Mientras Sergio David Esparza Hernández permanece hospitalizado a la espera de una nueva cirugía por las lesiones que sufrió en el accidente de transporte ocurrido la semana pasada, su familia enfrenta los días entre visitas al hospital, el cuidado de dos niños y la búsqueda de apoyo para afrontar la recuperación que le espera.
Erika Monsiváis, esposa del conductor, relató que los médicos mantienen estable a Sergio tras la intervención que recibió por una lesión en la cabeza, pero aún requiere una operación en la cadera y una pierna que resultó fracturada en cinco partes.
“Lo primordial es que él esté estable. Estamos esperando la cirugía de la cadera y de la pierna para ver cómo reacciona y después seguir con la rehabilitación”, expresó.
La mujer explicó que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) les ha solicitado reunir donadores de sangre para poder programar la siguiente intervención quirúrgica.
Indicó que hasta el momento no les han precisado cuántas unidades serán necesarias para las cirugías que tiene pendientes, pero la familia ya comenzó a solicitar apoyo entre conocidos y ciudadanos.
En los pasillos del hospital, la rutina familiar cambió por completo. Erika y sus familiares se alternan para permanecer junto a Sergio durante el día y la noche, mientras sus hijos, de 12 y 8 años de edad, permanecen al cuidado de una tía.
“Mis hijos son muy apegados a él. Lo extrañan mucho y le lloran”, comentó.
La situación económica también se complicó para la familia. Erika señaló que Sergio era el principal sostén del hogar y que ella había sido liquidada de su empleo apenas semanas antes del accidente.
“Él era el único sustento en mi casa. Tenía dos o tres semanas que me habían liquidado cuando pasó todo esto”, dijo.
Agradece muestras de solidaridad
Ante la difusión del caso, compañeros de trabajo, amigos y ciudadanos han comenzado a acercarse para brindar ayuda. Durante los últimos días han recibido despensas, alimentos y artículos básicos para la familia.
Erika agradeció las muestras de solidaridad y señaló que, por el momento, prefieren recibir apoyo en especie.
La decisión surgió después de que recibió llamadas y mensajes de personas que intentaron extorsionarla bajo el argumento de supuestos depósitos económicos realizados para apoyar a Sergio.
Según relató, algunas personas exigieron transferencias de dinero y realizaron amenazas contra ella y su familia.
“Por eso no estoy dando ninguna tarjeta. Me da miedo. La gente que quiera ayudarnos lo puede hacer con despensa o directamente aquí en el hospital”, explicó.
Mientras espera noticias sobre la próxima cirugía, la familia también busca que se esclarezca la investigación relacionada con el accidente.
‘Uno nunca piensa que algo así le va a pasar’
Erika sostuvo que Sergio ya no permanece bajo custodia de las autoridades, aunque aún no recibe un documento oficial que lo deslinde de cualquier responsabilidad.
“Lo único que pido es que se haga justicia y que quien provocó todo esto dé la cara y se haga responsable”, manifestó.
Por ahora, los días transcurren entre las habitaciones del hospital, las llamadas de familiares y el cuidado de dos niños que esperan el regreso de su padre.
“Uno nunca piensa que algo así le va a pasar. En un abrir y cerrar de ojos cambia la vida. Lo único que queremos es que Sergio salga adelante y pueda volver con sus hijos”, concluyó.