EUROPA.- La Unión Europea amplió este lunes sus sanciones contra Rusia por la guerra en Ucrania e incluyó a 34 personas y 47 entidades en una nueva lista de restricciones. Entre los señalados aparece Georgiy Shevkunov, también conocido como el metropolitano Tikhon, un alto jerarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa descrito por medios rusos como el “confesor” o “sacerdote personal” del presidente Vladimir Putin.
De acuerdo con el Consejo de la Unión Europea, las nuevas medidas buscan golpear cuatro frentes vinculados con Moscú: el complejo militar-industrial, los ingresos energéticos, la propaganda estatal y las violaciones de derechos humanos.
El anuncio ocurre mientras Rusia mantiene sus ataques contra ciudades ucranianas y mientras el G7 discute nuevas formas de presión diplomática y económica, indicó CBS.
El nuevo paquete de sanciones contra Rusia
El bloque europeo informó que la nueva lista incluye a 81 objetivos: 34 personas y 47 entidades. Las sanciones forman parte de la respuesta de la UE a la invasión rusa de Ucrania, iniciada en febrero de 2022.
Las medidas incluyen congelación de activos, prohibición de viajar a territorio europeo y veto para poner fondos o recursos económicos a disposición de las personas y entidades sancionadas.
En términos prácticos, esto significa que los señalados no pueden usar bienes o cuentas bajo jurisdicción europea, no pueden recibir financiamiento desde la Unión Europea y quedan sujetos a restricciones de movilidad dentro del bloque.
En 2023 fue nombrado metropolitano de Crimea, la península ucraniana anexada por Rusia en 2014, una ocupación que la Unión Europea considera ilegal y contraria al derecho internacional. (Alexei Nikolsky, Sputnik, Kremlin Pool Photo via AP, File)Por qué fue sancionado el metropolitano Tikhon
Uno de los nombres que más llamó la atención fue el de Georgiy Shevkunov, conocido dentro de la Iglesia Ortodoxa Rusa como el metropolitano Tikhon.
La Unión Europea lo acusa de desempeñar un papel activo en la difusión de propaganda y desinformación rusa para justificar la agresión armada contra Ucrania.
Shevkunov ha sido descrito durante años por medios rusos como una figura cercana a Vladimir Putin. También se le ha llamado “confesor” o “sacerdote personal” del mandatario, aunque él no ha confirmado ni negado públicamente esa relación en esos términos.
En 2023 fue nombrado metropolitano de Crimea, la península ucraniana anexada por Rusia en 2014, una ocupación que la Unión Europea considera ilegal y contraria al derecho internacional.
Qué significa su inclusión en la lista negra
La sanción contra Shevkunov no se dirige a su actividad religiosa como tal, sino al papel que la UE le atribuye dentro de la narrativa política y propagandística del Kremlin.
Para Bruselas, algunas figuras públicas, religiosas, mediáticas o culturales pueden contribuir a legitimar la guerra cuando difunden mensajes que justifican la invasión, deshumanizan a Ucrania o distorsionan hechos históricos.
Este punto es relevante porque muestra que la estrategia europea no se limita a militares, empresarios o funcionarios. También alcanza a personas con influencia social que, según el bloque, ayudan a sostener el respaldo interno o simbólico a la guerra.
La intención es reducir los ingresos que Moscú obtiene por energía y dificultar las operaciones que buscan rodear las restricciones impuestas desde 2022. Crédito: EFE/EPA/ALEXANDER KAZAKOV/SPUTNIK/KREMLIN POOLLa frase de Kaja Kalla sobre la economía de guerra rusa
La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, defendió el nuevo paquete como una forma de reducir la capacidad de Moscú para continuar la guerra.
“Hemos aprobado un nuevo paquete de sanciones para presionar aún más a Rusia a que ponga fin a la guerra”, afirmó.
Kallas sostuvo que las medidas golpean “el corazón del complejo militar-industrial ruso”, su flota encubierta y las redes que alimentan los ataques híbridos contra Europa.
También aseguró que las sanciones occidentales ya han tenido un costo estimado de entre 1 y 1.3 billones de euros para Rusia.
“Ladrillo a ladrillo, estamos derrumbando los cimientos de la economía de guerra de Rusia”, declaró.
Drones, equipo militar y empresas que abastecen a Moscú
Una parte de las sanciones apunta contra fabricantes y proveedores de drones, así como contra empresas que suministran equipo militar usado por las fuerzas rusas.
El Consejo de la UE señaló a compañías vinculadas con el desarrollo de sistemas no tripulados, tecnología militar y componentes que pueden fortalecer la capacidad de ataque de Rusia.
Este punto es central porque los drones se han convertido en una herramienta constante dentro de la guerra. Se usan para ataques, reconocimiento, vigilancia y destrucción de infraestructura.
Al sancionar a fabricantes y proveedores, la Unión Europea busca cortar cadenas de suministro que permitan a Moscú sostener o ampliar su producción militar.
La flota encubierta y el petróleo ruso
Otro objetivo del paquete es la llamada flota encubierta de Rusia, integrada por buques y redes empresariales utilizadas para transportar petróleo o productos derivados y evadir sanciones internacionales.
La UE considera que los ingresos energéticos siguen siendo una fuente clave para financiar la economía rusa durante la guerra.
Por eso, las nuevas sanciones incluyen a personas y empresas relacionadas con el envío y exportación de crudo o productos petroleros desde Rusia. Algunas de estas entidades están registradas en países fuera del bloque europeo.
La intención es reducir los ingresos que Moscú obtiene por energía y dificultar las operaciones que buscan rodear las restricciones impuestas desde 2022.
Propaganda y ataques híbridos contra Europa
El nuevo paquete también incluye a presuntos propagandistas rusos y a estructuras vinculadas con operaciones de manipulación informativa.
La UE acusa a estos actores de difundir desinformación para justificar la guerra, promover narrativas hostiles contra Ucrania y alterar el debate público en Europa.
Entre las personas señaladas aparece Alexandra Jost, identificada como influencer residente en Rusia, además de otros comunicadores y operadores mediáticos.
La Unión Europea sostiene que estas redes forman parte de una estrategia más amplia de ataques híbridos. Ese concepto incluye campañas de desinformación, interferencia política, ciberataques, presión migratoria instrumentalizada y operaciones destinadas a debilitar a gobiernos o sociedades europeas sin recurrir a una guerra convencional directa.
Te puede interesar: Rusia lanza ataque masivo contra Ucrania, mata a cinco rescatistas en Járkov y provoca incendio en histórico monasterio de Kiev protegido por la UNESCO
Los señalados en el caso Navalny
La lista también incorpora a 15 personas vinculadas, según la UE, con la persecución, envenenamiento y muerte del opositor ruso Alexei Navalny.
Entre los sancionados hay jueces, fiscales, agentes de seguridad, personal médico y funcionarios encargados de hacer cumplir la ley.
La Unión Europea considera que estos actores participaron en una cadena de acciones represivas contra Navalny, una de las figuras opositoras más conocidas de Rusia.
Con estas sanciones, Bruselas intenta mantener presión sobre el gobierno ruso no solo por la guerra en Ucrania, sino también por el trato a opositores, periodistas, activistas y voces críticas dentro del país.
El Consejo de la UE también decidió renovar las medidas relacionadas con la anexión de Crimea y Sebastopol hasta junio de 2027.
La Unión Europea mantiene que no reconoce la anexión rusa de 2014 y la considera una violación del derecho internacional.
La inclusión del metropolitano Tikhon tiene relación directa con este punto, porque fue nombrado metropolitano de Crimea en 2023. Para Bruselas, su presencia institucional en la península se enmarca dentro del control ruso sobre un territorio que Ucrania y sus aliados consideran ocupado.
El anuncio llega tras nuevos ataques a Ucrania
Las sanciones fueron anunciadas el mismo día en que Ucrania reportó nuevos ataques rusos contra varias ciudades. Entre los daños más simbólicos estuvo el incendio en el monasterio de las Cuevas de Kiev, también conocido como Kyiv Pechersk Lavra, un sitio religioso e histórico reconocido por la Unesco.
Ucrania y países occidentales atribuyeron el daño a los ataques rusos. Rusia negó haber atacado el monasterio y sostuvo que el daño fue causado por un misil de defensa aérea Patriot.
La disputa sobre ese hecho muestra otra dimensión de la guerra: además del daño militar y humano, también existe una batalla narrativa sobre responsabilidad, objetivos y versiones oficiales.