Comiendo pollo rostizado, atrincherado en su oficina, dramatizó su acto de “resistencia”, apoyado en una respuesta de transparencia.
Fuerte en vaso jaibolero
Comenzó como un berrinche; como una rebeldía adolescente en un escritorio público y terminó como una obra de teatro barata, construída sobre documentos inexistentes.

Marx Arriaga construyó su resistencia política sobre una base de arena: dijo tener oficios probatorios de censura que la dependencia buscó por todas partes y… jamás encontró.
Acto I: El “teatro” del buró (febrero de 2026)
Arriaga entregó su dignidad entera. Despedido de la Dirección de Materiales Educativos por negarse a ajustar los libros de texto —un derecho de la SEP, dicho sea de paso—, Arriaga decidió no aceptar su destitución e instaló un campamento de resistencia dentro de su oficina. Un porro, sin educación, dentro de la Secretaría de Educación. Una joya de la contradicción.
Cuatro días duró el show. Encerrado, recibiendo pollo rostizado por debajo de la puerta. Se cansó de retar a los oficiales de seguridad para esposarlo y gritó a los medios que sólo saldría “con un oficio”.
Pero el 17 de febrero, el argumento se le esfumó. Recibió el documento formal de cese y, como era de esperarse, salió caminando entre abrazos de sus colaboradores, directo al metro Coyoacán. El “rebelde” abandonó el cargo con una última bala de plata, según él: la denuncia de censura.
Acto II: La declaración explosiva (y sin pruebas)
Fue en medio de ese zafarrancho. Con la presión de las cámaras y el aire de mártir de la ‘4T’, Arriaga soltó la frase que este medio decidió someter al escrutinio de la ley:
“Tengo oficios de que la subsecretaria quiere eliminar los temas de la guerra sucia. Hay oficios donde se solicita a esta dirección quitar a los desaparecidos de Ayotzinapa, o quitar la matanza del 68 o quitar el tema de Aguas Blancas, o quitar la lucha magisterial”.
La declaración era grave: acusaba a sus superiores de ordenar, por escrito, la amputación de la memoria histórica del país.
Acto III: La respuesta de la SEP: “No existen”
Por eso solicitamos, vía transparencia (folio 340026000039426), la totalidad de esos “oficios” que Arriaga dijo tener. La respuesta de la Unidad de Transparencia de la SEP, fechada el 6 de abril de 2026, es un tiro de gracia a su versión:
“Derivado de una búsqueda exhaustiva y con criterio amplio en los archivos físicos y electrónicos, no se localizó expresión documental alguna que contenga información relativa a la existencia de instrucciones para retirar los pasajes referentes a la denominada “Guerra Sucia”, a “la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa”, así como “la matanza del 68”, “aguas blancas” o “la lucha magisterial” en los libros de texto gratuitos”.



Redoble de tambores
No hay medias tintas. O Arriaga mintió para alimentar su show de resistencia, o la SEP está certificando una falsedad. Los mexicanos merecemos respuestas a estas preguntas:
- ¿Dónde están los oficios, sr. Arriaga? Usted dijo “tengo”. Si los tiene, muéstrelos. Publíquelos. Si no los presenta, estamos hablando de una simulación para manipular a la opinión pública.
- ¿Fue el “atrincheramiento” una simple puesta en escena? Su negativa a salir se justificaba en la defensa de esos contenidos. Si los oficios nunca existieron, ¿su “lucha” fue solo un berrinche por no querer aceptar un consulado en Latinoamérica?
- La paradoja legal. Si la SEP dice la verdad, Arriaga usó la transparencia como arma de fuego para mentir. Si Arriaga dice la verdad, la SEP acaba de cometer un delito al negar la existencia de documentos públicos.
Fuerte a pico de botella
Aquí nomás hay de dos sopas: o miente Marx o miente la SEP.
Aunque en el extraño mundo de la ‘4T’ ¡puede que estén mintiendo los dos!
O Arriaga exhibe los documentos mañana mismo, o queda retratado como un funcionario que, al verse sin cargo, decidió inventarse una censura para no irse por la puerta de atrás (por la que lo mandaron, sin escala).
La Ley de Transparencia no es un juguete para validar shows políticos. El periodismo no es el altavoz de los atrincherados.
Agárrense
Una respuesta de transparencia (folio 340026000039426) demuestra que nunca existieron órdenes para borrar Ayotzinapa o el 68 de los libros de texto. Esta es una verdad histórica, con la que Morena, Arriaga, Andrés Manuel y la presidenta Sheinbaum tendrán que lidiar, por los siglos de los siglos.
Al padrino de la quinceañera… adiós
No termina el escándalo que reveló la verdadera naturaleza de la situación de Pemex: los gastos multimillonarios de los quince años de Mafer, la hija de un proveedor de la paraestatal, que además era apadrinada por un funcionario de la empresa.
Poco a poco la corrupción está saliendo a la luz. Y, como siempre le revelamos como primicia en este espacio, resulta que a Marcos Torres Fuentes, el padrino de la quinceañera que era alto funcionario de Pemex Exploración y Producción, ya le rescindieron su contrato.
Lo que muchos temen es que este caso sea simplemente un mero ejemplo de cómo se mueven las cosas al interior de la empresa petrolera.
Como bien dicen, hay que jalar hilo para sacar hebra… y hay que ver todavía lo que viene.