
“En vez de sembrar guerra, sembremos paz, sembremos vida”, planteó la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, durante su participación en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, donde centró su intervención en un llamado a transformar el orden internacional hacia la paz, la soberanía de los pueblos y la justicia social, con una crítica directa a la intervención militar, la desigualdad global y la concentración de la riqueza, y en la que propuso destinar el 10 por ciento del gasto mundial en armamento a un programa global de reforestación.
Desde el inicio de su discurso del sábado en el evento llevado a cabo en Barcelona, España, Sheinbaum subrayó que hablaba en representación de un país con una profunda tradición histórica y social. “Vengo a la cumbre por la democracia a nombre de un pueblo trabajador, creativo y luchador, pero sobre todo profundamente generoso”, afirmó.
A lo largo de su intervención, defendió una visión de democracia vinculada a la justicia social, la autodeterminación y el respeto entre naciones. En ese marco, insistió en los principios históricos de la política exterior mexicana: “El respeto a la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de controversias, el rechazo al uso de la fuerza, la igualdad cívica de los estados, la necesidad de la cooperación internacional para el desarrollo, el respeto a los derechos humanos, la lucha permanente por la paz”.
En uno de los ejes centrales de su discurso, cuestionó la visión económica dominante y la concentración de la riqueza: “Cuando hablamos de democracia, no es la de las élites, sino la del pueblo. No es la de la concentración de la riqueza, sino la de la distribución. No de la imposición, sino de la participación. No de la guerra, sino de la paz”.
Sheinbaum también criticó lo que definió como una libertad sin justicia social: “La libertad del mercado sin Estado que convierte a muchos en nada y a pocos en mucho, no”.
En ese sentido, sostuvo que la democracia no puede separarse de la dignidad y el bienestar colectivo: “La democracia implica libertad, pero la libertad es palabra vacía si no la acompaña la justicia social, la soberanía y la dignidad de los pueblos”.
Uno de los anuncios más relevantes de su intervención fue una propuesta concreta para el gasto militar global. Sheinbaum planteó redirigir recursos del armamentismo hacia políticas ambientales y sociales: “Destinar el 10 por ciento del gasto mundial en armamento que asciende a miles de millones de dólares para impulsar un programa global que permita a millones de personas reforestar millones de hectáreas cada año. En vez de sembrar guerra, sembremos paz, sembremos vida”.
Asimismo, propuso una declaración internacional contra la intervención militar en Cuba y reiteró la importancia del diálogo entre naciones. También extendió una invitación para que México sea sede de la próxima edición de la cumbre.
En la apertura del encuentro, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, planteó que la democracia global enfrenta riesgos estructurales que exigen acción coordinada.
“La democracia no puede darse por sentada”, advirtió, al señalar ataques al sistema multilateral, el uso de la fuerza y el avance de la desinformación en las sociedades.
Sánchez sostuvo que la respuesta debe ir más allá de la resistencia: “No basta con resistir, tenemos que proponer, tenemos que liderar, tenemos que demostrar que la democracia no solo se defiende, sino que se fortalece y se perfecciona día a día”.
Entre las prioridades del foro, destacó la reforma del sistema multilateral, incluyendo a la ONU: “Ha llegado el momento de que Naciones Unidas sea renovada, reformada y por qué no, claro que sí, dirigida por una mujer”.
También subrayó la necesidad de regular el entorno digital: “No podemos, por tanto, aceptar que la desinformación condicione nuestras sociedades ni que los algoritmos premien el odio, la polarización o los mensajes violentos”.
Finalmente, vinculó la desigualdad con el deterioro democrático: “Cuando el progreso no se distribuye, cuando las oportunidades no llegan a todos y a todas, la democracia pierde legitimidad”.
El Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, centró su intervención en la crisis del sistema internacional y el debilitamiento de la ONU frente a decisiones unilaterales de las grandes potencias.
“Las Naciones Unidas no representa aquello para aquello los cinco miembros del Consejo de Seguridad”, señaló, al cuestionar la eficacia del organismo frente a los conflictos globales.
Lula criticó el uso unilateral de la fuerza en conflictos internacionales y advirtió sobre el impacto global de estas decisiones: “Son decisiones unilaterales que no respetan el foro de las Naciones Unidas”.
También alertó sobre el avance de la desinformación y el poder de las plataformas digitales: “Las plataformas digitales no tienen nada de red social. Solo tienen odio, promiscuidad, mucho sexo y muchas apuestas y muy poca cosa de social”.
En su diagnóstico, el Mandatario brasileño vinculó la desigualdad, el hambre y el gasto militar: “Lo que no puede ser posible es que estamos gastando 2.7 billones de dólares en armas y haya hambre aún”.
Lula también llamó a reforzar la regulación internacional y la acción multilateral para frenar la violencia global y las guerras, insistiendo en que estos temas deben discutirse en el marco de la ONU.