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Radar Inteligente
El Economista 07 Jul, 2026 08:20

La incomprensión absoluta

Usted puede saber lo que dijo, pero nunca lo que el otro escuchó. Jacques Lacan

Nos hemos vuelto escépticos ante ciertas temáticas, aquellas que giran alrededor de protagonistas de ocasión, sin vocación alguna de aportar a favor de un país, que intenta al menos salir de un marasmo donde lo anclaron, de donde sacaron no solo raja política, sino millonarios beneficios por décadas.

No estamos a la deriva, debe existir seguramente una agenda de lo fundamental, donde la seguridad es el punto clave, ahí hubo un giro importante en las decisiones presidenciales de Claudia Sheinbaum, más allá de dar continuidad a algunas prácticas cuestionadas, como las “desgastantes” conferencias mañaneras, ahora del pueblo, se dejó de lado “los abrazos y no balazos”, que vaya hubo en el sexenio anterior.

Pero lo resultante no puede ser malas prácticas con los resultados positivos, la ambición del poder y la focalización de quien lo está haciendo bien, ya los pone en la primera línea de una sucesión presidencial distante, lejana a los problemas que deben resolverse, donde los reflectores impactan en el ánimo.

Negociaciones con o sin Marcelo Ebrard, serían con los mismos datos que hoy tenemos, revisiones periódicas al T-MEC cada año, porque los Estados Unidos de Norteamérica ven el fondo de las cosas, sus beneficios, y no es Canadá sino México quien resulta con menos opciones en otros mercados de exportaciones, porque simplemente no hay un trabajo con conciencia del daño colateral.

La política se impone, el discurso se magnifica, es más show para ser noticia, que mirar la construcción de más fortalezas para el campo, o los pagos de PEMEX de 2024 que quebraron a decenas de empresas en el sureste; más en Campeche y Tabasco; sin ser noticia, porque no hay investigaciones; el silencio es cómplice de la verdad. 

Se dieron tiempo y gastaron millones de pesos para regalar boletos en gobiernos estatales como el de Layda Sansores, para mediante rifas no transparentes, enviar a la Ciudad de México hasta tres personas con todo pagado, sin autorización del Congreso Local, que también es palero del despilfarro que habita esa administración. 

Gobernadores y diputados locales se despacharon con la cuchara grande, a nada de la antesala de buscar otro cargo de elección popular, en la regalía de balones y camisetas no originales, por cierto, sino imitaciones burdas, para complacer a quienes en el alboroto ven un momento de alegría; porque la realidad abruma. 

Se nos olvidó Venezuela y sus sismos, con miles de muertos; desaparecidos y daños que tardarán años en volver a tener lo que han perdido, Cuba y la falta de energía eléctrica por un bloqueo cuestionable y hasta dudoso; de un gobierno nada popular y sí en bancarrota.

Hasta la FIFA se contaminó de política para permitir jugar a un expulsado con sanción de un partido ayer, porque el magnate Trump domina hasta el balón, pero no los goles que recibió su selección ayer, eliminada por Bélgica, como México y Canadá, las tres sedes mundialistas fuera de los cuartos de final. 

Somos una muestra en los contrastes de lo importante para la individualidad, no sabemos construir unidad y menos equipo a favor de mejores causas, donde la educación es sinónimo de desarrollo, ahí es donde hay que poner toda la atención y no solo la intención; resistencias siempre habrá por una patria mejor. 

ENTRE LÍNEAS

La economía no llegó al parecer a los resultados esperados en las tres sedes mundialistas en México, habría que esperar las cifras oficiales; pero de entrada los altos costos en los estadios y la nula difusión en la publicidad serian las causas; más allá de los ajolotes y el color morado en la capital del país.

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