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El Diario 15 Jul, 2026 07:56

Entra guerra de EU-Irán en nueva y peligrosa fase

El nuevo plan del Presidente Trump para arrebatar el control del Estrecho de Ormuz al reanudar los ataques y reimponer el bloqueo es el tercer cambio importante en su estrategia militar, mientras busca la forma de poner en jaque a Irán en un conflicto que dura ya casi cinco meses.

Trump ha recurrido a ataques aéreos y con misiles, a un sitio naval y, ahora, al uso calibrado de la fuerza para intentar coaccionar a Teherán y obligarlo a aceptar sus condiciones, además de emplear incentivos diplomáticos.

Sin embargo, Irán ha aprovechado su proximidad a una ruta clave para la exportación de petróleo para desafiar a Washington y buscar influencia en todo Medio Oriente.

Una paz estable parece fuera del alcance, dicen algunos ex funcionarios, ya que ambas partes calculan que pueden ganar a largo plazo este duelo de voluntades que podría marcar el resto de la Presidencia de Trump, incluyendo las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

"Estamos enfrascados en una guerra de desgaste coercitiva. Ambos bandos intentan llevar al otro más allá de un umbral de sufrimiento desconocido", dijo Kenneth Pollack, vicepresidente del Middle East Institute y ex analista de la CIA. "Las guerras coercitivas pueden prolongarse indefinidamente".

Al proseguir los combates, el curso de la guerra será determinado por los intentos de Irán por reconstruir su fuerza de misiles y sus defensas aéreas y por la habilidad de Estados Unidos para seguir haciendo blanco contra objetivos, sacándole el máximo provecho a sus menguantes reservas de armamento.

"Nos encontramos en otra fase de la guerra", afirmó Vali Nasr, profesor en la Universidad Johns Hopkins y experto en Irán. "En realidad, se trata de una lucha por ganar influencia. No es una lucha por el régimen".

"A final de cuentas, EU no logrará que Irán renuncie a su programa nuclear ni acepte las condiciones estadounidenses para poner fin a la guerra mientras los iraníes controlen el Estrecho de Ormuz", añadió. "E Irán intenta proteger su influencia demostrando que Estados Unidos no puede recuperar el Estrecho por la fuerza".

La Administración Trump no se imaginaba un conflicto de duración indefinida cuando a fines de febrero se las jugó y se unió a la campaña militar de Israel para eliminar a la cúpula iraní y neutralizar su arsenal de misiles y lanzadores balísticos.

Trump ensalzó las perspectivas de una victoria decisiva la noche que inició la operación cuando destacó el poderío militar estadounidense y exhortó a las fuerzas de seguridad iraníes a deponer las armas o enfrentar "una muerte segura".

Trump afirmó que el grueso de los combates podría concluir en un plazo de cuatro a seis semanas, pero el alcance de las acciones del Pentágono tenía límites. El despliegue de fuerzas terrestres nunca fue una opción atractiva para un Presidente que había criticado duramente las "guerras interminables" en Afganistán e Irak.

Tras cinco semanas de intensos ataques aéreos, la Casa Blanca declaró un alto al fuego con Irán para iniciar conversaciones entre el Vicepresidente JD Vance y altos funcionarios iraníes en Islamabad en abril. Cuando esas negociaciones fracasaron, Trump optó por un sitio económico: un bloqueo marítimo.

Pero la Casa Blanca pronto descubrió que el bloqueo podía ser un arma de doble filo. Por el Estrecho de Ormuz transitaba el 20% del petróleo mundial. Al cerrarse esta vía marítima, las existencias de crudo a nivel global comenzaron a disminuir a medida que los países recurrían a sus reservas.

Esto planteaba la posibilidad de una tormenta política perfecta en el que los precios del petróleo aumentarían al tiempo que se acercaban las elecciones de mitad de mandato en EU y las encuestas de opinión reflejaban el descontento de gran parte de la población estadounidense respecto a la guerra con Irán.

El memorándum de entendimiento que Estados Unidos firmó con Irán en junio para reabrir el Estrecho de Ormuz y preparar el terreno para pláticas nucleares pareció, en un principio, evadir esos riesgos políticos.

Sin embargo, pocos días después de firmar el acuerdo de paz provisional, EU e Irán ya discrepaban sobre cómo interpretar el memorándum.

Para el lunes, Trump anunció otro cambio de estrategia: intensificar los ataques aéreos y reimponer un bloqueo naval estadounidense para impedir la entrada y salida de barcos en los puertos iraníes. También declaró que EU actuaría como "guardián" del Estrecho, imponiendo una cuota extraordinaria del 20% a la carga que transitara por la vía marítima. Un día después, retiró la exigencia de ese peaje.

Las órdenes de Trump de ataques de duración indefinida fueron más allá de las represalias mutuas que Teherán y Washington se habían infligido en las últimas semanas, alcanzando radares, misiles antibuque y drones iraníes que Teherán ha usado para intentar controlar el Estrecho. Esos ataques estadounidenses incluyeron también el primer uso de embarcaciones de superficie no tripuladas para atacar el puerto en Bandar Abbas, y un ataque contra un puente ferroviario en el norte de Irán usado para el comercio con Rusia y China.

Hasta ahora, esos golpes han sido menos intensos que los de las primeras semanas de la campaña militar estadounidense, reflejando un uso más calibrado del poder militar de Estados Unidos mientras la Administración Trump intenta presionar a Irán para que abandone su objetivo de controlar el Estrecho. Media docena de bombarderos B-52, que habían sido desplegados en Gran Bretaña para actuar contra Irán han regresado a Estados Unidos.

Aunque las perspectivas de alcanzar un acuerdo nuclear se han desvanecido, los funcionarios de la Administración Trump mantienen abierta la opción de atacar las reservas de uranio enriquecido que los bombarderos B-2 y los misiles de crucero estadounidenses ya atacaron hace un año, durante un conflicto anterior.

Irán ha seguido atacando petroleros y a los Estados del Golfo en la región, causando la muerte y heridas a varios marineros.

Con esta nueva fase de la guerra, se han esfumado las posibilidades de una victoria rápida o de una paz duradera.

"Ambas partes están intensificando el conflicto de manera peligrosa para ganar influencia y debilitar al otro, y regresar finalmente a la mesa de negociaciones preferiblemente en una posición más fuerte", señaló Sanam Vakil, directora de Medio Oriente en el centro de expertos londinense Chatham House.

Ex funcionarios militares dicen que EU puede debilitar al régimen si es persistente, pero advierten que queda un largo camino por recorrer.

"Estados Unidos deberá identificar y adoptar una estrategia a más largo plazo que aborde el empeño de Irán por controlar el Estrecho de Ormuz, sus amenazas a los países vecinos con misiles y drones, y su programa de armas nucleares", afirmó Joseph Votel, el General retirado del Ejército que dirigió el Mando Central entre el 2016 y el 2019.

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