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El Imparcial 04 Jun, 2026 20:58

Mientras en México el control de las plazas de maestros desata una huelga nacional, en Singapur el Estado selecciona solo al mejor 30% de universitarios para enseñar, les paga como ingenieros y evalúa su desempeño cada año

En México, la pregunta de quién decide quién puede ser maestro lleva semanas en las primeras planas: la CNTE bloquea la capital, vandalizó estatuas del Mundial 2026 y amenaza con escalar sus protestas si el gobierno no elimina la USICAMM, el organismo que desde 2019 asigna las plazas docentes. A miles de kilómetros de distancia, en la ciudad-estado de Singapur, ese debate no existe. No porque el gobierno haya cedido el control a los sindicatos, sino porque construyó un sistema donde la selección es tan rigurosa, el salario tan competitivo y la formación tan constante, que el conflicto por las plazas nunca tuvo razón de existir.

Los resultados hablan solos: Singapur ocupa consistentemente los primeros lugares mundiales en las pruebas PISA, que miden el desempeño de estudiantes de 15 años en matemáticas, lectura y ciencias. México se ubica en los últimos lugares entre los países de la OCDE. La diferencia no se explica por el tamaño de los países ni por su historia: se explica, en buena medida, por cómo cada uno trata a sus maestros.

México

  • Salario inicial: $16,778 MXN/mes (SEP 2026)
  • Salario real promedio: $7,020–$10,500 MXN (ENOE)
  • 10.3% tiene un segundo empleo
  • Plaza asignada por USICAMM (en disputa política)
  • Capacitación: cursos fuera de horario, sin pago extra
  • Posición PISA 2022: lugar 55/81 países

Singapur

  • Salario inicial: S$3,800–S$4,600/mes (~$66,000 MXN)
  • Solo el top 30% de universitarios es admitido
  • Nadie toma una rebaja salarial para ser maestro
  • 100 horas anuales de capacitación pagada
  • Evaluación anual con incremento por desempeño
  • Posición PISA 2022: 1° lugar mundial

¿Por qué en Singapur nadie pelea por las plazas de maestros?

La respuesta es simple y difícil al mismo tiempo: porque ser maestro en Singapur es una de las mejores opciones laborales disponibles para un universitario. El Ministerio de Educación (MOE) revisa cada año los salarios de inicio de otras profesiones y ajusta el sueldo docente para garantizar que enseñar sea igual de atractivo que trabajar como ingeniero, abogado o analista financiero. En la práctica, esto significa que nadie tiene que sacrificar ingresos para entrar al magisterio.

Un recién egresado universitario que ingresa al sistema educativo de Singapur gana entre S$3,800 y S$4,600 mensuales, equivalente a entre 66,000 y 80,000 pesos mexicanos al tipo de cambio actual. Eso es entre cuatro y cinco veces más que el salario promedio real de un maestro de primaria en México —que, según datos de Data México y la ENOE, ronda los 7,020 a 10,500 pesos mensuales en el mercado general, incluyendo sector formal e informal.

Salario mensual promedio (real vs. inicial)

México - $7,020 MXN

Singapur - $66,000 MXN

Horas frente a grupo por semana

México - ~27 hrs

Singapur - 20–22 hrs

Capacitación profesional remunerada

México - Sin pago

Singapur - 100 hrs/año

Posición en PISA 2022

México - Lugar 55

Singapur - Lugar 1

¿Cómo selecciona Singapur a sus maestros?

El proceso de selección docente en Singapur es deliberadamente difícil de entrar y generoso una vez adentro. El gobierno acepta únicamente al 30% mejor calificado de los universitarios que solicitan ingresar al magisterio. Los candidatos pasan por entrevistas que evalúan conocimiento de la materia, capacidad de comunicación, valores y motivación genuina para enseñar. Si pasan la entrevista, el MOE los envía a trabajar en un aula con un maestro mentor durante tres a seis meses, con sueldo pagado. Alrededor del 40% de los seleccionados no supera esta etapa y es retirado del programa antes de comenzar la formación formal.

Quienes continúan cursan un Diploma de Posgrado en Educación (PGDE) de 16 meses en el Instituto Nacional de Educación (NIE), adscrito a la Universidad Tecnológica de Nanyang. Durante todo ese tiempo reciben un estipendio mensual de entre S$3,600 y S$5,000 —entre 62,000 y 87,000 pesos— y al terminar deben cumplir un vínculo de servicio de tres años con el sistema público. La formación está completamente financiada por el Estado.

Solicitud: Solo el top 30% de universitarios es aceptado. Las entrevistas evalúan conocimiento, comunicación, valores y motivación real.

Práctica con sueldo: 3 a 6 meses en aula con un maestro mentor. Sueldo pagado. El 40% de los seleccionados es retirado en esta etapa por no cumplir estándares.

Formación formal en NIE: Diploma de Posgrado en Educación de 16 meses, completamente financiado. Estipendio mensual de S$3,600–S$5,000 (~$62,000–$87,000 MXN).

Ingreso al sistema: Sueldo inicial de S$3,800–S$4,600 (~$66,000–$80,000 MXN). Evaluación anual con calificación A, B, C o D. Tres D consecutivos = salida del sistema.

Desarrollo continuo: 100 horas anuales de capacitación pagada. Opción de maestría o doctorado financiado por el Estado para maestros seleccionados.

¿Qué hace un maestro de Singapur que uno mexicano no puede hacer?

La diferencia más profunda entre ambos sistemas no está solo en el salario: está en el tiempo. Un maestro de Singapur imparte entre 20 y 22 horas de clase por semana. El resto de su jornada laboral —unas 18 horas adicionales— está dedicado a planear lecciones, colaborar con colegas, atender a estudiantes de forma individual y participar en las 100 horas anuales de desarrollo profesional a las que tiene derecho por contrato, sin costo y dentro de su horario de trabajo.

En México, según datos de Data México, los maestros de primaria trabajan en promedio 27.1 horas frente al grupo a la semana. Pero eso no incluye la planeación de clases, las juntas de Consejo Técnico Escolar, los trámites administrativos ni la atención a padres de familia, que se realizan fuera del horario y sin pago adicional. La capacitación docente, cuando existe, también se imparte en horas no laborales. El trabajo real de un maestro mexicano supera con frecuencia las 40 horas semanales, pero una parte significativa de esas horas nunca aparece en el recibo de nómina.

¿Qué son las pruebas PISA? El Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA) de la OCDE mide cada tres años el desempeño de jóvenes de 15 años en matemáticas, lectura y ciencias en más de 80 países. Singapur ocupa el primer lugar mundial de forma consistente desde 2015. México se ubicó en el lugar 55 de 81 países evaluados en la edición de 2022, con resultados por debajo del promedio de la OCDE en las tres disciplinas.

¿Por qué es relevante esta comparación en medio de la huelga de la CNTE?

El debate que hoy protagonizan la CNTE y el gobierno de Claudia Sheinbaum —quién controla las plazas, cómo se asignan, quién evalúa a los maestros— es, en el fondo, un debate sobre el valor social de la profesión docente. La coordinadora exige que las secciones sindicales recuperen el control sobre la asignación de plazas que tenían antes de 2019. El gobierno ofrece desaparecer la USICAMM como señal de apertura.

En Singapur, ninguno de esos dos argumentos tiene sentido porque el punto de partida es distinto: el Estado se comprometió a hacer del magisterio una profesión tan bien pagada y tan bien reconocida que los mejores universitarios la eligen voluntariamente. Cuando el salario es competitivo y la formación es de calidad, la disputa por quién controla el acceso pierde gran parte de su razón de ser.

El contexto en México hoy: La SEP anunció en mayo de 2026 un aumento salarial del 10% para maestros de educación básica, el más importante en años. Aun con ese incremento, el salario mínimo garantizado de una plaza inicial llega a 16,778 pesos mensuales brutos, cuatro veces menos que el salario de entrada de un maestro en Singapur. El 10.3% de los docentes mexicanos tiene un segundo empleo para completar sus ingresos, según datos de Data México del primer trimestre de 2025.

¿Qué podría aprender México del modelo de Singapur?

Los especialistas en política educativa suelen advertir que el modelo de Singapur no es directamente trasladable: se trata de una ciudad-estado con menos de 6 millones de habitantes, sin la complejidad territorial ni la desigualdad socioeconómica de México. Las diferencias de escala son reales. Sin embargo, hay principios que sí son replicables: hacer del salario docente una prioridad presupuestal, reconocer el trabajo de planeación y capacitación como parte de la jornada laboral y establecer un sistema de evaluación que premie el desempeño en lugar de la antigüedad o la afiliación sindical.

Lo que el caso de Singapur demuestra —y lo que la huelga de la CNTE confirma desde el otro ángulo— es que el sistema educativo de un país es exactamente tan bueno como decide tratar a sus maestros. En México, ese trato está siendo negociado en las calles de la Ciudad de México, a nueve días del inicio del Mundial 2026. En Singapur, esa negociación ocurrió hace décadas, en silencio, y sus resultados hoy encabezan los rankings mundiales de educación.

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