¡No hay riesgo! ¡No se expropiarán los recursos de los trabajadores! ¡No se hará uso discrecional de los ahorros en las Afores!
Frente a la notable preocupación que generó en los últimos días la noticia de que la nueva Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica dispone que los ahorros de los trabajadores en las Afores puedan ser invertidos en los proyectos de infraestructura del gobierno, las alertas se dispararon y el nerviosismo cundió en las redes sociales y medios de comunicación.
En cuanto comenzó a circular el rumor, del presunto peligro que corren los recursos de los trabajadores, el gobierno mexicano y el gremio, representante de las Afores, salieron a desmentir.
De hecho, no fueron solo rumores. Se registraron declaraciones de legisladores que así lo advirtieron.
Ley no obliga a invertir, a las Afores
El secretario de Hacienda, Edgar Amador aclaró que la ley no obliga a las Afores a invertir en ningún proyecto.
Las Afores –dijo en una entrevista en el programa radiofónico Fórmula Financiera– seguirán invirtiendo en infraestructura solo cuando los proyectos sean rentables, estén bien estructurados, tengan un buen perfil de riesgo y pasen todos los filtros que exige su mandato fiduciario y la regulación de Consar.
Aseguró que no hay ningún cambio en los límites regulatorios actuales (hasta el 30% en instrumentos estructurados), ni se crea ninguna obligación.
Y señaló que se trata de generar mayor certidumbre jurídica para que, de manera voluntaria y profesional, los fondos de pensiones puedan participar en proyectos de infraestructura productiva que beneficien al país, siempre protegiendo el ahorro de los trabajadores.
Seguridad, rentabilidad y diversificación: Amafore
Por su parte, la Amafore encabezada por Guillermo Zamarripa, rechazó cualquier riesgo sobre los ahorros de los trabajadores.
Coincidió con el responsable de las finanzas públicas en el sentido de que la nueva Ley de Inversiones en Infraestructura no obliga a las Afores a invertir en ningún proyecto.
La nueva ley no modifica el régimen de inversión de las Afores ni amplía los límites existentes.
Aseguró que la participación de las Afores será voluntaria y decidida de forma independiente por cada Administradora, a través de sus comités de inversión.
El deber principal (de las administradoras) –subrayó– sigue siendo la seguridad, rentabilidad y diversificación de los recursos de los trabajadores.
Recordó que actualmente las Afores ya invierten un porcentaje importante en infraestructura a través de CKDs, CERPIs y otros instrumentos, y la ley busca facilitar que este porcentaje pueda crecer de forma responsable.
Nuevo modelo de gasto
Los comentarios y señalamientos tanto de Edgar Amador como Guillermo Zamarripa, apuntan en la dirección correcta.
Sin embargo, más allá del ruido político en torno al tema, lo cierto es que en el sexenio pasado, el gobierno realizó obras que registraron enormes sobrecostos, que a la fecha todavía no generan utilidades y se mantienen como una carga en el presupuesto federal.
En este contexto, el dique de confianza que sostendrá a salvo los ahorros de los trabajadores, recaerá en la profesional administración y decisiones responsables de las administradoras.
Por otra parte, hay que decir que a la fecha, el gobierno de Claudia Sheinbaum está enfrentando un desafío mayúsculo para realizar el ajuste y reducir el mayor déficit fiscal que se haya registrado en la historia reciente.
El escaso margen de maniobra fiscal que tiene el actual gobierno lo está obligando a buscar alternativas para impulsar la inversión en infraestructura y lograr una mayor tasa de crecimiento económico. El gobierno actual está por iniciar una audaz apuesta de inversiones por más de 5.6 billones de pesos en lo que resta del sexenio.
Los dados apenas están siendo lanzados sobre la mesa.
Las reglas de participación de la iniciativa privada mediante los esquemas mixtos, apenas comienzan a conocerse.
Precisamente con la aprobación de la Ley de Inversiones en Infraestructura y la modificación a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, el gobierno está apostando por un nuevo modelo de gasto del Estado.
El gobierno busca detonar la inversión con cambios en las leyes que están generando dudas e incertidumbre porque se busca utilizar esquemas extrapresupuestarios y se anticipa la potencial acumulación de pasivos.
Por ello, ante la urgencia gubernamental, por detonar el crecimiento económico la falta de recursos presupuestales y lo novedoso de los esquemas, más la falta de confianza del sector privado, más vale que el gobierno tome todas las precauciones posibles, para que el positivo objetivo de lograr el milagro económico, se alcance sin riesgos colaterales.
Al tiempo.