
Hay señales de que al gobierno le urge atraer inversión privada para financiar proyectos de infraestructura.
De verdad, le urge.
Tan es así, que ayer los senadores de Morena y sus aliados, el PT y el Verde más el voto convenenciero de Movimiento Ciudadano, aprobaron la expedición de la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar (así se llama) que, entre otras cosas, posibilita que el gobierno disponga de hasta el 30% de los recursos de las AFORES para sus proyectos de inversión.
Esta Ley, permitirá la sociedad entre capital privado y público, pero siempre bajo el control del gobierno.
La iniciativa fue rechazada por el PRI y el PAN porque, dijeron sus legisladores, implicará un descontrol del gasto público, endeudamiento que pagarán las siguientes generaciones y el peligro de que el dinero del ahorro para el retiro de los trabajadores se pierda por malas decisiones.
Las advertencias de ambos partidos de oposición no sirvieron para detener la aplanadora, pero dejaron constancia de la advertencia.
Horas después, la presidenta Claudia Sheinbaum se reunió por tercera ocasión con Larry Fink, presidente y director ejecutivo de BlackRock, el mayor fondo de inversión en el mundo.
No se necesita especular para qué fue la reunión.
Ambos hechos (la aprobación de la Ley de inversión mixta y la reunión con Fink), convalidan los resultados de la encuesta mensual más reciente del Banco de México (marzo pasado), entre “expertos de economía del sector privado’’ para conocer su opinión sobre “el momento para invertir’’ en el país.
Entre otras preguntas sobre el futuro de la inflación o el crecimiento del PIB, hay una que se relaciona con la inversión: ¿ahora es un buen momento para invertir?
Tres son las posibles respuestas: “buen momento’’, “mal momento’’, “no está seguro’’.
Lo destacado de la encuesta es que ninguno, ninguno de los entrevistados consideró que era “buen momento para invertir’’ en el país.
La encuesta comenzó a aplicarse en enero de 1999, en el último tramo de la administración de Ernesto Zedillo y si, todos los presidentes tuvieron un cero en una encuesta.
El destacado economista Sergio Negrete Cárdenas recopiló los datos de las encuestas realizadas a hombres de negocios y promedió los resultados de cada sexenio, comenzado por Zedillo.
Entre enero de 1999, cuando inicia la encuesta, y noviembre del año siguiente, el último mes de la administración de Ernesto Zedillo, el promedio de “es buen momento” para invertir fue 45.1% y en el gobierno foxista dicho promedio mensual en los seis años fue 36 por ciento.
Con Felipe Calderón cayó a 31.4% y con Enrique Peña Nieto fue una cifra ligeramente inferior, 30.9 por ciento.
Con López Obrador hay un desplome a 13.5% en tanto que durante la actual administración el promedio de 18 meses es de apenas 4.5 por ciento.
En castellano, solo 4.5% de los inversores a quienes encuestó el Banco de México para conocer su opinión sobre el momento para arriesgar su capital en el país consideraron que era buen momento para invertir.
No son datos volados o inventados, sino el resultado de la encuesta realizada por el banco central mexicano.
Entre otros, el tema de la desconfianza jurídica sigue siendo visto como un riesgo para el capital.
Al país le urge infraestructura; el gobierno destina más recursos a los programas sociales que a la inversión física y por eso aprobó una ley que puede considerarse hasta neoliberal.
El problema es quién de los inversionistas fuertes quiere tener de socio al gobierno.
@adriantrejo