos por su amigo, el senador Enrique Inzunza, acusado por Estados Unidos de narcotráfico y escondido en un hoyo del que no tiene escapatoria ni para continuar sustraído de su responsabilidad legislativa.
Pretende evitar a los periodistas, o ser atrapado por la Interpol, o cualquier otro órgano de seguridad gubernamental...o peor aún, por alguno de sus decenas de enemigos que pelean encarnizadamente en Sinaloa. Quedará a disposición de cualquiera más temprano que tarde.
Sepa Dios quién le autorizó a Corral Jurado mover en la Fiscalía General de la República (FGR) un expediente contra Maru resuelto con el no ejercicio de la acción penal , pero quien lo haya hecho, adentro o afuera de la 4T, solo pretendió beneficiarlo en perjuicio de la imagen de Palacio Nacional. Terminó enalteciendo, aún más, la figura de la gobernadora norteña.
El ex dueño de Chihuahua nacido en El Paso, Texas, no ayuda a ninguna causa, perjudica. Exhibió su hambre de pescar directamente en el río revuelto de la confrontación Palacio Nacional vs Palacio de Gobierno, y por burdo, solo provocó mayor afectación a la imagen presidencial y al movimiento de la Cuarta Transformación.
Aunque venía desempeñando un activo papel como porrista presidencial y golpeador sistemático contra el gobierno estatal, buscó meterse personalmente a la pelea no porque le interesara la salud política del movimiento sino porque vio una rendija más por dónde colar su pretensión de cobrar a la gobernadora chihuahuense el agravio de haberlo derrotado primero al interior del PAN, del cual era también militante, y después en el obstinado intento que hizo por convertir al morenista Juan Carlos Loera de la Rosa en gobernador.
Resucitó del más allá la escondida denuncia presentada contra su enemiga ante la Fiscalía General de la República (FGR) por los delitos de “privación de la libertad personal, abuso de autoridad y ejercicio abusivo de funciones”, presumiblemente cometidos desde agosto del 2024 cuando Corral sería detenido por agentes ministeriales adscritos a la Fiscalía Anticorrupción, acusado por malversar en su beneficio más de 98 millones de pesos. Fue rescatado por entonces funcionarios ministeriales de la Ciudad de México, hoy colocados en FGR.
¿Casualidad? Por supuesto que no. Hasta el 25 de mayo, la semana pasada, la FGR envió el famoso correo electrónico al despacho de la gobernadora donde le notifica el no ejercicio de la acción penal que la propia institución aprobó...desde el 27 de febrero del presente año!.
En el mismo correo, firmado por la agente del ministerio público, Karla Elizabeth Cortés Alvarez, es exhibido el descaro. Le informan a Maru, sí, la negativa de la acción penal pero la citan para una audiencia judicial sobre el mismo asunto que tendría verificativo también el 29 de mayo a las 10 de la mañana en la sala de oralidad número ocho del Poder Judicial de la Ciudad de México.
Convenientemente hasta hoy hubo seguimiento a la presumible impugnación de Corral ante la obvia negativa de la acción penal, justo ahora y prácticamente al mismo tiempo cuando Maru fue citada por la misma FGR para comparecer por la discutida intervención de agentes de la CIA en al desmantelamiento del narco laboratorio en la sierra chihuahuense del municipio de Morelos.
También Corral debió acudir para ratificar la impugnación el mismo viernes. No lo hizo. Demuestra con ello el juego perverso de fondo que lo motivó a presentar la denuncia y a explotarla mediáticamente solo cuando creyó que ayudaría a sofocar a la gobernadora y ganarse al menos la mirada de Palacio Nacional.
Únicamente la pretensión por montarse en la ola del escándalo y cobrar aquella viejas afrentas condujo a Corral a intentar revivir un caso muerto en muchos sentidos, imposible de ser dirigido hacia la gobernadora porque lo llevan la Fiscalía Anticorrupción y el Poder Judicial del Estado, y porque, al igual que el propio senador, la mandataria goza de fuero constitucional que la protege de este tipo de comparecencias mientras no sea sujeta antes a juicio político y desaforada.
Rebasa el exgobernador todo límite de malicia pero aún así aventó el tema a ver si pega el chicle, sobre todo el chicle de su búsqueda de empoderamiento hacia el interior de la Cuarta Transformación y volver por sus perdidos fueros al estado.
Si alguien conoce los procedimientos legales es el senador morenista; aunque sea para torcerlos y violarlos pero los conoce. Solo busca engañar con cualquier situación que lo lleve a colocarlo cerca de la Presidencia de la República, y sobre todo, a la intención de recuperar el control de Chihuahua, donde sus bonos siguen más abajo que durante los cinco años que fue titular del Poder Ejecutivo. Ha sido el más perezoso, el más autoritario, uno de los más corruptos.
Para conseguir esos objetivos también sabe que debe pasar por encima de la gobernadora y del andamiaje opositor a la 4T que la respalda y pretende hacerlo a cualquier precio...que no le cueste a él. Es su único propósito.
Los platos rotos de una pésima conducción del caso CIA-Chihuahua-narcolaboratorio y ahora la intromisión oficiosa de Corral evidentemente han venido con cargo íntegro a las marcas Morena-Cuarta Transformación y con ganancias exponenciales en general para el alicaído Partido Acción Nacional (PAN).
De la debilidad ocasionada por un accidente fatal que reveló la presencia de los agentes de la CIA en ese operativo de la fábrica de anfetaminas, la gobernante panista fue fortalecida, más que por su autodefensa, por los ataques inclementes recibidos desde todo el sistema moreno que cometió el error políticamente fatal de empatar ese caso con Sinaloa.
No tuvo, no ha tenido, ni tendrá lógica meter a la narrativa, al discurso de todos los días, lo ocurrido en Chihuahua con la apertura de expedientes penales por narcotráfico contra el exgobernador de Sinaloa y una decena más de altos funcionarios gubernamentales y policiacos de dicha entidad, todos, figurones por igual de la 4T; Rocha el mayor; Inzunza, el segundo, ambos muy próximos a Andrés Manuel López Obrador.
Esa mescolanza incluida hasta en los boletines oficiales de la FGR, -Loera tiene como frase común la del nado sincronizado para todo tipo de situaciones similares- ha tenido como consecuencia impensable para el partido oficial federal y sus aliados un alud de opiniones en contra, traducidas en severas afectaciones a la calificación de la Presidenta de la República, de su partido y de todo el andamiaje pro guinda.
Marca partidista y régimen sufrieron estragos de siete puntos abajo a nivel nacional mientras en Chihuahua la afectación llegó hasta los 15 puntos en las últimas mediciones con Maru como auténtica mártir y heroína, ayer de nuevo levantada en hombros en la capital del estado por la clase política nacional blanquiazul.
Estamos ahora justo en la etapa del no me ayudes compadre aportado por Corral Jurado, con un empujón más a las estropeadas cifras.
La mezquindad nunca ha sido plus; ha sido, es lastre.

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