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Expansion 10 Apr, 2026 05:55

Telefónica vende en México con valuación hasta 60% menor a estándares del sector

Telefónica finalmente concretó la venta de su operación en México, tras casi siete años en busca de un comprador. La transacción fue acordada por 450 millones de dólares con Melisa Acquisition, un consorcio liderado por OXIO y Newfoundland Capital Management, pero el monto se ubicaría hasta 60% por debajo de los estándares internacionales. Jesús Romo, analista de la consultora GlobalData y especialista en telecomunicaciones, explicó que la operación se cerró a un precio inferior al que normalmente alcanzan empresas del sector. Por ejemplo, las compañías de telecomunicaciones suelen valorarse en más de dos veces sus ingresos y hasta ocho veces su EBITDA, pero la operación mexicana de Telefónica se habría concretado con múltiplos considerablemente menores como 0.35 veces sus ventas y tres veces su flujo.

“La diferencia proviene de la falta de activos estratégicos, la fuerte presión competitiva y la urgencia de la empresa por concretar su salida del país”, aseguró el especialista. Esta situación se reflejó en la puja de la venta. Adolfo Cuevas, experto en telecomunicaciones y excomisionado presidente del IFT, aseguró que hasta hace pocas semanas, la empresa aún presidida por Camilo Aya solicitaba 600 millones de dólares pero finalmente la transacción se acordó en 450 millones de dólares. Frente a otras desinversiones de Telefónica en América Latina, la operación en México se ubica entre las de menor valor. La filial de Chile se vendió en 1,150 millones de dólares, la de Argentina en 1,245 millones y la de Perú en un millón. “Hasta antes de pandemia y que regresara espectro, Telefónica México estaba valuada en más de mil millones de dólares y en eso se pensaba vender, pero en los últimos años su precio se fue devaluando en el mercado de las telecomunicaciones”, aseguró una fuente a Expansión.

¿Por qué se vendió a un precio menor? Los analistas consultados por Expansión coincidieron en que la menor valuación de la operación mexicana radicó en la falta de activos relevantes dentro de la industria. Desde 2019, Telefónica México adelgazó su operación para lograr eficiencias operativas: renunció a todas sus bandas de espectro y a su infraestructura pasiva, como torres y antenas, entre otros. La empresa se volvió en un Operador Móvil Virtual (OMV). Bajo ese modelo, Telefónica solo contaba con una cartera de clientes de 21.7 millones –pospago, prepago y empresarial- así como plataformas BSS, que son de soporte empresarial, y HSS, la base de datos que almacena la información de los suscriptores, así como los Centros de Atención a Clientes y una plantilla laboral de más de 1,500 colaboradores.

Otro factor que bajó el perfil financiero de la operación fue su Ingreso Promedio por Usuario (ARPU, por sus siglas en inglés), una de las métricas relevantes para determinar la rentabilidad del cliente. En 2025, su ARPU se ubicó en 75.5 pesos, colocándose por debajo del promedio del mercado que fue de 143.3 pesos, según datos de la consultora The Ciu. Además, la empresa enfrentó mayores dificultades para ampliar su base de usuarios móviles, en un contexto en el que los operadores OMV han ganado terreno en los últimos cinco años gracias a esquemas de tarifas más agresivos. Esto llevó a que Telefónica pasara de ostentar el 20.6% del mercado móvil en 2019 a 14.5% en septiembre de 2024, de acuerdo con la última cifra del entonces Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT). “La empresa tenía un ingreso muy por debajo de AT&T y Telcel y esto se debió porque concentró sus esfuerzos en el mercado de prepago colocándola en una condición financiera endeble”, aseguró Cuevas. Otro punto que influyó en el precio de la venta fue el entorno de competencia y regulatorio del país. América Móvil mantiene preponderancia con una concentración del mercado móvil de más del 50% en términos de usuarios e ingresos, una condición que ha presionado a la compañía desde su entrada al mercado en 2001. A ello se suma el papel del Estado, que busca convertirse en competidor directo de los operadores, a través de CFE, así como los altos costos del espectro radioeléctrico y un entorno regulatorio con mayor influencia del Ejecutivo. Bajo este panorama, analistas consideran que el sector enfrentará un crecimiento limitado en el corto plazo. “La visión de que el mercado mexicano es uno de los más difíciles para quien no sea el preponderante y la buscada salida de AT&T, me parece que todo eso jugó en contra para una mejor valuación para Telefónica”, aseguró el excomisionado presidente del IFT. La venta de Telefónica México no solo refleja la salida de un jugador relevante tras años de intentos fallidos, sino también las condiciones estructurales de un mercado altamente competitivo y concentrado. El reto hacia adelante será si nuevos modelos de negocio, como el de Melisa Acquisition, logran redefinir la rentabilidad del activo en un entorno donde los costos, la regulación y la presión competitiva siguen marcando el rumbo de la industria.

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