La suspensión de la sanción por tarjeta roja al delantero estadounidense Folarin Balogun tras la intervención del presidente Donald Trump con una llamada al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se convirtió en pocas horas en un problema de reglamento, transparencia y credibilidad para la FIFA.
El delantero de Estados Unidos fue expulsado ante Bosnia y Herzegovina el pasado miércoles 1 de julio y, de acuerdo con la regla general, debía perderse el partido de octavos de final contra Bélgica en el Mundial 2026 que se juega este lunes.
Sin embargo, la Comisión Disciplinaria de la FIFA suspendió la aplicación del castigo, lo dejó bajo un periodo de prueba y permitió que estuviera disponible para el encuentro.
El caso escaló porque el presidente Donald Trump reconoció que llamó a Gianni Infantino para pedir que se revisara la sanción.
Infantino defendió que los órganos judiciales de FIFA son independientes y que el expediente debía resolverse por las instancias competentes, pero, más allá de esa llamada, la pregunta de fondo es ¿qué dice realmente el Código Disciplinario de la FIFA cuando un jugador recibe una roja?
Balogun fue expulsado por una entrada sobre Tarik Muharemovi? durante el partido que Estados Unidos ganó 2-0 ante Bosnia y Herzegovina, la jugada fue revisada por video y terminó con roja directa para el delantero estadounidense, lo que activó una suspensión automática de un partido.
Después, FIFA notificó que la suspensión quedaba levantada para el duelo ante Bélgica; la decisión incluyó una multa de 40 mil dólares y un año de periodo de prueba para Balogun, de modo que si comete una infracción similar durante ese plazo, la sanción puede reactivarse.
Pero como era de esperarse, la decisión provocó reclamos de Bélgica y de dirigentes europeos, la UEFA calificó la medida como “sin precedentes, incomprensible e injustificable”, mientras la federación belga intentó impugnar la elegibilidad de Balogun, pero FIFA rechazó su recurso al considerar que Bélgica no tenía legitimación para presentar esa apelación.
FIFA President Gianni Infantino:
— FIFA Media (@fifamedia) July 6, 2026
“I have seen the public comments regarding the decision of the independent FIFA Disciplinary Committee related to the suspension of Folarin Balogun, and I would like to reiterate a fundamental principle of FIFA’s governance.
“FIFA’s judicial… pic.twitter.com/FzeWuMQIXf
Código Disciplinario de la FIFA
El documento que rige estos casos es el Código Disciplinario de la FIFA, en su edición 2023.
El Artículo 66, titulado “Expulsión y suspensión por partidos”, establece que las expulsiones conllevan automáticamente la suspensión durante el siguiente partido, y señala que los órganos judiciales de FIFA pueden imponer suspensiones adicionales u otras medidas disciplinarias.
En términos simples, establece que una tarjeta roja no termina cuando el jugador abandona el campo, sino que como regla general, el futbolista expulsado queda fuera del siguiente partido de la misma competencia.
El mismo artículo detalla que un jugador suspendido no puede estar en la banca, el túnel, el área técnica, el calentamiento ni participar en la conferencia posterior al partido.
Por eso el caso Balogun generó ruido, si el reglamento habla de suspensión automática, FIFA debía explicar qué herramienta usó para suspenderla.
La puerta del Artículo 27
La respuesta está en el Artículo 27 del mismo Código Disciplinario, llamado “Suspensión de la aplicación de medidas disciplinarias”.
Ese artículo permite que los órganos judiciales de FIFA suspendan total o parcialmente la aplicación de una medida disciplinaria.
También establece que, cuando se suspende una sanción, la persona sancionada queda sometida a un periodo de prueba de entre uno y cuatro años.
El Código agrega que, si durante ese periodo la persona sancionada comete una infracción de naturaleza y gravedad similares, los órganos judiciales revocarán la suspensión y la sanción deberá ejecutarse, además de cualquier nuevo castigo que corresponda.
Esto implica que FIFA no necesariamente “borró” la roja de Balogun, lo que hizo fue suspender la ejecución del castigo, así que la sanción queda en pausa, pero no desaparece del expediente.
¿Se puede apelar una tarjeta roja?
El reglamento de FIFA es restrictivo cuando se trata de decisiones arbitrales, el Artículo 9 del Código Disciplinario señala que las decisiones tomadas por el árbitro en el terreno de juego son definitivas y no serán revisadas por los órganos judiciales de la FIFA.
La excepción aparece cuando hay un error manifiesto, como confundir la identidad del jugador sancionado, lo que significa que FIFA no suele reabrir una jugada solo porque haya debate público, presión mediática o desacuerdo con el criterio arbitral; la revisión disciplinaria no funciona como un segundo VAR fuera del partido.
Además, el Artículo 61 limita los recursos de apelación: las decisiones de la Comisión Disciplinaria pueden recurrirse ante la Comisión de Apelación, salvo cuando la sanción sea, entre otros casos, una suspensión de hasta dos partidos o dos meses, excepto en materia de dopaje.
Esto implica que una suspensión de un partido por roja directa normalmente tendría muy poco margen de apelación ordinaria.
Quién puede pedir revisión o apelar
El Artículo 62 establece quién puede recurrir una decisión disciplinaria, puede hacerlo quien haya sido parte en el procedimiento y tenga un interés legalmente protegido; también pueden apelar federaciones y clubes cuando la sanción afecte a sus jugadores, oficiales o miembros.
En esa lista no aparecen presidentes, jefes de Estado ni actores políticos, aunque eso no impide que una autoridad externa llame, opine o pida públicamente una revisión.
Sin embargo, el trámite formal, según el reglamento, corresponde a las partes reconocidas en el procedimiento: el jugador, su federación o quienes estén legitimados dentro del expediente.
Y aquí el punto reglamentario es si la solicitud de Trump siguió las vías previstas por FIFA y si la Comisión Disciplinaria explicó de manera suficiente cómo llegó a su decisión.
¿Quién decide dentro de FIFA?
La decisión corresponde a los órganos judiciales de FIFA, principalmente la Comisión Disciplinaria y, en ciertos casos, la Comisión de Apelación.
El Código establece que los órganos judiciales tienen competencia para investigar, procesar y sancionar conductas dentro del ámbito del propio Código, y ademas señala que las decisiones pueden ser tomadas por un juez único o por mayoría simple de los miembros presentes.
FIFA confirma que su Comisión Disciplinaria forma parte de sus órganos judiciales independientes, y el presidente de esa comisión es Mohammed Al Kamali, de Emiratos Árabes Unidos, y el vicepresidente es Jorge Palacio, de Colombia.
Formalmente, estos órganos no responden al presidente de FIFA ni a gobiernos nacionales, responden al marco normativo del organismo: estatutos, reglamentos de competencia y Código Disciplinario.
Pero la independencia no solo se declara, también se sostiene con decisiones claras, explicadas y consistentes.
Por ello, en un caso como el de Balogun, la FIFA necesita mostrar no solo qué artículo aplicó, sino por qué lo aplicó en ese momento y bajo qué criterios.
El antecedente Garrincha
El caso Balogun fue comparado con un antecedente histórico, el de Garrincha en el Mundial de 1962.
El astro brasileño fue expulsado en la semifinal ante Chile y, pese a que debía perderse la final, terminó habilitado para jugar contra Checoslovaquia.
Brasil ganó aquel partido y levantó la Copa del Mundo, por lo que medios internacionales señalan ese caso como el precedente más citado de una roja mundialista que no terminó en suspensión efectiva para el siguiente encuentro.
También existen casos recientes en los que FIFA suspendió o difirió sanciones, aunque con diferencias importantes.
El Artículo 27 ya había sido utilizado en el caso de Cristiano Ronaldo, cuya sanción por una roja en eliminatorias fue reducida de forma que pudiera jugar el inicio del Mundial.
La diferencia es que una cosa es diferir o ajustar una sanción proveniente de eliminatorias antes del torneo, y otra, suspender una sanción por una roja ocurrida dentro del Mundial y antes de una fase de eliminación directa.
Esa diferencia es la que convirtió el caso Balogun en un asunto de impacto competitivo.
¿Qué sigue ahora?
Balogun quedó habilitado para jugar, pero condicionado por el periodo de prueba; si comete una infracción similar durante ese plazo, FIFA puede revocar la suspensión y ejecutar el castigo pendiente, además de imponer una nueva sanción.
También queda pendiente el plano institucional, el Código Disciplinario permite que las partes soliciten una decisión motivada.
El Artículo 54 señala que los órganos judiciales pueden notificar primero el fallo sin fundamentos y que las partes tienen 10 días para pedir por escrito la decisión motivada; si no lo hacen, la resolución queda firme y vinculante.
Esa decisión motivada sería clave para conocer los argumentos completos del caso, porque el problema no es únicamente que Balogun haya sido autorizado a jugar.
El problema es que FIFA debe explicar con claridad por qué una sanción automática pudo quedar suspendida en una instancia decisiva del Mundial.
Autogol por falta de claridad
El reglamento FIFA sí contempla una vía para suspender la aplicación de una medida disciplinaria, también establece que una expulsión implica suspensión automática para el siguiente partido y que las decisiones arbitrales de campo no se revisan salvo excepciones muy puntuales.
Por eso la polémica no necesariamente prueba una ilegalidad, lo que sí exhibe es una zona gris que FIFA tendrá que aclarar: cómo se activó el procedimiento, quién lo solicitó formalmente, qué criterios usó la Comisión Disciplinaria y por qué el caso mereció una excepción en pleno Mundial.
Balogun puede jugar, la roja sigue en el expediente y la sanción queda en pausa y ahora la lupa se enfocará en encontrar si esa determinación pesa en la permanencia del equipo en el polémico Mundial 2026.