Un acuerdo entre Estados Unidos e Irán destinado a reabrir el Estrecho de Ormuz en cuestión de días ha sido recibido con cautela por armadores y operadores comerciales.
Muchos afirman que necesitan más información para evaluar si los tránsitos podrán realizarse de forma segura después de meses de anuncios fallidos y avances frustrados. Como una vía fundamental para el transporte mundial de petróleo y gas, Ormuz ha estado en el centro del conflicto desde los primeros días de los ataques contra Irán.
La urgente necesidad de restablecer el tráfico marítimo ha sido un tema central en meses de conversaciones de paz intermitentes. La interrupción ha alterado profundamente el comercio energético global, aislando prácticamente a algunos de los mayores productores del mundo y obligando a importantes actores del mercado a recurrir a tránsitos “oscuros” (sin sistemas de identificación visibles).
La noticia de un esperado acuerdo entre Estados Unidos e Irán y la posibilidad de poner fin a un doble bloqueo provocó una caída del 5 por ciento en los futuros del petróleo Brent. Sin embargo, quienes transportan crudo y gas alrededor del mundo siguen preguntándose qué implicará realmente una reapertura que, según el presidente estadounidense Donald Trump, ocurrirá el viernes.
Irán advierte a buques que cobrará cuotas por ‘servicios de navegación’ en Estrecho de Ormuz
La agencia semioficial iraní Fars informó que los tránsitos serán gratuitos durante 60 días, tras lo cual Teherán comenzará a cobrar tarifas. También indicó que la futura administración de los “servicios de navegación” en el estrecho será determinada conjuntamente por Irán y Omán.
BIMCO, la principal asociación mundial de armadores, advirtió que aún deben aclararse detalles fundamentales antes de considerar seguro el paso.
“Desde el puente de mando y la sala de máquinas, donde estamos nosotros, la situación se ve muy diferente a lo que pueden sugerir los titulares”, afirmó Angad Banga, director ejecutivo del conglomerado marítimo The Caravel Group, propietario de Fleet Management Limited, una de las mayores compañías de gestión de buques del mundo. Actualmente tiene varias tripulaciones atrapadas en el Golfo Pérsico.
“Ya hemos visto señales positivas antes, y al final lo que importa es lo que realmente se mantenga.”
Las principales navieras japonesas, entre las primeras en reaccionar al acuerdo, señalaron que la navegación segura solo será posible cuando se definan todos los detalles.
Mitsui OSK Lines indicó que será indispensable una estrecha coordinación con gobiernos y aseguradoras antes de volver a enviar buques por el estrecho, mientras que Nippon Yusen KK señaló que la normalización del tráfico dependerá de lo que finalmente establezca el acuerdo.
En las horas posteriores al anuncio se observó poca actividad en el estrecho, salvo un buque metanero de gas natural licuado llamado Disha, que parecía estar probando las condiciones al dirigirse hacia el brazo oriental de Ormuz, en dirección al Golfo de Omán.
“Los armadores tienen distintos niveles de tolerancia al riesgo: japoneses, coreanos y chinos suelen ser menos proclives a asumir riesgos elevados, mientras que los griegos tienen un apetito diferente”, explicó Anoop Singh, director global de investigación naviera de Oil Brokerage.
“Puede que algunos comiencen a prepararse, pero en términos generales el mercado sigue buscando más detalles y garantías antes de avanzar.”
El tráfico por el estrecho se ha reducido drásticamente desde el inicio de los ataques estadounidenses e israelíes a finales de febrero, cayendo a una fracción del promedio previo al conflicto, que era de aproximadamente 135 tránsitos diarios.
Algunos productores de petróleo y gas han encontrado alternativas para enviar petroleros a través de la zona, en ocasiones con apoyo de Estados Unidos o mediante negociaciones entre gobiernos, pero el número total de cruces sigue siendo muy inferior al habitual.
De los cientos de embarcaciones actualmente detenidas en el Golfo Pérsico, casi 300 están cargadas y listas para cruzar en cualquier momento. En el Golfo de Omán, una cifra similar de buques vacíos espera autorización para regresar a las principales terminales de exportación, según Muyu Xu, analista sénior de crudo de la firma Kpler. Además, unos 250 buques navegan en lastre dentro del Golfo Pérsico, preparados para recoger nuevas cargas si se reanudan los viajes de salida.
Esa cifra podría variar cuando los barcos que han apagado sus transpondedores vuelvan a transmitir su posición. También se espera que disminuyan las interferencias electrónicas que han dificultado el seguimiento de embarcaciones durante el último mes.
En teoría, incluso un acuerdo temporal de paz debería liberar millones de barriles de petróleo que han permanecido bloqueados durante meses en el Golfo Pérsico. En la práctica, sin embargo, persisten numerosos obstáculos, incluidos problemas tan simples como limpiar los cascos de los barcos de incrustaciones marinas o garantizar que las tripulaciones estén preparadas y posicionadas para zarpar.
Por ahora, la seguridad sigue siendo la principal preocupación, especialmente porque varios acuerdos anunciados en los últimos meses terminaron con fuerzas iraníes disparando contra embarcaciones o confiscando buques.
Según Fars, una vez transcurridos los 60 días de tránsito gratuito, Irán comenzará a cobrar por servicios relacionados con seguridad, navegación, protección ambiental y seguros.