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El Economista 24 Jun, 2026 22:43

México ofreció goleada, liderato y conexión con los fans

Es la primera goleada de México en el Mundial y el 3-0 es el resultado de todo lo que conectó a favor. Los fans se rindieron ante sus favoritos y se comportaron como siempre, las mentadas al equipo contrario, el grito homofóbico que ha sido el dolor de cabeza de México ante la FIFA y el ambiente en gradas de una fiesta que continúa hasta el 30 junio, en la misma casa, para los dieciseisavos de final.

Con la calma de un partido de trámite, con el boleto de la clasificación en la bolsa, el entrenador Javier Aguirre puso en la cancha a Guillermo Ochoa, después de semanas de responder a preguntas sobre su retiro. El estadio se volvió un Coliseo rendido ante su mexicano de élite, que tiene la estadística de seis Copas del Mundo.

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Los fans ya se habían rendido ante sus incondicionales: Gilberto Mora, Julán Quiñones, Santiago Giménez, pero les faltaba ovacionar a Ochoa.

Al minuto 75, Raúl Rangel salió y a Ochoa se le dio el gafete de capitán. Su primer despeje fue al 79’ y sus movimientos fueron los más seguidos y acompañados. Al finalizar el partido, el equipo se juntó para cargarlo y lanzarlo al cielo, tal como festejan los fans en el Ángel.

En el primer juego, contra Sudáfrica (11 de junio), se percibió una fuerte tensión de parte de los más de 80,000 asistentes porque, a pesar de que México se puso en ventaja desde antes de los 10 minutos, no lograba extender el marcador contando con un futbolista más.

Tensión, desesperación y exigencia fueron la narrativa de ese primer partido hasta que cayó el 2-0 que sentenció el marcador. Eso cambió contra Chequia.

En este partido, celebrado el 24 de junio, México llegó con el liderato del Grupo A. Durante el primer tiempo se sintió un ambiente de fiesta y relajo en el que proliferaban cánticos populares como ‘Cielito lindo’, ‘Dale, dale, dale, oh’ y ‘¡Quiere llorar’, este último, cuando un jugador checo (Lukas Cerv) se quedó tirado pidiendo falta.

Sin embargo, el Tri no se libró de ser abucheado por sus fans poco después. Cuando el árbitro, el argentino Yael Falcón, pitó el medio tiempo, un enorme “¡buuuu!” emanó del Estadio Ciudad de México.

Y es que igual que contra Corea del Sur en el Estadio Guadalajara, México se fue al descanso con marcador de 0-0. Las tribunas lo reprobaron tajantemente.

En la banca, Javier Aguirre y su auxiliar, Rafael Márquez, tampoco salieron satisfechos. La frustración del ‘Vasco’, incluso, se reflejó en airados reclamos hacia el árbitro, al grado de que éste tuvo que amenazarlo con una amonestación.

Otro aspecto negativo que brotó del 0-0 en el primer tiempo fue el famoso grito homofóbico por el que la FIFA ha sancionado múltiples veces a la Federación Mexicana de Futbol (FMF).

Se escuchó en dos ocasiones (minutos 10 y 40) en contra del portero checo, Matej Kovar, cuando ejecutó saques de meta.

Eso sin contar los constantes gritos de “¡culero!” contra los futbolistas checos y contra el propio Yael Falcón, algo que es tradicional en partidos de Liga MX.

También hubo gritos de apoyo hacia el Tri y particularmente hacia Gilberto Mora y Julián Quiñones desde que fueron anunciados en el 11 titular, sólo que eso se fue desvaneciendo con el aburrimiento del 0-0. La gente prefirió recurrir a la tradicional ola para divertirse.

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