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Publimetro 14 Jul, 2026 16:09

La quincena sí pega en el ánimo: Inegi revela qué pasa cuando no alcanza

Cuando la quincena no alcanza, no solo sufre la cartera: también baja el ánimo. El Inegi reveló que las personas que batallaron para cubrir los gastos habituales del hogar —comida, servicios, transporte, renta o deudas del mes— reportaron menor satisfacción con su vida y un peor balance emocional diario.

A través de la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2025, reportó que cuando el dinero es insuficiente, los mexicanos consideran que tienen un nivel de vida regular o medianamente bueno, que no rebasa una nota de 8 puntos –de 10 posible–, mientras que su estado de ánimo cae a una calificación reprobatoria menor a 6 puntos.

Pero la ENBIARE no midió solo si la gente “se siente feliz”. El estudio también preguntó a los adultos mexicanos cómo evalúan su vida, qué emociones tuvieron el día anterior y qué tanto sienten propósito, libertad o control sobre lo que hacen en su vida diaria.

“44.1% de quienes tuvieron dificultad para cubrir los gastos del hogar dijo estar totalmente satisfecha con su vida; entre quienes pagaron fácil o muy fácilmente, la proporción subió a 71%”.

Inegi

Quincena también mueve el ánimo

La ENBIARE arrojó que la satisfacción promedio de los mexicanos con su vida llegó a 8.62 puntos, en una escala de cero a 10, pero esa cifra no cuenta toda la historia. Cuando el dinero alcanzó para cubrir los gastos del mes, las personas calificaron mejor su vida y su ánimo; cuando la quincena no alcanzó, la satisfacción bajó de 8.99 a 7.98 y el balance anímico —indicador que puede ir de menos 10 a 10— pasó de 5.69 a 4.21 puntos, reportó el Inegi.

Señaló que 45.1% de los adultos declaró que le fue fácil o muy fácil cubrir sus gastos habituales; en contraste, 17.3% enfrentó dificultad o mucha dificultad para pagar los gastos del hogar. Ahí aparece la brecha: dos familias pueden vivir en el mismo país, pero no cargar la quincena con el mismo ánimo.

Pero la presión económica no terminó en los gastos del mes. La encuesta identificó que 57.1% de los mexicanos vivió al menos un evento negativo en los últimos 12 meses, entre ellos perder una parte importante de sus ingresos, quedarse sin empleo o ser rechazado para un trabajo. Eso implica cancelar compras, pedir prestado, atrasar un pago o ajustar la despensa porque el ingreso dejó de ser el mismo.

También apareció una señal muy mexicana: muchas personas sienten que avanzaron frente al hogar donde crecieron, pero no lograron construir patrimonio: 53.1% percibió tener un nivel socioeconómico mayor al de su hogar de origen, pero solo 37.3% tiene un patrimonio superior al de sus padres; estudiaron más, ganan mejor o viven con más servicios, pero siguen lejos de comprar una casa, abrir un negocio o tener ahorro suficiente para una emergencia.

En el día a día, esos datos no hablan solo de cuánto dinero entra cada quincena. También muestran cómo se vive la comparación con la propia historia familiar: si alcanza para construir algo o si cada mes apenas se va resolviendo. Esa diferencia ayuda a explicar por qué la falta de ingresos puede sentirse en la cartera, pero también en el ánimo.

Así se siente un día cuando el mes pesa

El Inegi no midió el ánimo como una idea abstracta, revisó cómo se sintieron las personas el día anterior a la encuesta y comparó emociones que cualquiera puede ubicar en su rutina como salir con calma o con preocupación, tener energía o cargar cansancio, pasar el día con alegría o con tristeza.

1. Tranquilidad o preocupación:

52.6% de las personas dijo haberse sentido tranquila o calmada todo o casi todo el día; del otro lado, 8.1% reportó preocupación o estrés durante prácticamente toda la jornada.

2. Energía o cansancio:

47.9% declaró haber tenido energía casi todo el día; pero 7.8% reportó cansancio durante toda la jornada y 16.2% lo sintió la mayor parte del día.

3. Alegría o tristeza:

51.8% de los adultos se sintió con emoción o alegría casi todo el día anterior; mientras 3.7% dijo haberse sentido triste o deprimido todo o casi todo el día, y 6.6% la mayor parte de la jornada.

Si esos datos se leen junto con el grupo que no pudo cubrir los gastos del mes, los indicadores ayudan a entender el golpe completo: la falta de dinero no aparece solo como un problema de cartera, también se cruza con días de más preocupación, menos energía y menor margen para sentirse tranquilo.

Seguridad, salud y ansiedad completan golpe

Al golpe de llegar justo a fin de mes se sumaron otras presiones que también cambian la forma en que se vive un día común: salir con miedo, cargar una enfermedad o empezar la jornada con ansiedad. En seguridad ciudadana, el Inegi midió qué tan satisfecha está la gente con ese aspecto de su entorno; es decir, una dimensión que toca la vida diaria en la calle, el transporte, la colonia o los trayectos habituales.

Entre 18 aspectos evaluados, la seguridad ciudadana fue el peor calificado: las mujeres le dieron 5.95 puntos y los hombres 6.22 puntos, en una escala de cero a 10. No es un número suelto; habla de lo que pesa caminar por la colonia, tomar transporte, volver tarde a casa o sentir que la calle no siempre está de tu lado. Además, este indicador bajó frente a 2021, al pasar de 6.58 a 6.08 puntos.

La salud también partió la experiencia en dos. Quienes dijeron tener buena o muy buena salud calificaron su satisfacción con la vida en 8.93 puntos, en una escala de cero a 10, y su balance anímico en 5.97 puntos; pero entre quienes percibieron su salud como mala o muy mala, los promedios bajaron a 7.08 y 2.58 puntos.

El golpe emocional fue más fuerte entre mujeres y jóvenes. El Inegi reportó que el balance anímico general fue de 5.07 entre mujeres y 5.55 entre hombres; además, la población de 18 a 29 años tuvo el promedio más bajo, con 5 puntos. Entre mujeres jóvenes, el indicador cayó a 4.62 puntos. Esa brecha ayuda a aterrizar el dato: no todos cargan igual la presión de estudiar, trabajar, buscar empleo, pagar gastos, moverse con seguridad y sostener la vida diaria.

La ansiedad completó el cuadro. El Inegi informó que 21.4% de las personas adultas presentó indicios de ansiedad y 10.9% indicios de depresión; entre mujeres, las cifras subieron a 25.0% y 13.3%, respectivamente. Por eso el bienestar que midió la ENBIARE no se entiende solo con un promedio nacional alto: también se siente cuando falta dinero, cuando preocupa la seguridad, cuando la salud se deteriora o cuando el cansancio se vuelve parte de la rutina.

Dónde pega más llegar a fin de mes

El golpe al bolsillo no pesó igual en todo el país. El Inegi reportó que estos fueron los estados con mayor porcentaje de adultos que tuvieron dificultad o mucha dificultad para cubrir los gastos habituales del hogar:

  • Guerrero: 28.1%
  • Tabasco: 26.3%
  • Oaxaca: 25.8%
  • Nayarit: 25.2%
  • Chiapas: 24.4%

¿Dónde pesaron menos los gastos?

  • Baja California: 9.8%
  • Coahuila: 10.1%
  • Nuevo León: 11%
  • Baja California Sur: 12.3%
  • Jalisco: 12.6%
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