La FIFA enfrenta severos desafíos extracancha antes de que ruede el balón en el Mundial 2026, mientras millones de aficionados sueñan con estar en las tribunas, el organismo enfrenta una investigación en Estados Unidos por presuntas prácticas engañosas en la venta de boletos, explica el portal Metro World News.
Se informó que la Fiscalía de Texas, encabezada por Ken Paxton, abrió una investigación contra la FIFA tras recibir quejas de aficionados que aseguran haber comprado entradas de una categoría superior, pero terminaron con asientos asignados en zonas menos favorables para los partidos que se jugarán en Houston y Arlington.
Axios reportó que algunos compradores alegan haber pagado boletos de Categoría 1 y posteriormente fueron colocados en ubicaciones equivalentes a Categoría 2.
El caso cae como bomba justo antes del inicio del torneo, que comienza este jueves con el partido entre México y Sudáfrica en el Estadio Ciudad de México.
Y aunque la investigación de Texas se enfoca en sedes estadounidenses, el tema golpea de lleno a toda la afición mundialista, ante los precios excesivos en cada una de las sedes.
Texas pone bajo la lupa a la FIFA
De acuerdo con la investigación abierta en Texas, las denuncias apuntan a que algunos aficionados habrían sido “engañados” sobre la ubicación real de sus asientos.
El fiscal Ken Paxton afirmó que buscará garantizar que la FIFA mantenga prácticas comerciales “éticas y honestas” para que los seguidores sean tratados con justicia.
Y esto porque en un torneo donde los boletos pueden costar miles de dólares, la diferencia entre una categoría prémium y una ubicación menos atractiva puede representar un fuerte golpe al bolsillo.
La investigación texana se suma a una creciente ola de cuestionamientos contra la FIFA por el control de la venta, la asignación de entradas y los costos del torneo más grande en la historia del futbol.
Casos contra la FIFA
Texas no está sola en esta ofensiva, en California, el fiscal Rob Bonta pidió explicaciones a la FIFA por reportes de prácticas potencialmente engañosas en la venta de boletos del Mundial 2026.
La oficina del fiscal señaló preocupaciones por casos en los que se habrían vendido entradas con base en mapas de categorías y después se habrían modificado esas zonas antes de asignar asientos exactos.
En Nueva York y Nueva Jersey, las fiscalías también citaron a la FIFA como parte de una investigación sobre sus prácticas de venta.
Las autoridades señalaron reportes de aficionados que no habrían recibido los asientos anunciados y de precios que se dispararon para los partidos del torneo, especialmente en el MetLife Stadium, sede de la final del Mundial 2026.
La fiscal general de Nueva York, Letitia James, advirtió que los aficionados merecen una oportunidad justa de comprar boletos accesibles y no ser manipulados para pagar precios excesivos.
En Nueva Jersey, la fiscal Jennifer Davenport fue más dura al acusar que la compra de entradas se convirtió en un “gauntlet” de confusión, escasez artificial y precios imposibles.
Trump les saca tarjeta roja
El malestar no solo viene de los aficionados, el propio presidente estadounidense Donald Trump criticó los costos de las entradas al señalar que no pagaría mil dólares por ver a Estados Unidos enfrentar a Paraguay en Los Ángeles.
En declaraciones a la prensa, Trump dijo que los precios le parecían excesivos y que no lo pagaría, en medio de críticas crecientes contra la FIFA por boletos inflados.
El problema se vuelve todavía más evidente en la final, en plataformas de reventa como SeatPick, los boletos para el partido decisivo del 19 de julio de 2026 en el MetLife Stadium aparecían con precios desde más de cinco mil 500 dólares y un promedio superior a 11 mil dólares, aunque esas cifras cambian constantemente según la oferta y la demanda.
Para los aficionados, la ilusión mundialista empieza a parecer una carrera de obstáculos: boletos caros, mapas de asientos confusos, cambios de categoría y una reventa que puede dejar fuera a quienes han esperado años para ver una Copa del Mundo en Norteamérica.
Nueva York presiona
La presión política también llegó desde Nueva York, el alcalde Zohran Mamdani anunció que la ciudad, junto con el Comité Organizador NY/NJ, consiguió mil boletos accesibles para residentes neoyorquinos, con un costo de 50 dólares por asiento e incluyendo transporte redondo gratuito al MetLife Stadium.
La propia oficina del alcalde señaló que Mamdani había empujado desde el inicio para que el Mundial fuera más accesible para los neoyorquinos.
En el anuncio oficial, el alcalde dijo que la Copa del Mundo llega “al patio trasero” de la ciudad y que los trabajadores también deben tener oportunidad de vivirla en las tribunas.
Ese movimiento centra la atención en el reclamo de que el Mundial presume ser la fiesta del pueblo, pero los precios dejan a miles de aficionados mirando desde afuera.
Errores, cancelaciones y molestias
A la polémica por precios y categorías también se sumaron reportes de fallas en la plataforma, New York Post informó que un error permitió a alrededor de 60 aficionados obtener boletos gratis en el portal de la FIFA, pero después el organismo canceló esas entradas y ofreció a los afectados la posibilidad de pagar para conservar sus lugares.
Aunque se trató de un caso distinto a las investigaciones estatales, el episodio reforzó la percepción de que el sistema de venta ha sido confuso para varios compradores.