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Radar Inteligente
El Imparcial 07 Jul, 2026 08:41

Abdiel, no quieras hacerlo todo

Te voy a tutear, Abdiel. Primero, porque eres mucho más joven que yo. Y segundo, porque quiero escribirte esta colaboración como si estuviéramos conversando entre dos tijuanenses que queremos exactamente lo mismo: que a nuestra ciudad le vaya mejor.

Llegas a la Presidencia Municipal en circunstancias poco comunes. Muy probablemente dispondrás de apenas unos meses para gobernar. Es poco tiempo para impulsar grandes proyectos, pero suficiente para dejar huella si decides concentrarte en aquello que verdaderamente corresponde hacer a un Ayuntamiento.

Con frecuencia esperamos que los municipios resuelvan problemas que ni la Constitución ni las leyes les asignan. Les exigimos resultados en materias que pertenecen, a otros órdenes de gobierno, mientras olvidamos que la esencia del gobierno municipal está mucho más cerca de la vida cotidiana: cuidar la ciudad. Mantener en buen estado las vialidades, los puentes, los parques, los camellones, las banquetas, la iluminación, la señalización y los espacios públicos no parece una tarea espectacular, pero es justamente ahí donde un Ayuntamiento demuestra su capacidad de gobernar.

Por eso mi recomendación es sencilla: no quieras hacerlo todo. Haz una sola cosa, pero hazla muy bien. Haz de la dignificación del espacio público el sello de tu administración.

Gobernar también consiste en enviar mensajes. Cuando una ciudad luce limpia, ordenada y bien mantenida, los ciudadanos

perciben que existe autoridad. Recuperan el orgullo por el lugar donde viven, mejora la sensación de seguridad y quienes nos visitan encuentran una ciudad que se respeta a sí misma. La imagen urbana no es un asunto superficial; también influye en la inversión, el turismo y la calidad de vida.

No hacen falta obras monumentales. Hace falta mantenimiento. Hace falta constancia. Hace falta que el Ayuntamiento vuelva a hacer aquello para lo que fue creado.

Recorre la ciudad. Empieza por los puentes de la Zona Río y los accesos hacia la garita de San Ysidro; continúa por los camellones de la canalización del río; entra al Bulevar 2000; revisa el bulevar Limón Padilla, principal puerta de entrada desde la carretera de cuota a Tecate; atiende el Libramiento Alamar y el Libramiento Sur; coordínate con el General Brigadier Raúl Manzano para recuperar las condiciones de seguridad e imagen urbana en los espacios afectados por la construcción del Viaducto Elevado, especialmente en el Soler; y exige que los propietarios de inmuebles ubicados sobre las principales vialidades, incluido el antiguo edificio del PRI, mantengan en buen estado sus fachadas y espacios exteriores.

No porque esos sean los únicos problemas de Tijuana, sino porque son lugares que millones de personas recorren todos los días. Si esos espacios cambian, también cambiará la percepción de la ciudad.

Estoy convencido de que una ciudad comienza a transformarse cuando recupera su dignidad. Y esa dignidad no siempre nace de una obra multimillonaria. Muchas veces empieza con un puente limpio, un árbol podado, un camellón cuidado, una luminaria funcionando, una banqueta libre de escombro o una señalización que vuelve a cumplir su función. Son detalles, sí, pero son precisamente esos detalles los que hacen que una ciudad deje de parecer abandonada.

Quizá dentro de algunos años pocos recuerden los acuerdos de Cabildo de estos meses. Pero muchos sí recordarán si, por primera vez en mucho tiempo, sintieron que Tijuana volvía a verse atendida. Si logras iniciar una cultura de mantenimiento permanente y de respeto por el espacio público, habrás hecho mucho más que administrar un gobierno de transición. Habrás demostrado que gobernar una ciudad no siempre consiste en construir algo nuevo; muchas veces consiste, simplemente, en cuidar bien lo que ya tenemos.

  • *- El autor es un opinólogo tijuanense enamorado de su ciudad.
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