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Publimetro 15 Apr, 2026 04:02

#Política Confidencial: A Bonilla la memoria no le alcanza para prevenir otro Aeroshow

En Chihuahua hay tragedias que marcaron a toda una generación… pero no necesariamente a quienes hoy toman decisiones. El Aeroshow de 2013 no fue cualquier accidente: 9 personas muertas, más de 50 heridas y una ciudad entera cuestionando cómo un evento familiar terminó en desastre. La conclusión fue clara en su momento: falló la prevención. Se prometió que no volvería a pasar. Pero hoy, bajo la administración de Marco Antonio Bonilla, el calendario está lleno de eventos masivos, escenarios, conciertos y concentraciones. Todo bien en la foto, todo lleno… pero con una duda que nadie termina de responder: ¿qué tanto cambió realmente en materia de seguridad?

Porque en el papel hay estructura, hay responsables y hay operación. Pero en la práctica, lo que se percibe es que el tema técnico quedó en segundo plano frente a la lógica política. Los mismos círculos, los mismos apellidos, el mismo estilo de organización donde lo importante es que el evento luzca… aunque la prevención no siempre sea protagonista.

Y cuando algo pasa, aunque no termine en tragedia, enciende las alertas.

El caso de Meoqui en 2024 lo dejó claro: un escenario que colapsa por el viento. No hubo heridos, sí, pero más por casualidad que por control. Un recordatorio incómodo de que las condiciones cambian en segundos. Ahí es donde la pregunta pesa más.

Porque el problema no es si Bonilla recuerda el Aeroshow. El problema es si realmente aprendió algo de él. En política, la memoria sirve de poco si no se traduce en decisiones. Y en Chihuahua, el riesgo no está en el pasado… sino en repetirlo.

La que anda desatada en una campaña que “no es campaña” es Tatiana Clouthier. La tía favorita de la 4T recorre los municipios de Nuevo León pidiendo a las estructuras que le armen el “vinitos y pláticas” para presentar su proyecto. El problema no es el mensaje, sino el ticket. Cuentan los anfitriones, con el hígado bien picado, que la dinámica siempre es la misma: ella pide convocar gente, organizar el banquete y, tras una charla inspiradora, se despide con una sonrisa. Lo bueno viene después, cuando sus asistentes regresan solo para pagar estrictamente el consumo de la jefa, dejando a los organizadores con la cuenta del “respetable” y la cara de sorpresa.

Justo por culpa de alguien que ni es de Nuevo León es que luego nos andan diciendo codos en el resto del país; porque los nacidos en esta tierra somos compartidos y sabemos ser buenos anfitriones, pero una cosa es la hospitalidad regia y otra muy distinta que nos quieran ver la cara. Si así está la invitación de quien presume trabajar para la federación, ¡imagínense cuando haya que gestionar el presupuesto público!

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